La 5G, nuevo espacio de la carrera armamentista

Por Manlio Dinucci

Mientras Canadá anuncia la extradición de Meng Wanzhou, hija del fundador y ‎presidente de Huawei, a Estados Unidos, el Servicio de Investigación del Congreso ‎estadounidense expone el aspecto militar de la tecnología 5G.‎

El Pentágono anuncia el inicio, en julio, de la instalación de una red experimental 5G en la base ‎aérea de Nellis, Estado de Nevada. Dicha red comenzaría a funcionar en enero de 2021. ‎

Fue precisamente en la base aérea estadounidense de Nellis donde se realizó en marzo ‎‎Red Flag, la maniobra aérea más importante de Estados Unidos, con la participación de ‎Alemania, España e Italia. Las fuerzas aéreas de estos tres últimos países participaron con varios ‎aviones de combate de fabricación estadounidense F-35 que, según fuentes oficiales, han sido ‎‎«integrados a los mejores dispositivos de la aviación militar americana» para «explotar al ‎máximo las posibilidades de las aeronaves y sistemas de armas disponibles», incluyendo ‎por supuesto el armamento nuclear. Para la Red Flag de 2021 ya estarían funcionando, para ‎ponerlas a prueba en un entorno real, redes móviles de 5G conformadas con torres que ‎teóricamente podrían armarse y desarmarse en menos de una hora para cambiar rápidamente de ‎posición geográfica, según las necesidades de la operación en marcha. ‎

La base aérea de Nellis es la quinta seleccionada por el Pentágono para realizar experimentos con ‎el uso de la tecnología 5G. Las demás bases seleccionadas están en los Estados de Utah, Georgia, ‎California y Washington. ‎

Un documento del Servicio de Investigación del Congreso estadounidenses (ver más abajo) explica ‎que la tecnología 5G –así denominada por tratarse de la quinta generación tecnológica en materia ‎de transmisión de datos móviles– puede tener «numerosas aplicaciones militares». Una de ellas ‎tiene que ver con los «vehículos militares autónomos», o sea con los vehículos robóticos aéreos, ‎terrestres y navales capaces de efectuar de forma autónoma misiones de ataque sin necesidad de ‎ningún tipo de intervención humana –ni siquiera en el pilotaje por control remoto. Esto requiere el ‎almacenamiento y elaboración de una enorme cantidad de datos, que no puede realizar ‎únicamente a bordo del vehículo autónomo. La 5G permitirá a ese tipo de vehículo utilizar un ‎sistema externo de almacenamiento y tratamiento de datos, similar a la llamada «nube» que los ‎usuarios individuales ya utilizan actualmente para almacenar datos y ficheros personales. ‎Ese sistema puede hacer posibles «nuevos conceptos operacionales militares», como el del ‎llamado «enjambre» en el que cada vehículo se conecta automáticamente con los demás para ‎garantizar el cumplimiento de una misión –por ejemplo, la realización de un ataque aéreo contra ‎una ciudad o de un ataque naval contra un puerto.‎

La tecnología 5G permitirá incrementar el poderío de todo el sistema de mando y control de las ‎fuerzas armadas de Estados Unidos a escala mundial. Actualmente, según explica el documento, ‎ese sistema utiliza las comunicaciones vía satélite pero, a causa de la distancia, el tiempo de ‎transmisión de la señal retrasa la ejecución de las operaciones militares, retraso que desaparecería ‎con el uso de la tecnología 5G. Esa tecnología tendría también un papel determinante en la ‎utilización de los misiles hipersónicos que, dotados de ojivas nucleares, alcanzan velocidades ‎superiores a 10 veces la velocidad del sonido. ‎

La 5G será también extremadamente importante para los servicios secretos, que podrán dotarse ‎de sistemas de control y espionaje mucho más eficaces. «La 5G es vital para conservar las ‎ventajas militares y económicas de Estados Unidos», subraya el Pentágono. ‎

Particularmente ventajoso es el hecho que «la tecnología emergente 5G, comercialmente ‎disponible, ofrece al Departamento de Defensa la oportunidad de aprovechar a bajos costos ese ‎sistema para sus propias exigencias operacionales». En otras palabras, la red comercial 5G, ‎instalada por empresas privadas, será utilizada por las fuerzas armadas de Estados Unidos que ‎obtendrá así costos inferiores a los que tendría que enfrentar si tuviese que instalar una red con ‎fines exclusivamente militares. Lo mismo sucede en otros países. ‎

Todo esto permite entender finalmente que la lucha alrededor de la 5G, sobre todo entre ‎Estados Unidos y China, es más que una guerra comercial. La tecnología 5G es un nuevo terreno ‎de la carrera armamentista, que se desarrolla más en el plano cualitativo que en el cuantitativo. ‎

Pero de eso no hablan los medios de difusión. Ni siquiera lo mencionan los críticos de esa ‎tecnología, que se concentran sobre todo en los posibles efectos nocivos sobre la salud, aspecto ‎ciertamente importante de la cuestión pero que habría que unir con una lucha contra el uso militar ‎de esa tecnología, financiado –sin su conocimiento– por los usuarios comunes y corrientes de ‎teléfonos móviles de quinta generación. ‎

Fuente de origen: Voltairenet
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