02 Apr
02Apr

Habla en exclusivo la ex titular de la Asamblea Nacional ecuatoriana, Gabriela Rivadeneira.

Hijo de la oligarquía ecuatoriana y educado en Estados Unidos, Daniel Noboa fue elegido presidente de Ecuador a fines de 2023 para terminar el mandato de Guillermo Lasso (enjuiciado políticamente al descubrirse sus vínculos con la mafia albanesa) y ahora busca continuar en la presidencia del país. 

En el balotaje de abril, competirá con la correísta Luisa González.“Las decisiones que Daniel Noboa ha tomado en este año y medio de gobierno han sido un error tras otro”, aseguró a Tektónikos Gabriela Rivadeneira, ex presidenta de la Asamblea Legislativa por Alianza País (la más joven y la más votada en la historia de Ecuador) al evaluar la segunda vuelta electoral del próximo domingo 13. 

“Crisis económica, crisis carcelaria, crisis energética y lo peor el avance de la toma territorial del crimen organizado y el narcotráfico”, dispara. Rivadeneira dice una verdad, al mismo tiempo, irrefutable y trágica: “A medida que el Estado se fue retirando del territorio, el crimen organizado ocupó ese espacio y avanzó con tanta fuerza que Ecuador pasó de ser el segundo país más seguro del continente hace ocho años, a convertirse en el más violento e inseguro de América del Sur”.

Con una mirada política aguda, Rivadeneira –hoy exiliada en México ya que, como el expresidente Rafael Correa, es víctima del lawfare y la persecución política de la derecha ecuatoriana- profundiza sobre los puntos acuciantes de la actual coyuntura interna y los múltiples delitos de corrupción que pesan sobre Noboa y su familia, entre otros temas.“

La región está en disputa”, subraya la joven política al analizar la injerencia norteamericana (representada, sobre todo, por la reciente base militar instalada por el Pentágono en Galápagos) y el rol estratégico que cumple su país para la nueva administración de Donald Trump, entre otros factores, por su vecindad con dos países clave para EEUU:  Colombia y Venezuela, ambos decididos a luchar por su autonomía.

En una larga y rica conversación, Rivadeneira desgrana las causas que explican el dramático presente de Ecuador; examina la actualidad electoral y la posibilidad de un fraude y propone alternativas para el futuro. “Ojalá el juego de la política sea cada vez más frontal, más directo y más radical hacia la construcción de un proyecto humanista en la región, porque estamos, definitivamente, batiéndonos entre la muerte que propone el fascismo y la vida que propone el abanico de progresismos”.

