El momento Televisa de Clarín

Cuatro casos dos canales

Por Sebastián Salgado

Hace diez años conocí a una francesa en México. Condenada a 60 años de prisión por secuestro, delincuencia organizada y posesión ilegítima de la armas de fuego, la joven mujer de pelo rojo cobrizo estaba encerrada en el Centro Femenil de Reinserción Social del Distrito Federal, más conocido como Penal de Tepepan. Me había interesado su historia y a través de una persona que trabajaba haciendo reparaciones en ese reclusorio, conseguí que me incluyeran en su lista de visitas, para escuchar la versión de su propia voz. Florence Cassez, había sido protagonista de una captura en vivo, con las cámaras de Televisa entrando en su casa de campo, al mismo tiempo que los agentes armados de la Agencia Federal de Investigaciones. El montaje fue espectacular, una coordinación digna de una orquesta sinfónica, entre la televisora y las fuerzas de seguridad del presidente Felipe Calderón. La detención de Cassez se había producido 24 horas antes, en la carretera México Toluca. Luego de una extensa sesión de tortura física y psicológica, volvieron a introducirla junto a su ex pareja, Israel Vallarta, en el Rancho “Las chinitas”, para que la captura coincida con el Prime-time del noticiero central. Como por arte de magia, dos supuestos secuestrados aparecieron en un cuarto contiguo y el noticiero hizo su pico de rating.

Momentos antes del arresto, Luis Cárdenas Palomino, mano derecha de Genaro García Luna, al mando de la Agencia Federal de Investigaciones en ese momento, le dijo a la francesa: “Margolis te va a chingar”. Eduardo Cuathemoc Margolis, había sido socio de Sebastián Cassez, hermano de Florence en una empresa de implementos médicos y tenían una disputa legal por dinero. Margolis se negaba a pagarle. El empresario de nombre azteca había sido parte de los servicios de inteligencia israelíes y era una especie asesor en seguridad para la comunidad judía rica de Polanco. Vendía autos blindados, importaba armas desde Israel para las fuerzas armadas mexicanas y sobre todo, era el negociador para secuestrados de esa comunidad, dispuesto a hacer lo que haga falta para que su empresa no se quede sin clientes. La otra parte de sus negocios, era justamente Televisa. Junto con los hermanos Epelstein era accionista de la empresa C.V Directo de México de ventas por televisión, a través de esa pantalla. Los famosos “Llame ya”. La condena de 60 años, había sido fundada sobre un montaje televisivo, reconocido por los mismos reporteros. Florence Cassez fue liberada después de seis años y regresó a su país. “A la sobra de mi vida” es uno de sus libros escritos en la cárcel.

Con el fracaso de los dos gobiernos del PAN, la dinastía Azcárraga todavía sentía poder y se propusieron la mayor aventura. Crear su propio Presidente. Enrique Peña Nieto había sido protegido mediáticamente durante su gobernación en Estado de México y casándolo en segundas nupcias con una actriz de telenovelas, lograron la imagen de una carismática y joven familia ensamblada. Era el candidato perfecto para el regreso del PRI a Los Pinos.

Durante su campaña, el hombre que no recordaba haber leído ningún libro en su vida, salvo la Biblia, visitó una universidad privada y fue abucheado por cientos de jóvenes. No estaban dispuestos a aceptar a Peña como Presidente. El repudio fue tan intenso, que debió esconderse en un baño, con sus guardaespaldas como custodios de inodoros. Radio Ibero lo esperaba para entrevistar, pero nunca pudo llegar. Al día siguiente, la prensa mexicana publicó portadas falsas sobre lo sucedido. Afirmaban que el encuentro había sido un éxito y sólo un grupo de exaltados pagados le había gritado improperios. La indignación fue rápida y espontanea. Los estudiantes grabaron videos en redes sociales dando su nombre y número de matrícula afirmando que no habían sido pagados por nadie. Juntaron 131 testimonios y lo circularon por redes sociales, pero el contagio viralizado hizo que otros jóvenes se sumaran a la protesta virtual, como el 132. Así nació el movimiento “Yo soy 132” que se manifestó masivamente por las calles de la ciudad de México no hacia la sede del PRI (Partido Revolucionario Institucional) sino frente a las instalaciones de Televisa. Se mantuvieron ahí hasta que entrevistaran a un representante, en vivo. Los “milenials” entendían que Peña Nieto no gobernaría México, sino la “telecracia” que inventaba su candidatura, como el montaje a Florence Cassez. El Instituto Federal Electoral le dio por ganadas las elecciones a Peña, pero la credibilidad de televisa estaba herida de muerte. El caso Ayotzinapa con 43 estudiantes desaparecidos fue el resumen de ese sexenio.

