Bolivia: salud universal y gratuita

La promulgación del Sistema Único de Salud (SUS) el 20 de febrero pasado, se ha convertido en un día histórico para Bolivia. A través de esta ley, el gobierno busca dar cauce al artículo 18 de la Constitución Política del Estado Plurinacional aprobada en 2009, en el que se declara que “todas las personas tienen derecho a la salud”. La universalidad y la gratuidad son los dos pilares fundamentales sobre los que se estructura dicha iniciativa. En este sentido, el SUS acercará la cobertura médica a más de cinco millones de personas (51% de la población) que no contaban con ningún seguro de salud.

En el discurso del 20 de febrero, cuando se promulgaba la ley en la Casa Grande del Pueblo, la nueva Ministra de Salud, Gabriela Montaño, expresó: “Cuando recibimos el gobierno, la salud iba rumbo a la privatización, es decir que cada vez menos bolivianos iban a poder acceder de manera gratuita. En el año 2005 teníamos un sistema de salud destruído”.

Algunos datos son elocuentes: el gobierno actual aprobó hasta el 2018 16.686 ítems (cargos) para salud, 1.391 por año, muchos más en comparación a los anteriores sesenta y siete años de gestión donde se aprobaron 15.475 ítems en total; el presupuesto en salud se ha incrementado fuertemente, de 2.773 millones de bolivianos en 2005 a 18.304 millones en el 2017.

Al iniciar el gobierno de Evo Morales Bolivia requería urgentemente avanzar en algunos cambios sociales y económicos que no dependían del presupuesto para la salud, pero que se relacionaban directamente con la prevención y la posibilidad de garantizar una atención más efectiva. En este sentido, en el programa “Esta Casa No Es Hotel”, que sale los domingos en la televisión boliviana, Fernando Leanes, representante de la Organización Panamericana de la Salud para Bolivia explicó que Bolivia tenía “algunos avances muy importantes, producidos en los últimos diez años, que tienen que ver con lo que se denomina el abordaje de los determinantes de salud: reducción de la pobreza, mejora de la vivienda, del empleo, y de la conectividad del país”.

Por su parte, “la extensión de la cobertura de agua potable y de vacunas contra el rotavirus disminuyó la diarrea, una de las principales causas de mortalidad infantil”, aseguró el especialista. Pero además, para entender por qué el Sistema Único de Salud se lanza en este momento del proceso de cambio, es necesario tener en cuenta que la fortaleza financiera boliviana pasó de 7.600 millones de dólares en 2005 a 52.036 millones en 2017, sosteniendo además un crecimiento del Producto Interno Bruto entre 2009 y 2017 de 4,82%, muy por en encima del promedio regional del 1,87%.

El SUS comenzó a concretarse el primero de marzo de este año, y se irá implementando progresivamente con la perspectiva de completar los objetivos hacia el 2023. En tal sentido, en 2019 se incorporarán ocho mil nuevos ítems que significarán más personal médico y nuevos especialistas para todo el país.

También está prevista la construcción de 54 hospitales, de los cuales cuatro serán de cuarto nivel e incluirán especializaciones en investigación; trece hospitales especializados de tercer nivel, y treinta y siete hospitales de segundo nivel.

De esta manera, se busca mantener en Bolivia a especialistas e investigadores a la vez de recuperar muchos y muchas que se han ido a trabajar a otros países de la región por la histórica falta de inversiones. Al respecto, Evo Morales fue contundente en su discurso de promulgación del SUS: “¿De qué nos estamos liberando? En el modelo neoliberal, bajo dominio imperial, la salud es un negocio, la vida es mercancía. Por un problema de salud en la ciudad, la gente hipoteca su casa para poder salvar la vida de un hijo, de una hija, de un familiar. ¿En el campo qué hacemos? Vender el terreno, después nos quedamos sin casa, sin tierra, con deudas de paso. Implementando progresivamente el SUS queremos que se termine eso, el Estado estará presente para salvar a esas familias”.

Desde que se anunció el proyecto del SUS el año pasado salieron a la luz algunos conflictos con determinados sectores, principalmente de la salud privada y el Colegio Médico de Bolivia, pero también a algunos gobiernos municipales en manos de la oposición. La concreción de la salud gratuita y universal para una enorme cantidad de enfermedades despertó una fuerte resistencia por parte de clínicas privadas que ven perder de esta manera parte de su negocio, ya que muchos pacientes que acudían a sus centros de salud ahora lo harán de forma gratuita a los hospitales públicos.

Al mismo tiempo, una cantidad de médicos nucleados de forma colegiada también se opusieron a la implementación del SUS, evidenciando la defensa de sus intereses privados y su negativa a terminar con la práctica de trasladar pacientes de los hospitales públicos a sus consultorios privados. Por su parte, algunos municipios como los de La Paz y Santa Cruz, han puesto trabas a las inversiones que el gobierno nacional había destinado a hospitales y salas de salud en sus ciudades y éste será, sin duda, otro conflicto que el gobierno deberá resolver para garantizar la aplicación efectiva del nuevo plan.

Jason Azua, Presidente de la Federación de Médicos de Bolivia, enfatizó: “Nosotros no sólo apoyamos el SUS, lo respaldamos y nos constituimos en garantes principales de la implementación del seguro universal y gratuito”.

En este contexto de emergencia de diferentes focos de conflicto para la implementación de la ley, el cambio de autoridades en el Ministerio de Salud y la elección de la médica Gabriela Montaño para el cargo de ministra es una apuesta fuerte del gobierno de Evo Morales. Militante histórica del MAS y una figura de mucho peso en el pasado reciente de Bolivia, Montaño fue senadora y presidenta del Senado entre 2012 y 2013, diputada y presidenta de la Cámara de Diputados entre 2015 y 2018 y asumió su nuevo cargo el pasado 23 de enero. Quienes la conocen, afirman que es una militante capaz de defender públicamente el proyecto frente a cualquier sector que busque poner trabas, y que pondrá el cuerpo todo lo que haya que ponerlo para hacer realidad la salud universal y gratuita en Bolivia.

En su discurso durante la promulgación del SUS, Montaño fue clara en sus principios: “Nunca más los bolivianos y las bolivianas tendremos que mendigar para tener salud, esta es la consolidación de nuestra revolución democrática y cultural, que todos y todas tengan acceso a la salud es más democracia”.

 

Fuente: Notas Periodismo Popular

Facebook Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.