  • ¿Qué significa Daniel Noboa para Ecuador y la región?
  • Noboa es uno de esos actores que se suma a la agenda del Departamento de Estado dentro de la política regional. Y lo digo con toda propiedad. Es hijo de la oligarquía, de la persona más rica del Ecuador, dueño de la corporación que maneja el sector bananero y de todo el sistema de importación y exportación de productos de materia prima del país, además de otros polos de la economía. Nació en Miami; estudió y vivió en el extranjero hasta hace cuatro o cinco años. Regresó al Ecuador para tomar la posta de la participación política de su padre, Álvaro Noboa, quien fue cinco veces candidato a la presidencia y jamás ganó. Daniel Noboa sirve muy bien a su clase social, económica y política y es, como dije, uno de los aliados más importantes que tiene EEUU en la política ecuatoriana y con el gobierno de Donald Trump.
  • Su familia, si mal no recuerdo, tiene varios delitos pendientes.
  • Sí. Delito de usurpación de tierras para los monocultivos de la Corporación Noboa, un tema invisibilizado por las corporaciones mediáticas. Otro: se encontró cocaína en dos o tres cargamentos de bananos de la empresa Noboa, en los puertos europeos. Este es otro punto que relaciona al presidente con los movimientos del Departamento de Estado. Tres, la familia Noboa es la mayor deudora del fisco ecuatoriano. En su gestión, el gobierno de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa implementó una serie de medidas para recuperar ese dinero. Hizo incluso algunas incautaciones de bienes de la Corporación Noboa, para tratar de saldar esa deuda. Sin embargo, hoy sigue siendo el mayor evasor.
  • Señalaste a Daniel Noboa como un aliado importante de EEUU. El Pentágono siempre ha tenido un interés especial en Ecuador. Recuerdo que el Comando Sur había instalado una base militar en Manta y que, en 2009, el ex presidente Rafael Correa no renovó el acuerdo por lo cual la base volvió a manos ecuatorianas. Ahora, el Pentágono volvió y se instaló en Galápagos.
  • En la Constitución del 2008, logramos poner un candado que prohíbe absolutamente la cooperación y presencia militar extranjera en territorio ecuatoriano. El ex presidente Lenin Moreno lo rompe en enero del 2018, cuando decide convocar a la cooperación militar norteamericana para resolver un conflicto en la frontera norte. Al año siguiente, anuncia un acuerdo con el entonces vicepresidente Mike Pence por el cual las Islas Galápagos son catalogadas como “portaaviones natural” y se comienza a instalar la base militar. Desde entonces EE.UU. opera desde el palacio presidencial, Ecuador retorna al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, ambos expulsados durante el gobierno de la Revolución Ciudadana, y nuestro país se suma al Venezuelan’s Meeting, un encuentro de dirigentes de la región que rechazan al gobierno legítimo de Venezuela.
  • ¿Y en este año y medio de gestión de Noboa?
  • Durante el gobierno de Joseph Biden, Laura Richardson, al frente del Comando Sur, tuvo mucha presencia en esa gestión. Una de las propuestas de Daniel Noboa es, justamente, reformar el artículo 5 de la Constitución ecuatoriana para quitar el candado que no permite la presencia militar extranjera y, así, formalizar lo que ya opera desde junio del 2019: la base militar en Galápagos, islas que, además, son Patrimonio de la Humanidad. Este tema, lamentablemente, no se debate, ni se difunde, ni se rechaza, fuera del Ecuador.
  • ¿Crees que una base militar en Galápagos, en el Pacífico, está vinculada con la emergencia de China y su creciente importancia en nuestra región?
  • Totalmente. Recuperamos Manta para el Estado, pusimos una política de control territorial estatal y los indicadores bajaron. Ecuador pasó a ser el segundo país más seguro del continente. Hoy, con el ingreso de la cooperación militar estadounidense, volvemos a ser el país más inseguro y violento del continente. Dejo esa breve reflexión y agrego una advertencia: Guyana, el país al que muy pocos nombramos dentro de América del Sur, hoy tiene una de las mayores bases del Pentágono de la región. Y no es coincidencia que esté en el límite con Venezuela.
  • ¿Cómo surge la carrera política de Daniel Noboa? Si vivió prácticamente toda su vida en el extranjero ¿cómo lo logró?
  • Surge en un momento muy crítico de la política ecuatoriana. Él es uno de esos outsiders, jóvenes, simpáticos, que juegan a no ser ni de derecha ni de izquierda… un juego ideal para la oligarquía y la derecha de nuestros países. Fue puesto en el momento oportuno para la oligarquía dentro de la crisis política ecuatoriana. Es uno de esos personajes construido por el marketing y las redes sociales. Nunca visita el territorio ecuatoriano. Envía muñecos de cartón de tamaño real con su figura a falta de su propia presencia.
  • ¿Cómo describirías ese momento crítico de la política ecuatoriana al que hacés referencia?
  • Estos ocho años de persecución contra el correísmo, de retórica mediática sobre una supuesta corrupción nunca probada,el lawfare, la famosa sentencia de “influjo psíquico” contra Rafael Correa, denotan también un cansancio de la clase política que empezó a generalizarseEs decir, también hemos dejado de dar la batalla del sentido común; de que “todos son lo mismo”, porque ahí es cuando aparece un joven con un discurso diferente, haciendo cosas distintas, que llama la atención de una población que está asfixiada, cansada, que está con una crisis económica que no ha podido ser resuelta por la clase política. El outsider parece la solución, pero resulta que en este año y medio las decisiones que ha tomado Daniel Noboa han sido error tras error: crisis carcelaria, crisis energética sin precedentes, crisis económica donde crece la tasa de despidos, de la quiebra de empresas, del cierre de pequeños negocios. Todo esto acompañado de la toma territorial del crimen organizado. Moreno, Lasso, Noboa retiran la institucionalidad del Estado del territorio y el crimen organizado avanza con tanta fuerza que, hoy por hoy, el Ecuador es el país más violento e inseguro del continente.
