El agua cotiza en bolsa

El economista Julio Gambina habló en Radio Leaks sobre la mercantilización del agua que comenzó el pasado 7 de diciembre en Wall Street, y qué implicancias trae para el mundo. “El agua, de un derecho se está transformando en un commoditie” aseguró, en una entrevista con Sebastián Salgado y María Licontti por Radio Estación Sur.

Un commoditie es una mercancía que tiene precio internacional, más allá de cuánto cueste producirlo en los distintos lugares del mundo. El petróleo, el gas, el oro, la soja y el trigo son los más conocidos, y su valor se decide a partir de las inversiones en el mercado especulativo.

“Este paso que se está dando desde el 7 de diciembre que se empezó a cotizar, son los derechos de uso del agua, no es propiamente el agua, sino que lo que se ofrece para comprar y vender son derechos de uso” explicó el economista.

Lo que empezó a cotizar es el uso del agua para la agricultura en California, “uno de los Estados más ricos de Estados Unidos, y donde para que la agricultura funcione tiene que tener asegurada esta agua” comentó.

Para la mayoría de las grandes ciudades argentinas el acceso al agua nunca fue un problema, o por lo menos parecía un bien asegurado. Pero en territorios más áridos o con políticas de cuidado y preservación del agua, como en la región cuyana (cercana a la frontera con Chile en el centro del país), se raciona el agua.

En el mundo, la situación es aún más complicada: “La mitad de la población mundial tiene dificultades para acceder al agua” afirmó Gambina. Pero además, estas cotizaciones coinciden con el inocultable cambio climático, y luego de años de incendios forestales intencionales en distintos territorios del mundo.

“Naciones unidas declaró en 2010, hace apenas 10 años, al agua como un derecho y lo que se está haciendo en EEUU es poner al agua como una mercancía, y solo tendrá acceso al agua el que pueda pagar”

La mercantilización de este derecho hará que solo podrán consumir quienes puedan pagar, lo que pone en riesgo a pequeños y medianos productores que no puedan acceder. Y sin mencionar la escasez: “Es más fácil pensarlo en agricultura, imagínate un río con productores cerca del río o a 100 km del río, entonces compro el derecho del uso del agua y me genero un canal privado traspase del río a un canal privado y llega a mi campo. Pero si hago un traslado disminuye el cauce del río, y el río podría secarse” ejemplificó el economista.

Acarrea también problemas territoriales, como el que ya existe entre dos provincias argentinas, donde hace décadas hay sequías de ríos en La Pampa, que son los que nacen de la Cordillera de los Andes en Mendoza, a partir de la construcción de una enorme represa, y en medio de un lobby para construir otra. Eso motivó a la creación de grupos que promueven la salida de Mendoza de Argentina. Entonces, ¿qué podría pasar en otros territorios del mundo con dificultades en el acceso y la infraestructura de distribución del agua, si en vez de un derecho es vista como una mercancía?

“Ni hablemos de los países más pobres de nuestra américa, piensen en Haití, países del caribe, en Sudamérica en Chile, Perú, toda la zona andina. En Bolivia, buena parte de la explicación de la llegada de Evo a la presidencia tiene que ver con la guerra del agua, la guerra del gas. América Latina es un territorio con parte de los acuíferos más importantes, como el acuífero guaraní, el más importante de agua dulce”.

El agua es un bien común en la economía tradicional, y tiene valor de uso pero no valor de cambio. Pero “el derecho de uso tiene valor de cambio y el agua embazada tiene precio, y nos han acostumbrado a comprar el agua, y es un negocio” de grandes trasnacionales. “Si lo hicieron en California, por qué no lo van a hacer acá?, esto es como la punta del iceberg” remarcó Gambina.

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