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Si es Bayer … es Monsanto ☠

Se hizo público el proyecto de fusión de la gigante farmacéutica Bayer con la multinacional de agroquímicos Monsanto. El pasado 21 de marzo la Comisión Económica Europea dio luz verde a la asimilación corporativa. Según la Comisaria de comercio de la CEE, Margrethe Vestager, la compra se aprobó bajo condiciones antimonopólicas.

La noticia inundó rápidamente las gráficas y pantallas de los medios alternativos de comunicación. La información de la unión Bayer Monsanto fue presentada, por las autoridades de la devaluada unión europea, en un contexto de negocios que garantizará “una competencia efectiva e innovación en semillas, pesticidas y mercados agrícolas digitales”. Bayer se comprometió a deshacerse del negocio de semillas de Monsanto para evitar el solapamiento de los negocios de pesticidas y semillas. Pero organizaciones medio ambientales denuncian que aunque estos suceda, Bayer vendería ese negocio a alguna otra de las grandes empresas agroindustriales, ya que son pocas, y se mantendría la superconcentración del negocio de la semilla. El monopolio amanece en el horizonte global.

El programa Continentes, conducido por Sebastián Salgado por el canal HispanTV, realizó una emisión especial sobre este tema, para desentrañar qué cosas que se esconden detrás de esta fusión.

Al inicio de la emisión del programa, la politóloga e investigadora sobre los modelos agrarios y la producción biotecnológica, Carla Poth introdujo quienes son ambas empresas involucradas: “Monsanto inicia siendo un investigador en productos químicos para las guerras, fundamentalmente la de Vietnam, el famosos agente naranja, Monsanto fue diversificando su investigación y empezó generando productos químicos para la producción agraria, y luego Monsanto generó toda una línea de investigación asociada a la producción de semillas genéticamente modificadas, que se conocen también como semilla transgénicas, asociadas a los agrotóxicos que la misma empresa producía. Podríamos decir que el negocio de Monsanto se sintetiza en la articulación de los dos mercados que tiene que ver con la producción de semillas y la producción de agrotóxicos, básicamente controla el mercado de insumos agrarios, controla el inicio de  la cadena, estableciendo con qué productos se produce. Bayer por otro lado tiene una larga historia de investigación en farmacéutica, hace varias décadas ha diversificando también en el producto de usos químicos para la producción agropecuaria, el uso de las biotecnologías, que también ha investigado Bayer, tiene más que ver con la industria farmacéutica más que la producción agraria. Hoy podemos ver que los negocios de ambos parecen ser sumamente funcionales, y en ese contexto en el cual esos negocios que antes se podían pensar por separado, empiezan a unificarse y a transformarse en un mercado funcional para las dos empresas.

Más tarde la reconocida politóloga explicó que en cierto sentido se trata también de un lavado de cara que necesita Monsanto, por ser considerada una mala palabra en muchos sectores de la sociedad. A su vez consideró de que trata de una manera de que Monsanto pueda jugar en Europa. “Es importante pensar que más allá de la fusión de empresas, se están fusionando mercados, se está generando una empresa que lo que intenta es controlar, toda la agenda de América Latina la tiene Monsanto y ayer está comprando eso. El grueso del dinero lo paga Bayer, pero la cantidad de dinero que se está llevando Bayer, y no solo el dinero, la investigación en semillas, las biotecnologías tiene las patentes Monsanto, todo esto es una cantidad de conociendo que ni siquiera sé si entra en esos 60.000 millones  que es la compra que se está cerrando.  Bayer está comprado un gran negocio en América Latina y Monsanto de alguna manera está encontrando la puerta de entrada a Europa, el mercado de Europa. Monsanto no es solo mala palabra en América Latina, Monsanto con este control de la cadena alimentaria que genera también es mala palabra en Europa, ha sido muy resistido por productores y consumidores, y al día de hoy eso se plasma en los marcos regulatorios. La puerta de entrada puede ser Bayer, porque en Europa también “Bayer es bueno””, ironizó Poth.

Las actividades de Monsanto afectan y dañan el medio ambiente global

En este sentido el ingeniero agrónomo Fernando Vilela, en la misma emisión de Continentes, matizó la mala fama de Monsanto: “Puede ser una forma de lavar la cara de una marca que está siendo paradigmáticamente atacada, como la de Monsanto, porque cuando uno mira que hacen las otras empresas de químicos , no son distintas, pero Monsanto ha sido estigmatizada de alguna manera, por algún evento temprano, y entonces siempre la culpa la tiene Monsanto y los otros son parecidos. Las mismas cosas que hace Monsanto son un escándalo, las hacen los demás y no es un escándalo”.

En relación a la fusión Vilela consideró que se trata de una forma de sortear las regulaciones agroindustriales: “Hay que ver como evoluciona la situación, para ver que marcas quedan, como quedan y como las gerencias se terminan fusionando, o una predomina sobre la otra. El flujo de dinero va de Bayer hacia Monsanto. En un contexto en el cual las regulaciones crecientes que existen al uso de productos biotecnológicos de distinta naturaleza, una de las consecuencias que tienen es que solamente los muy grandes pueden acceder a vencer esas regulaciones, por eso la fusión, cuanto más grande sea, más concentrado va a estar el mercado de productos biotecnológicos, la gran regulación una de las consecuencias que tiene es la desaparición de las pymes en este tema. Están quedando 4 o 5 jugadores nomás”, detalló.

El ingeniero agrónomo se refirió a una empresa argentina, que termina siendo intermediaria entre Monsanto y el campo argentino. “En el caso de las semilla de soja el jugador más importante es una empresa de 5 argentinos que vende casi el 40 por ciento del mercado de la semilla en Argentina y Brasil, casi todas ellas con un gen, muchas de ellas de Monsanto, pero son dos negocios que se fusionan en una condición que es la semilla. Don Mario, y todos los que usan el gen, pagan una patente a Monsanto. Pero Monsanto si no tiene a Don Mario no tiene a quien vender, porque no tiene el material en terreno, entonces es un negocio compartido entre dos empresas que tienen características distintas, ambas dos se necesita la una a la otra. En el caso de los agroquímicos es un formato distinto, porque ahí sí estas grandes empresas tienen sus intereses propios para colocar sus productos, son competitivas entre sí”.

Por último el programa Continentes contó con la participación desde Alemania del politólogo Stefan Peters, quien se refirió al impacto mediático y político de esta fusión. Contó que sorprendentemente esta noticia no está siendo tomada en cuenta por los grandes medios de comunicación, a pesar de su importancia y de tratarse de una de las empresas más importantes de Alemania como lo es Bayer.

“Es importante añadir lo que Bayer dice para defender la compra de Monsanto, ellos dicen que eso va a contribuir a una causa muy noble que es combatir el hambre del mundo y ¿quién no quiere combatir el hambre del mundo? Pero sabemos que el hambre no tiene necesariamente que ver con la falta de alimentos, no tengo duda de que con tecnología e invocaciones se puede aumentar los alimentos disponibles,  pero ese no es el primer problema, sino más bien el primer problema es la desigualdad social y al falta de recursos para adquirir alimentos”, concluyó Peters desde Alemania.

 

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