La agresión perpetrada este sábado por Estados Unidos y Reino Unido contra Saná, la capital de Yemen, dejó un saldo de nueve mártires e igual número de heridos.
Según informó el corresponsal de Al Mayadeen, los bombardeos impactaron varias áreas en el noreste y el oeste de la ciudad, y con mayor intensidad el vecindario residencial en el distrito de Shaoub.
El presidente Donald Trump ordenó al ejército estadounidense realizar las incursiones aéreas contra el territorio yemenita.
De acuerdo con una publicación en la plataforma Truth Social, Trump declaró: “El tiempo del movimiento Ansar Allah terminó”.
Asimismo, llamó a las fuerzas armadas yemenitas a detener las embestidas a partir de esta jornada y exigió a Irán cesar el apoyo militar.
El ataque estadounidense-británico ocurrió días después de la reanudación de las operaciones contra barcos israelíes en los mares Rojo y Arábigo, así como en el estrecho de Bab al-Mandab y el golfo de Adén.
A su vez, esas acciones siguieron al vencimiento del plazo otorgado por el líder del movimiento Ansar Allah, Abdul Malik Al-Houthi, a los mediadores para presionar a “Israel” y obligarlo a reabrir los pasos hacia la Franja de Gaza e introducir ayuda humanitaria.
Conforme al dirigente, el bloqueo a la navegación israelí no es el límite de la posición yemenita, sino el primer paso.
Si “Israel” continúa con su política de hambre contra el pueblo palestino y no permite la entrada de asistencia, Yemen avanzará hacia medidas más severas y de alto impacto, aseguró.
Al respecto, el portavoz del ejército, general Yahya Sari, confirmó con anterioridad el reinicio de las represalias contra cualquier embarcación israelí en su paso por las zonas marítimas señaladas.
AlMayadeen