Bolsonaro se desdice y no abrirá embajada en Jerusalén

El mandatario brasileño anuncia la apertura de una «oficina diplomática», rebajando sus promesas
electorales

Muchas promesas hechas en campaña electoral se quedan en eso: promesas. Y la polémica oferta de Jair Bolsonaro de trasladar toda la delegación diplomática brasileña de Tel Aviv a Jerusalén es una de ellas. No habrá embajada pero Brasil sí que abrirá una oficina diplomática en la Ciudad Santa, como extensión de la embajada en la capital costera, según informó el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz.

«¡Obrigado [gracias] por abrir una oficina diplomática en Jerusalén! Israel y Brasil son verdaderos amigos con valores comunes y reforzaremos la cooperación entre nuestros dos países», ha agradecido Katz en redes sociales. La decisión se ha anunciado en pleno idilio político entre ambos países con la llegada del líder brasileño al país hebreo este domingo. Después, se ha confirmado esta intención en un anuncio oficial en la comparecencia en rueda de prensa con el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. 

La oposición por parte del Ejecutivo de Bolsonaro a trasladar la embajada a Jerusalén se basa en las relaciones comerciales que mantiene Brasil con los países árabes en venta de carne halal (habilitada para el consumo por la ley islámica), y sería la que habría logrado rebajar la promesa a una sede con estatus diplomático.

Ciudad ocupada

La promesa de Bolsonaro en plena campaña seguía los pasos de su excéntrico aliado, Donald Trump, ya que Estados Unidos inauguró su polémica embajada en Jerusalén en mayo del 2018. La instalación de la delegación diplomática en la Ciudad Santa generó grandes protestas entre la comunidad palestina y multitud de reproches al líder estadounidense por parte de la comunidad internacional.

Jerusalén es una ciudad disputada por la importancia que tiene para las tres grandes religiones monoteístas y las múltiples desavenencias regionales por el conflicto entre Israel y Palestina. Precisamente la parte palestina al este de la ciudad está ocupada y anexionada en contra de las resoluciones de la ONU.

Sí pero no

Brasil no es el primer país en enseñarle un caramelo a Israel para que después el Estado hebreo nunca llegue a probarlo. La Hungría de Víktor Orbán y la República Checa llevaron a cabo movimientos similares, los húngaros con la inaguración el pasado marzo de una oficina comercial con estatus diplomático y los checos con la apertura en el 2018 de un consulado honorario en Jerusalén.

Ambos gobiernos habían apoyado el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, como han hecho hasta ahora Estados Unidos, Guatemala y Paraguay, pero esta medida es rechazada por el consenso de la Unión Europea. Las tensiones diplomáticas con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderada por Mahmud Abbásaumentaron con los representantes de Austria, República Checa, Hungría y Rumanía tras asistir a la inauguración de la embajada estadounidense en la Ciudad Santa.

Idilio político

Bolsonaro ha llegado este domingo al aeropuerto de Tel Aviv, donde Netanyahu le ha recibido personalmente a pie de pista. “Estamos haciendo historia. Tu llegada abrirá una nueva era en las relaciones entre nuestros países”, le ha dicho Netanyahu a su llegada. El líder brasileño ha agradecido así a su homólogo israelí la asistencia a la ceremonia de su toma de posesión en enero.

El próximo día 9 de abril Netanyahu se enfrenta a una complicado reelección en las elecciones que prepara Israel. La Kneset (parlamento israelí) puede verse dominada por facciones derechistas con las que Bibi no tiene ningún reparo en pactar con tal de mantenerse en el poder. 

Análisis de Breno Altaman, director de Opera Mundi, especial para DataUrgente sobre la relación de Jair Bolsonaro con el sionismo

 

Fuente de origen: El Periódico

 

 

 

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