El Imperio contraataca

Tratando de revertir las derrotas sufridas en 2017 grupos globalistas de la oligarquía transnacional buscan recuperar posiciones en Irán, Congo, Cataluña y Patagonia

 

El aparato militar-industrial y de seguridad norteamericano todavía no digiere el cambio de estrategia que le ha impuesto Donald Trump e insiste en provocar guerras y secesiones que fracturen y debiliten los estados nacionales en el Sur, pero también en Europa. Cuenta para ello con poderosos aliados en Gran Bretaña e Israel, a los que se suman ejecutores benevolentes que se aprovechan de la recolonización de sus pueblos.

¿Una “revolución de colores” contra la República Islámica?

Desde que hace seis días comenzaron en la ciudad nororiental iraní de Mashhad las protestas antigubernamentales, se produjeron 25 muertes. El descontento se desató por el deterioro de las condiciones de vida de los sectores más pobres y se extendió a varias partes del país, adoptando ribetes opositores. El presidente Hasán Rohaní reconoció el pasado domingo 31 el derecho del pueblo a expresar sus críticas contra el gobierno, pero instó a respetar la Constitución. En tanto, las fuerzas de seguridad han repelido a grupos armados que pretendían ocupar estaciones de policía y bases militares.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamjani, declaró el martes 2 que las manifestaciones y protestas son parte de una “guerra indirecta” de EE.UU., el Reino Unido y Arabia Saudita contra su país.

El movimiento hasta ahora se ha limitado a grupos relativamente pequeños de hombres jóvenes que demandan el fin del gobierno religioso y se ha extendido a pequeños pueblos de todo el país, pero carece de liderazgo. Con una inflación estimada en el 10% para 2017 y una tasa de desempleo del 12%, la situación de Irán no es catastrófica, aunque sí dura. El levantamiento parcial de las sanciones económicas después de la firma del acuerdo nuclear en 2015 ayudó a que el PBI crezca el 3,5% en 2017, pero todavía no basta para recuperar las pérdidas de los años anteriores. A ello se suman la corrupción, el autoritarismo y las divisiones dentro del régimen. Aprovechando un descontento objetivo, actores diversos persiguen fines políticos. La aparición de francotiradores, empero, indica la intervención de grupos subversivos. Si las fuerzas revolucionarias no restablecen rápido su unidad y satisfacen las demandas legítimas de la población, puede estallar una “revolución de colores”.

La paz no llega al corazón de África

Ocho personas murieron el domingo 31 y un centenar fue detenido en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, después de que el ejército reprimió una manifestación que recordaba el acuerdo firmado un año antes por el presidente Joseph Kabila y los obispos católicos, para que en diciembre de 2017 se realizaran elecciones presidenciales. Por fin, en su discurso de fin de año, el mandatario congolés garantizó que las mismas se harán el 23 de diciembre de 2018.

Entre tanto, el jueves 28 presuntos rebeldes ugandeses mataron al menos a 15 cascos azules tanzanios e hirieron a otros 53 en un asalto a una base de la ONU en el este de Congo. Un grupo islamista activo en Kivu del Norte se responsabilizó del ataque.

Se calcula que en Congo unas 5.500 personas abandonan sus hogares cada día huyendo de los más de 70 grupos armados, más de 1,7 millones de personas en 2017, lo que eleva el total de desplazados a 4 millones, más que en Siria o Yemen. Entre 1998 y 2003 se desarrolló en territorio congolés la llamada “Gran Guerra Africana” en la que tropas y mercenarios de numerosos países buscaron quedarse con alguna región del país, causando 5,4 millones de muertos, y desde entonces la violencia es endémica.

La situación empeoró aún más por la negativa del presidente Kabila a dejar el poder, después de que acabó su segundo mandato de cinco años en 2016. El mandatario asumió el poder en 2001, cuando fue asesinado su padre, y fue electo democráticamente en 2006, pero en estos 16 años no ha podido pacificar el país. Aunque se trata de la mayor nación de África, ubicada en el centro de su mitad sur, con enormes riquezas y un gran potencial, los medios internacionales silencian su tragedia, para que las grandes corporaciones mineras puedan seguir explotando ilegalmente sus recursos.