El noticiero central de Joaquín López Doriga, se desplomó en audiencia. A través de una serie de enroques de presentadores, intentaron lavarle la cara a un servicio informativo sin prestigio. La agenda política mexicana está en disputa, pero ya no pertenece a Televisa. Al menos no por completo. Los periodistas a sueldo de los gobiernos, como Carlos Loret de Mola, Sergio Sarmiento, Ricardo Alemán y Pablo Hiriart, entre otros mercenarios de la opinión, con las rodillas gastadas en sus peregrinajes hacia oficinas con vista panorámica, esperan agazapados para tirar sus dardos venenosos al cuello de López Obrador.

El vínculo entre Mauricio Macri y el Grupo Clarín en Argentina, más que romance fue una relación incestuosa. Entre sus incontables maniobras mafiosas, el jaque mate que lo puso en la Casa Rosada, fue una entrevista en vivo para la señal Todo Noticias a principios del 2015. El fiscal de la Causa AMIA (un atentado terrorista que dejó 85 muertos argentinos en la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994), Alberto Nisman, denunció a la Presidenta Cristina Fernández como encubridora. La noticia tuvo impacto mundial. El gobierno argentino había llegado a un acuerdo de entendimiento, con la República Islámica de Irán, para que los acusados persas, de quienes nunca hubo ninguna prueba sobre algún tipo de participación en el hecho, pudieran dar declaraciones en su propio país. Si el proceso avanzaba, el imaginario argentino creado mediáticamente sobre los musulmanes como fanáticos irracionales que odian a occidente, quedaría evidenciado. Muy por el contrario, el Gobierno revolucionario iraní tiene un especial afecto por Argentina, ya que fue uno de los pocos países del mundo, que les vendió armas para defenderse de los ataques del Gobierno de Saddam Hussein, impulsado por Estados Unidos en la década del 80, en una guerra que duró ocho años.

Nisman presentó un informe sin pies ni cabeza contra el gobierno peronista, en un año electoral. En pocas horas, la bancada de ese partido, lo llamó a dar explicaciones al Congreso. Rompiendo el dicho popular, Nisman Murió en la víspera y el daño ya estaba hecho. El grupo Clarín y su conglomerado de socios internacionales, crearon una corriente de opinión dando a entender que Cristina Fernández lo había mandado a matar. Hordas de sexagenarios nutridos del odio inoculado través de las pantallas y el papel, organizaron una gran protesta para pedir justicia bajo el lema “Yo soy Nisman”. El fiscal era una persona perturbada y de bajo coeficiente intelectual, con causas pendientes por acoso. A pesar de ser parte del Poder Judicial argentino en la causa más grande de la historia de ese país, recibía dinero directamente de Israel. Un ejemplo que se suma al de otros depósitos a nombre de Natalio Alberto Nisman por parte de “Fondos Buitres” pertenecientes a Paul Singer y el magnate de los casinos de las Vegas Sheldon Adelson, son los giros por más de 280 mil dólares entre 2010 y 2014 del grupo periodístico Israel Haynon con sede en Tel Aviv, a la ciudad de Colonia en la República Oriental del Uruguay. Luego de su muerte, que sigue siendo investigada, el escándalo para ocultar esa cuenta fue tan grande, que debieron cerrar la sucursal del Banco Hapolain de Israel, en la costa del Rio de La Plata. El fiscal especializado, con chequera abierta para viajes y prostitutas VIP, dejó a su pequeña hija varada en un aeropuerto europeo, para volar de urgencia a Buenos Aires y hacer la denuncia mediática. Estaba claro que él no decidía el momento.