  • Este es un punto importantísimo que sirve de reflexión para todos nuestros países: cuando se retira el Estado avanza el narco.
  • Se trata de una crisis multidimensional que tiene que ser debatida y atacada no solamente desde la promesa de la campaña, sino desde la disputa del sentido común. ¿Qué estamos aceptando como sociedad? Ahí es donde, lastimosamente, la derecha juega muy bien con los sistemas punitivistas. 
  • Esta especie de “bukelismo” que se esparcen por nuestra región y que pone en riesgo la democracia tan endeble y débil que todavía tenemos en nuestros países. El pueblo ecuatoriano está sufriendo no solamente una guerra de la toma del territorio por el crimen organizado, sino una guerra del hambre, de la pobreza. Eso está permitiendo que, nuevamente, se pueda romper esa hegemonía mediática que han ejercido durante los últimos ocho años.
  • En Ecuador, como en muchos de nuestros países, a las operaciones mediáticas hay que sumarle la complicidad del Poder Judicial.
  • Noboa ejerce el control político sobre una justicia que no ha parado de implementar, como he comentado, un sistema persecutorio contra los líderes y lideresas de la Revolución Ciudadana o de (movimiento indigenista) Pachakuti. Peor aún, al borde de la segunda vuelta electoral, ejerce una injerencia directa en el organismo electoral. Vemos, entonces, como siempre, la oligarquía está justamente en el poder total del aparato del Estado y de sus funciones.
  • ¿Cómo manipula el órgano electoral?
  • Un ejemplo, Daniel Noboa menciona en una entrevista que, en un proceso electoral, hay que prohibir el uso de aparatos telefónicos para evitar que exista comunicación directa de los diferentes delegados de control electoral de los partidos políticos en los espacios de votación para el registro simultáneo de lo que va entrando en el órgano electoral. Días después, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció, en cadena nacional, las nuevas normas para la próxima votación: la prohibición de aparatos celulares. Cualquier ciudadano o ciudadana que tome una foto de su voto será multado con hasta 30.000 dólares de multa. Y los que van a ser control electoral tampoco podrán usar sus teléfonos. Otro ejemplo: en Ecuador si una autoridad en funciones se presenta como candidato electoral tiene que pedir licencia para evitar que exista uso de recursos públicos en su campaña proselitista. Daniel Noboa jamás ha pedido licencia para hacer su campaña electoral y el órgano electoral, la máxima instancia en estos procesos, no hace cumplir la prohibición constitucional.
  • ¿Creés que el 13 de abril puede haber fraude?
  • Todo es posible. Desde hace ocho años, las autoridades del CNE son las mismas y podemos percibir por qué se sostienen y por qué siguen comandando ese organismo. Sin embargo, la reacción popular y social está siendo muy fuerte y muy articulada. Se ha logrado un hecho histórico: la unidad y el pronunciamiento de la CONAIE (la Confederación Nacional de pueblos indígenas del Ecuador) y del sector más importante del movimiento indígena en contra de Noboa. Eso abre una puerta para consolidar un proyecto de unidad nacional y popular y, sobre todo, de recuperación de la patria y del Estado de Derecho.
  • Noboa compite con Luisa González. Si ella triunfa, ¿se revitaliza la integración regional?
  • Sí. Sus discursos integradores, en ocasión de la posesión del presidente Yamandú Orsi, en Uruguay, denotan por dónde va a ir su política exterior, sobre todo la regional. La región está en disputa. Las derechas extremas y los fascismos están exponiéndose, cada vez con mayor frontalidad y de una manera tan burda que también pone en riesgo todo lo que estamos haciendo desde los sectores populares o progresistas.
  • ¿Qué dicen las encuestas? Pareciera que vamos a tener una presidenta también en Ecuador.
  • Necesitamos definitivamente un proyecto diferente. Estamos muy esperanzados. En este contexto, tener la primera mujer presidenta en el Ecuador nos entusiasma, nos da esperanza. Ahora, a ocho años del peor acto de traición política de América latina, no sería casual que ganara una mujer. Es parte de una dinámica por la que muchas mujeres en el Ecuador hemos luchado y hemos guerreado. Después de la primera década con Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff y Michelle Bachelet, hoy tenemos dos presidentas, Claudia Sheinbaum. que además está imponiendo una agenda sumamente interesante a nivel de política internacional, y Xiomara Castro, presidenta de Honduras, quien va a pasar la posta a una nueva mujer candidata a la presidencia, Rixi Moncada. Nosotras tenemos que ser más frontales. La tibieza, para variar, no lleva a ningún lado. Ojalá el juego de la política sea cada vez más directo y más radical hacia la construcción de un proyecto humanista en la región, porque estamos definitivamente batiéndonos entre la muerte que propone el fascismo y entre la vida que propone la izquierda y, en este caso, el abanico de progresismos.


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