Enero de infarto entre Madrid y Barcelona

En medio del tira y afloje entre el nacionalismo conservador catalán y el centralismo conservador madrileño, el próximo 17 de enero se constituirá el parlamento regional con la composición resultante de la elección del 21 de diciembre. Ese día los diputados electos jurarán su cargo, pero cinco de ellos (el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y otros cuatro) están refugiados en Bruselas y otros tres (el ex vicepresidente Oriol Junqueras y otros dos) en prisión. Sin embargo, el reglamento del Parlament permite que un apoderado los represente.

Ese día también se elegirá a la mesa directiva de la asamblea. Aunque el liberal Ciudadanos es la primera minoría, no encuentra aliados suficientes y los independentistas coaligados pretenden presidir el parlamento.

El debate de investidura comenzará el último día de enero. Para ello, el candidato debe estar presente en el Parlament. En el caso de que sea Carles Puigdemont, debe abandonar Bélgica y pisar Cataluña donde sería detenido. El juez Pablo Llarena puede decretar prisión preventiva o dejarlo en libertad, pero también existe la posibilidad de que se le dé permiso para ir a la investidura.

Puigdemont pretende que el Tribunal Supremo le dé inmunidad absoluta, o sea, que le permita reasumir la presidencia de la Generalitat que tenía, cuando el gobierno central intervino la región el pasado 21 de octubre. Por su parte, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, hará depender su conducta hacia Cataluña de la prontitud con la que sea imputado en la causa por corrupción del Partido Popular (PP). Quien parece haber aprendido algo, finalmente, es Felipe de Borbón, a la sazón coronado. En su discurso de fin de año habló sólo vaguedades sobre la fractura del Estado Español, lo que representa un gran avance respecto de octubre pasado. A veces es mejor no decir nada …

El Papa defiende la paz en Patagonia

Mientras Patricia Bullrich anunciaba la formación de un comando conjunto para reprimir “la sedición mapuche” en la Patagonia, se ha confirmado que en Temuco el Papa Francisco elevará una oración el próximo 15 de enero junto a 23 representantes mapuches durante el acto ecuménico que se realizará en la capital de la región de la Araucanía.

Allí el Papa pedirá por la unidad de los pueblos indígenas y la paz en el sur de Chile. Patricio Trujillo, encargado de la organización en la región, indicó que ya partió la construcción del altar en la base aérea de Maquehue, además de la preparación del terreno y ampliación de los accesos. El eclesiástico precisó que se llevará a cabo una rogativa mapuche que se unirá a los rezos católicos.

En relación a posibles manifestaciones motivadas por la presencia de Francisco en Temuco, Trujillo declaró que la Iglesia “está tranquila”, debido a que “el pueblo mapuche es en general un pueblo de paz, de encuentro y de unión”.

El mando israelí en el Ministerio de Seguridad argentino se esfuerza por inventar un “enemigo subversivo” que permita militarizar la Patagonia y dejarla en manos de la alianza angloholandesa-israelí dominante, o sea, separarla de hecho de la soberanía argentina. Si bien en este objetivo coincide con el mando militar chileno, al otro lado de la Cordillera está más avanzado el diálogo de paz que el obispo de Bariloche recién está encaminando de este costado. Los reaccionarios a ambos lados de los pasos andinos temen la visita de Francisco, porque puede traer la paz, unir a los pueblos y evitar el dominio colonial sobre ambos costados de la Patagonia.

El Imperio no abandona la estrategia de fracturar naciones, para mejor dominar un sinfín de miniestados dispersos, pero ya no son sólo las potencias concurrentes quienes se le oponen. Desde Roma una gran fuerza ha puesto en marcha sus divisiones celestiales. Pueblos de todas las latitudes, razas y creencias están comprendiendo que sólo la unión hace la fuerza.

Fuente: Eduardo J. Vior, Inforbaires24

 

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