La jugada mediática puso a Macri en el sillón de Rivadavia, para desde ahí, abrir importaciones y volver a endeudar a Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Con el paso de los años, fue evidente que la denuncia de Nisman contra Cristina Fernández, carecía de argumento y que la muerte de Nisman fue un suicidio inducido. Las maniobras del grupo Clarín, que empezaron por abolir la ley de medios de la democracia como primera medida en el Gobierno de Cambiemos, mostraron el alcance de sus tentáculos pero no le alcanzaron para un segundo período.

En la causa llamada de “Los cuadernos”, el monopolio mediático utilizaba a extorsionadores profesionales. Compraron voluntades para incriminar a la ex presidenta, como parte de una supuesta red de sobornos. Con fotocopias falsas y falsos “arrepentidos” que daban falsas exclusivas al periodista de Clarín, Daniel Santoro, apostaban al desguace del kirchnerismo. Una cámara oculta evidenció la operación y la sábana que tapaba la putrefacta simbiosis entre la mesa de redacción, los tribunales federales y la Quinta Presidencial de Olivos, voló por los aires. Su estrategia de enfrentar a los argentinos y atacar a sus líderes políticos populares, tiene la pólvora mojada.

Tanto el “Canal de las Estrellas” mexicano, el canal del solcito con forma de estrella argentino, cayeron en su propia trampa. Confiar en la impunidad mediática con resultados políticos, que tan buenas mediciones les habían dado en el rating informativo. Las audiencias de Telenoche del grupo Clarín, como la de noticieros Televisa, bajan en caída libre como las Torres Gemelas. Muestran aviones, pero explotan en sus cimientos.

Sin embargo, su poder de fuego todavía está intacto y tienen varios Jokers bajo la manga, para utilizar la pandemia en su favor. López Obrador y Alberto Fernández prefieren mostrar bandera blanca frente a Televisa y Clarín, aunque eso les cueste críticas entre sus votantes.

En el caso mexicano, La Fundación Televisa que coordina el Teletón, una organización que instaló varios centros de rehabilitación para niños con capacidades diferentes, como una forma de lavar su imagen y evadir impuestos, donde ellos mismos deciden que niños y niñas son tratados y cuáles no, apareció sorpresivamente en las mañaneras presidenciales. Ruedas de prensa diarias, donde López Obrador marca agenda política y responde preguntas junto a sus Ministros. Esta organización puso a disposición del Gobierno Federal todas sus instalaciones para el tratamiento de infectados con el COVID 19, mostrando una cara amable, al tiempo que se suma a las respuestas que puede ofrecer el sistema de salud frente a la pandemia, que tiene en su vecino del norte, el país con más contagiados del mundo. Más al Sur, el aislamiento social obligatorio está llevando a Argentina contra su propio acantilado. El Gobierno de Alberto Fernández, inició una serie de pagos a empresas estratégicas para que no despidan personal, que incluye al Grupo Clarín hasta en sus productoras de ficción. Básicamente, con los impuestos de los argentinos se ayuda a mantener en pié a una empresa, que mandó a eliminar la ley de medios de la democracia y monopoliza los sistemas de cable internet y telefonía que lógicamente están generando exponenciales ganancias en el valor de sus acciones, con la población encerrada en sus viviendas.

El tiempo de los noticieros centrales ha muerto, que en paz descansen, aunque hayan hecho tanto daño y algunos insistan en conectar respiradores artificiales a sus cadáveres descompuestos.

Sebastián Salgado

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