Elecciones: Los dos modelos de seguridad

Por Valeria Rodirguez

La semana pasada el precandidato a diputado por el Frente Renovador, Sergio Massa, trajo de visita al ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, cuya gestión fue muy polémica. Fue premiado por bajar la tasa de criminalidad en un 65 por ciento pero también criticado por sostener la famosa “tolerancia cero” que desembocó en el aumento de violencia policial; esto terminó por obligarlo a renunciar tras el caso de Amadou Diallo, un joven afroamericano asesinado por un grupo de élite policial.

Ahora bien, este tipo de políticas de seguridad severas son impulsadas por un lado, con una campaña de miedo centrada en el pensamiento liberal hobbesiano que supone que existe un enemigo que acecha constantemente y por el otro por la existencia de grandes desigualdades económicas que surgen del impulso de políticas neoliberales que dividen a la sociedad.

En su página oficial, Sergio Massa dice que ya presentó en el Congreso 11 proyectos de ley sobre seguridad: “Hemos planteado proyectos de prisión perpetua para la organización narco dedicada a la venta de droga, equiparar la venta de droga a homicidio, prisión perpetua para el abusador agravado por el vínculo, prisión perpetua para la violación seguida de muerte, y por último ley de vigilancia electrónica, determinando la obligatoriedad de una cámara de seguridad cada 1.000 habitantes. Además, herramientas para terminar con lo que se conoce como la puerta giratoria, con cinco cambios en el código de procedimiento para terminar con los delincuentes que entran y salen”.

En contraposición a esta postura, el sábado se entrevistó en el programa Feas Sucias y Malas, a la precandidata a concejal de Avellaneda por Unidad Ciudadana, Mónica Ghirelli, que desde 2013 es Secretaria de Seguridad del municipio y pudo explicar el éxito de la incorporación de la policía local.

El Municipio de Avellaneda fue en 2014 el primero adherir a la formación de una policía local que tiene como característica trabajar desde lo territorial, con gente del barrio que conoce el problema y con los mismos vecinos. De este modo la relación es diferente y la formación académica de los policías es distinta, direccionada hacia la participación comunitaria.

¿Cómo se aborda el tema de la política pública en materia de seguridad?
El modelo de seguridad está íntimamente relacionado con el modelo de país además del modelo de sociedad que queremos construir, entonces podemos decir que mi inclusión a la secretaría de seguridad tuvo que ver con dar una concepción distinta en lo que respecta a la relación entre la sociedad y la policía, además, de hacer énfasis en la importancia de la visión colectiva, es decir, entender la seguridad no desde lo individual sino desde lo colectivo y para poder lograr eso es necesario escucharse para ir construyendo desde lo que realmente pasa en la zona, tratando de evitar la influencia de los medios de comunicación. Esta posibilidad de escuchar al vecino nos permitió construir nuestra propia información en base a la información real que recolectamos con herramientas estadísticas cuantitativas y cualitativas que se logran a través del diálogo con el vecino que a su vez demuestran que los problemas de seguridad no son problemas ligados al delito sino que mayormente están relacionados a las distintas formas de violencia.

Entonces nuestro trabajo se centra en la prevención desde tres puntos diferentes: conflictos, violencia y delito que son los ejes principales por los que trabajamos.

Para abordarlos tenemos un equipo interdisciplinario de abordaje de conflicto que trabaja junto a la secretaría de seguridad que sigue todos los casos de violencia, es decir que monitorea el caso, hoy en día estamos siguiendo 281 casos porque pensamos que no se agota en la denuncia sino que a partir de allí comienza y se debe monitorear para saber realmente cual es el problema y evitarlo.

¿Cómo se llevó adelante la experiencia de la policía local?
En principio, el intendente Ferraresi ya tenía la decisión política de trabajar desde lo territorial lo cual fue muy importante para incorporar esta nueva modalidad que tiene dos años de existencia y para nosotros es una experiencia exitosa.
Avellaneda fue el primer municipio en adherir al decreto de Scioli de crear una policía más comunitaria, local, que básicamente es lo que pedían los mismos vecinos, es decir, una policía de proximidad ya que es importante que el policía conozca el territorio, las problemática de cada lugar y la misma comunidad.

La relación con el territorio y la comunidad es fundamental para llevar adelante la política pública que se debe relacionar con el lugar donde se va a insertar ya que es muy difícil hacerlo desde un escritorio alejado de la realidad de cada lugar.
Por otra parte pensamos que es sumamente importante la formación policial, por lo tanto pensamos esa formación a partir de una diplomatura con una carga horaria de más de 1000 horas la cual está concentrada principalmente en la participación ciudadana.

¿Tuvieron que desarrollar un programa de formación para esta nueva policía?

Por supuesto, nosotros tuvimos que generar contenido que tuviera que ver con la temática territorial y todos los docentes estaban ligados al municipio, es decir que todo aquello con lo que se iban a encontrar afuera estaba dentro de la misma formación. Además, la perspectiva de ésta formación tiene que ver con una propuesta metodológica y dialéctica que nos permite entender la realidad y transformarla lo cual finalmente nos permite hacer un proyecto exitoso.

¿Cómo se distribuye la policía?

Eso justamente es motivo de discusión ya que nosotros nos comparamos con la policía de la ciudad de Buenos Aires donde hay 800 policías cada 100 mil habitantes, los partidos del conurbano tenemos alrededor de 240 a 300 cada 100 mil habitantes y aquí también se refleja la desigualdad que no solamente tiene que ver con lo económico.

¿Podemos decir que más policía es mejor?
Para nosotros mejorar la seguridad no se condice con la cantidad de policía sino con la calidad de la misma, es decir cuál es el tipo de función de la policía que básicamente es el ejecutor de la política de seguridad que es lo que realmente se debe discutir que implica policía local, de investigación, científica, etc.

El error es correr el eje de la discusión que justamente es la política y no el ejecutor de la misma.

(*) Columnista de Internacionales en Feas, Sucias y Malas

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