La Maleta Mexicana

La historia de la Maleta Mexicana se abre en el 1936 en París, cuando tres jóvenes intrépidos, exiliados con el ascenso del fascismo de sus países, viajan a España para retratar la Guerra Civil Española. Estas imágenes, que se han convertido en iconos del siglo XX, se dieron por perdidas en 1939. Más de 4.000 fotografías que no se recuperaron hasta 1995 en la Ciudad de México.
© David Seymour / ICP / Magnum Photos
La maleta en realidad nunca existió. Se trataba de tres cajas de cartón que contenían negativos y que realizaron un largo viaje que empezó en París, se trasladó a Madrid, luego Barcelona, Marsella, regresó a París y de allí cruzando el Atlántico hasta el puerto de Veracruz, para llegar a la Ciudad de México, y desde allí finalmente a Nueva York en el 2008. Esta historia de los negativos, cuyo viaje duró más de 70 años, está llena de contradicciones, teorías, pero al fin es una historia de exilio y resistencia, de pérdida y recuperación. Una historia que ha dejado en el aire una pregunta del pueblo español: «A quien le pertenece nuestra historia?»
Los negativos de la Maleta Mexicana en el Centro de Fotografía Internacional en Nueva York © Kathy Willens / Associated Press

 

Los negativos de la Maleta Mexicana en el Centro de Fotografía Internacional en Nueva York © Kathy Willens / Associated Press
© Robert Capa / ICP / Magnum Photos

 

Los ‘Indiana Jones’ de la fotografía

Si la fotografía no funciona, es que no estás suficientemente cerca

Robert Capa

Sus nombres eran David Chim SeymourGerda Taro y Robert Capa.

Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, se trasladan a España. Los jóvenes fotógrafos viajaron a los frentes de combate porque se sentían implicados en la lucha antifascista y con la causa de la República. Deseando presenciar esa punta de lanza, ese preludio de la Segunda Guerra Mundial, cubrieron desde la batalla en Madrid hasta la ofensiva en Cataluña.

David Seymour © Public Domain
Gerda Taro © Public Domain
Robert Capa © Markus Schreiber / Associated Press
© David Seymour / ICP / Magnum Photos

 

David Seymour nació en 1911 en Varsovia en una familia de editores. Registrado al nacer como David Robert Szymin, y conocido bajo el seudónimo Chim, comenzó a trabajar como fotógrafo independiente. A partir de 1934, sus historias aparecen en Paris-Soir and Regards. A través de la famosa Maria Eisner y la nueva agencia de la Alianza, Chim conoce al célebre Henri Cartier-Bresson y también a Robert Capa.

Robert Capa, o Endre Erno Friedmann, nace en la ciudad de Budapest en el seno de una familia judía. En la década de 1930, cuando su país natal apostó por una estrategia de acercamiento con la Alemania nazi y la Italia fascista, deja Hungría para ir a Berlín, de dónde también tuvo que marchar con el ascenso de los nazis en 1933.

Establecido en Francia, conoce a la fotógrafa alemana Gerda Taro (nacida Gerta Pohorylle), que acabaría siendo su compañera sentimental y profesional, quien además fue apodada Pequeño Zorro Rojo por su astucia y color de pelo.

Nacida en Stuttgart (Alemania) era hija de una familia de judíos de origen polaco. Con el comienzo de la Alemania nazi, su familia, rota por el dolor, se vio obligada a buscar residencia en otros países.

 

© Robert Capa / ICP / Magnum Photos

Robert Capa fue un seudónimo que Taro utilizó junto con Friedmann, como pareja sentimental. Precisamente esa firma de sus fotografías fue la que les llevó a la fama profesional. Un hecho que hasta hoy día genera polémica porque no queda claro quién de los dos tomó en realidad algunas de sus fotografías más relevantes.

Taro se convirtió en la primera mujer fotoperiodista en cubrir y en morir al informar de una guerra. Perdió la vida en un accidente durante el repliegue del ejército republicano en la batalla de Brunete, donde fue aplastada por un tanque. Murió joven y bella, dejando una herida en Friedmann que, como dicen, nunca logró cicatrizar.

© Robert Capa / ICP / Magnum Photos

La pareja firmó sus trabajos juntos bajo la marca Robert Capa, que fueron reconocidos casi de inmediato por su impresionante impacto, como su imagen más conocida, Muerte de un soldado Leal (1936). La famosa revista Picture Post consideró a Robert Capa «el mayor fotógrafo de guerra del mundo» en 1938.

.

.

Resurrección de la Maleta con una época dentro

© Kathy Willens / Associated Press

La larga historia del viaje de los negativos, al acabarse la Guerra Civil, cuenta con decenas de años y empieza cuando los jóvenes vuelven a París en 1939. Ante los avances del ejército nazi, Robert Capa abandona la capital francesa en octubre del 1939, dejando esos testimonios gráficos a su ayudante de laboratorio Csiki Weisz.

Los negativos en algún momento, y en circunstancias desconocidas, acaban en una oficina diplomática mexicana en Francia en manos del general Francisco Aguilar González, embajador de México ante el Gobierno de Vichy entre 1941 y 1942.

Igual que los refugiados españoles, que fueron recibidos por iniciativa del entonces presidente mexicano Lázaro Cardenas, los negativos emprendieron su viaje al Distrito Federal, navegando en la maleta del general Aguilar, rumbo a México.

 

© Fernando Llano / Associated Press
© Kathy Willens / Associated Pres

Allí permanecieron ocultos durante unos 70 años en un armario, en tres pequeñas cajas envueltas en una bolsa de plástico.

Fueron sus herederos quienes entregaron la maleta —o las tres cajas cargadas de negativos— a Benjamin Tarver, un cineasta mexicano.

Mientras los negativos se daban por perdidos, Cornell Capa, hermano de Robert y fundador del International Center of Photography de Nueva York (ICP), llevaba años en su búsqueda.

 

© David Seymour / ICP / Magnum Photos
© Robert Capa / ICP / Magnum Photos
Tras 10 años, gracias a la mediación de una cineasta británica en México, Trisha Ziff, y del escritor mexicano Juan Villoro, los negativos cruzaron el Atlántico hacia Nueva York en 2008.Ziff, quien rodó un documental sobre la odisea, reconocía que lo que más ansía que ante la arrebatadora personalidad de los protagonistas,
no se quede en el olvido el contexto mexicano.

 

 

Dwight D. Eisenhower entrega a Robert Capa la Medalla de Libertad en 1947, Nueva York © Byron Rollins / Associated Press
Museo Nacional de Arte de Cataluña © Emilio Morenatti / Associated Press
Centro Contemporáneo de Fotografía en Budapest, Hungría © Zoltan Balogh / Associated Press
«Estos negativos también hablan del recuerdo emocionado a un país, México, que abrió sus puertas a los exiliados españoles de la Guerra Civil. Ahora ese contexto permanece casi invisible. Mi documental intenta ahondar sobre asuntos como este», decía Trisha Ziff en una de las entrevistas. «Y sobre cómo, mientras abríamos las cajas de la maleta mexicana, otras personas que querían restablecer la memoria de sus antepasados abrían fosas en España».

           

Facebook Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.