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Argentina: Apostasías versus poder de lobby católico

Como si fuera obra de la mera coincidencia, un pedido por parte del episcopado católico para rechazar el fondo anual de financiamiento de su culto por parte del gobierno argentino chocó en la realidad con miles de firmas presentadas por la Coalición Argentina por un Estado Laico para abandonar la iglesia católica. Signos de un tiempo en dónde la ciudadanía parece empoderarse, los credos deben tomar nota de la realidad mientras el ajuste de Mauricio Macri vía FMI avanza sin estar involucrado en apariencia en esta situación. ¿Causalidades o casualidades?

 

La Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL), que promueve las apostasías colectivas en todo el país, entregó a la Conferencia Episcopal las más de tres mil solicitudes que iniciaron los argentinos en el último mes para abandonar la Iglesia Católica.

Además, la CAEL en la misma presentación realizada este viernes al mediodía, requirió al Episcopado que se unifiquen los criterios para darles curso a las solicitudes y se simplifiquen los trámites, ya que se encontraron con disparidad de criterios y predisposición en las distintas diócesis del país a la hora de entregar las planillas.

“El Estado debe ser independiente de cualquier culto religioso y no se puede tolerar que haya ciudadanos de primera porque pertenecen a una creencia determinada y otros de segunda por no tener una creencia o tener una distinta a la que se plantea como hegemónica”, expresó en conferencia de prensa Fernando Lozada integrante de la CAEL, minutos antes de entregar los trámites de apostasías firmadas durante el último mes en la Ciudad de Buenos Aires y en varias provincias.

Los representantes de la Coalición entregaron las planillas a al Secretario de Prensa de la Conferencia Episcopal, Máximo Jurcinovic, quien se comprometió a llevar adelante el trámite y notificar sobre los avances.

En tanto, otra representante de la CAEL, Analía Más, comentó: “Lo que nosotros promovemos es un Estado Laico, donde todos podamos convivir pacíficamente, más allá de las creencias de cada uno, donde las iglesias no tengan interferencia en nuestra vida cotidiana ni en nuestros derechos”.

Apostatar significa desligarse institucionalmente de la Iglesia Católica Apostólica Romana y, según la CAEL, si bien la Iglesia no recibe financiamiento en relación a la cantidad de personas bautizadas, sí utiliza las cifras para “hacer valer su poder de lobby”.

“Sin Estado laico no hay ni una menos y la Iglesia como funciona hoy fomenta la violencia contra las mujeres. Vamos a luchar por este monopolio de la espiritualidad y no vamos a sostener con nuestras membresías a una institución que opera con nuestro dinero en contra de nuestras vidas”, indicó Cecilia Palmeiro del Colectivo Ni Una Menos, una de las agrupaciones que forma parte de la Coalición.

Si bien las apostasías colectivas se realizan desde la creación de la CAEL, en el año 2009, la masividad se produjo el pasado 8 de agosto, durante la vigilia del debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo y hasta la fecha ya son cuatro mil los trámites iniciados, de los cuales tres mil se entregaron este viernes ante el principal organismo de Iglesia.

“Esta campaña nace ya que varias organizaciones nos encontramos indignadas ante la injerencia violenta de la Iglesia y sus políticas en el área de salud y educación. En este primer paso buscamos la separación de nuestros cuerpos de la Iglesia, para luego obtener una separación definitiva del Estado”, Pao Raffetta, de la Campaña de Apostasías Colectivas.

Un rato antes de la entrega de las solicitudes, se hicieron presentes en la puerta del Episcopado varias personas que pidieron completar la planilla para apostatar.

Silvia, es una de las personas que este viernes firmó su solicitud para dejar de ser parte de la Iglesia, comentó a NA que ella seguirá creyendo en Dios.

“Está es mi revolución, porque siento que la Iglesia no va a cambiar. Hoy con mis 63 años, no concuerdo con el comportamiento que tiene la institución con la sociedad”, expresó la mujer que contó que bautizó a sus tres hijos y que hace cuatro años se confirmó, pero que “ya no puedo sostener más las cosas vergonzantes de la que es cómplice la Iglesia, como los abusos sexuales a menores”.

Además de Silvia, otra de las personas que apostató y quiso seguir de cerca la entrega de su planilla al Episcopado es Francisco, de 55 años, y oriundo de la localidad de Tandil.

“Fui apaleado por la Iglesia por ser gay. Soy todo lo que está mal para la institución y por eso no quiero formar parte”, sostuvo.

Este viernes, además de la presentación en el Episcopado, varias apostasías masivas se realizaban en las provincias de Tucumán, Entre Ríos y Córdoba.

 


Fuente de origen: Resumen Latinoamericano


Créditos de Data Urgente

Producción de la noticia: Data Urgente

Titular y bajada de redifusión: Hernán Giner

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

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