Se desinflan las empresas del fracking en EU

Por Alfredo Jalife-Rahme

El canibalismo del fracking supone cinco graves problemas: 1. Derroche del agua escasa; 2. Obsceno financierismo (https://bit.ly/2SfXSDP); 3. Tóxica geopolítica; 4. Depredación ambiental; y 5. Daño a la salud –provocación de sismos y uso de secretas sustancias químicas letales, algunas de ellas cancerígenas (https://bit.ly/2SLAeig).

Wall Street Journal ( WSJ) se atraganta cuatro de los cinco problemas y se concentra tangencialmente en el financierista, sin abordar su daño ambiental.

En sendos artículos de Bradley Olson y Rebecca Elliott, al que se agregó en el último Christopher Matthews, WSJ expone lo anticipado tanto por Bajo la Lupa (https://bit.ly/2QlHUdZ) como por la connotada investigadora de EU, Bethany McLean (https://bit.ly/2TA9zd2).

McLean expuso el “fracaso financiero de la Reserva Federal con el espejismo del fracking” (https://bit.ly/2XFFcB9), en referencia a la “burbuja financierista” que operó geopolíticamente detrás de la “fracturación hidráulica” para extraer gas/petróleo de esquisto/lutita y colocar a EU en forma artificial por delante de Rusia y Arabia Saudita como “principal productor de petróleo del mundo”.

La advertencia de los tres reporteros del WSJ es relevante ya que el influyente rotativo forma parte del conglomerado de Fox News: uno de los pocos aliados que conserva el presidente Trump.

En un primer artículo, WSJ asevera que los “fracturadores ( frackers) enfrentan una dura realidad conforme los inversionistas Wall Street se retiran” (https://on.wsj.com/2NsI7s1) después de que durante “casi una década pierde dinero la industria del gas/petróleo de esquisto/lutita”.

Confiesa que las “infusiones frecuentes de capital de Wall Street han sostenido el auge (sic) del gas/petróleo de esquisto/lutita”.

En realidad, se sabe que la Reserva Federal estimula(ba) a los bancos de inversiones a ser muy laxos en sus empréstitos a la industria naciente que benefició al eje Texas/Oklahoma.

Según Dealogic, tales empresas petroleras “colectaron en 2018 casi la tercera parte de 2012”, mientras que WSJ admite que el impulso financiero “ayudó a convertir a EU en una superpotencia energética” y en el “mayor productor de petróleo del mundo antes que Rusia y Arabia Saudita con casi 12 millones de barriles al día”, lo cual, además, confirió a EU una artificial “independencia energética”, al disminuir en forma dramática sus importaciones del Medio Oriente (https://on.wsj.com/2Tprzqn).

Siete días más tarde, un segundo artículo del WSJ afirma que “más empresas de gas/petróleo de esquisto/lutita amenazan el futuro del auge (sic) del petróleo de EU” al “agregar un mayor número de pozos” (https://on.wsj.com/2TuoOUE).

Ahora le echan la culpa a que los “nuevos pozos perforados cerca de los antiguos, generalmente extraen menos petróleo y gas y pueden dañar la producción”, lo que ha llevado a que los “fracturadores ( frackers) reduzcan el número de sitios planificados y recorten la previsión de producción total”. ¡Lo que hace la depredadora desesperación por obtener más petróleo!

WSJ concluye que la industria del gas/petróleo del esquisto/lutita “obliga a la industria en vías de maduración a repensar su futuro”.

El problema no es el número de pozos, ni su contigüidad, sino su curva propia de maduración que es de corto plazo, en promedio de cinco años, en comparación con la curva del petróleo convencional que sería de 20 años en promedio.

Ahora que el fracking entró a su fase de franco declive, es probable que EU se concentre a explotar la parte “mexicana” de las pletóricas reservas de petróleo del Golfo de México –que en la Cámara de Representantes de Mississippi pretenden cambiar de nombre por el de “Golfo de EU” (https://bit.ly/2IQMi2f) –y en el Mar Caribe, en la región de Zulia/Lago Maracaibo donde Trump, con el fin de no ser defenestrado, entabló nuevas alianzas con los neoconservadores straussianos del dinástico nepotismo petrolero de los Bush: el israelí-estadunidense Elliott Abrams, John Bolton y el cubano-estadunidense Marco Rubio.

El desplome del fracking tendrá severas repercusiones geopolíticas.

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