Asume Nicolás Maduro

Asume Maduro su segundo mandato constitucional

El Departamento de Estado y sus aliados regionales, entre otros Mauricio Macri, han tratado de impedir que el presidente venezolano asuma su segundo mandato. Quieren derrocarlo como lo intentaron con Hugo Chávez.

 

Por Sergio Ortiz 

El gobierno norteamericano y sus cadenas globales de incomunicación preparan sus agresiones políticas, económicas y militares con previa demonización de sus adversarios, quemados en la hoguera de las “fake news” o noticias falsas.
El presidente de Venezuela está en uno de los lugares más altos de ese podio del Departamento de Estado para sacrificar a quienes se oponen a sus planes de dominación regional y mundial.
Por eso los catorce países miembros del “Cartel de Lima” en la OEA (con la valiosísima excepción de México) y los medios concentrados, casos del emporio Clarín, La Nación, Infobae y otros en Argentina, han unificado hasta el lenguaje. Nicolás Maduro sería un vulgar dictador. Su gobierno, ilegal y represivo. Su corrupción sería la mayor del mundo. El pueblo venezolano sufre hambruna. Más de 5 millones emigraron en busca de mejor vida. La venezolana de Petróleo, PDVSA, atraviesa una crisis final.
Particularmente desde 2014, bajo inspiración pentagonista, la oposición oligárquica nucleada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) lanzó la campaña “La Salida” (sic), que provocó centenares de muertos. Desde entonces para aquí, con breves paréntesis ante derrotas parciales de una oposición casi levantada en armas, a pura guarimba y violencia, la campaña mediática desde Washington insistió en aquellas mentiras y procuró darles sostén material mediante sanciones económicas y financieras. Arreciaron desde 2015, cuando todavía gobernaba el “bueno” de Barack Obama. Con Donald Trump las sanciones fueron más graves, apuntando a impedir la comercialización del petróleo de PDVSA, penar el uso del dólar en esas operaciones, congelar activos y cuentas bancarias de funcionarios y empresas venezolanas, etc.
Al igual que hacen desde 1962 contra Cuba, las sanciones contra Venezuela apuntan a que la población, privada de bienes esenciales para vivir, se levante violentamente contra sus autoridades. En la Mayor de las Antillas han fracasado y el mismo resultado vienen recogiendo en Venezuela. En este caso con un plus de amargura y decepción pues creían que muerto Hugo Chávez en 2013 la derrota de Maduro sería mucho más simple. Y no resultó así…

¿De qué fraude hablan?
Si la política, la diplomacia y los medios de comunicación concentrados mintieron tanto desde que Chávez asumió en Miraflores en febrero de 1999, ¿por qué no mentirían sobre la calidad democrática de las elecciones ganadas por Maduro el 20 de mayo de 2018 y que le dieron carta blanca para asumir por seis años de gobierno?
El que miente en lo más, la esencia democrática y popular de la administración bolivariana, puede y necesita mentir también en un tema puntual como esas elecciones del año pasado.
Las mismas no tuvieron ni una pizca de fraude, como las 24 anteriores. Fueron convocadas por la Asamblea Constituyente presidida por la excanciller Delcy Rodríguez, y por el gobierno legítimo de Maduro, siendo organizadas por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, a cargo de Tibisay Lucena.
Participaron Maduro y tres candidatos de la oposición, que de hecho legalizaron la contienda. Votaron 9.132.655 venezolanos y venezolanas, sin reportarse incidentes ni denuncias de irregularidades ante autoridades electorales ni numerosos observadores internacionales. Esa cantidad supuso el 46,02 por ciento del padrón, según el informe del organismo presidido por Lucena.
Maduro obtuvo 6.245.862 votos (67,84 por ciento) como candidato del Frente Amplio por la Patria; Henri Falcón tuvo 1.927.267 votos (20,93 por ciento) por Avanzada Progresista; Javier Bertucci, 925.042 votos, de El Cambio; y Reinaldo Quijada, 34.614 votos, por Unidad Política Popular 89.
¿Dónde estuvo el fraude si compitieron cuatro partidos y Maduro le sacó al segundo 47 puntos de ventaja?
A lo sumo se podrá objetar que la cantidad de votantes arañó el 50 por ciento del padrón, una proporción relativamente baja para el país. Hay muchos países donde vota una cantidad similar del padrón total, entre ellos Estados Unidos. Si hubo un número mayor de abstenciones, eso es una responsabilidad compartida entre Maduro y la oposición: el presidente no enamoró a esa parte del electorado para votar; la oposición tiene una culpa mayor porque trabajó para el boicot y llamó a guarimbas y acciones violentas el mismo 20 de mayo. Cualesquiera hayan sido los motivos de la importante abstención, no fulminan de ilegales ni fraudulentas a las elecciones.
El mandatario jurará ante el Tribunal Supremo de Justicia y al día siguiente irá a la Asamblea Constituyente, donde dará los lineamientos políticos para 2019-2025. Pondrá el acento en la mejoría de la economía, la lucha contra la corrupción y la batalla patriótica contra el injerencismo de Trump y sus vasallos Macri, Jair Bolsonaro e Iván Duque.
El Cartel de Lima lo conminó a que no asumiera su cargo, siguiendo órdenes del Departamento de Estado. Maduro no les llevó el apunte y ante el boicot político contestó que dará respuesta puntual a los ofensores. También denunció ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) las ilegales sanciones de Trump.
Hay graves denuncias sobre una intervención militar estadounidense-colombiana-panameña. Ganas no le faltan a Trump, pero el cronista no cree que sea un plan inmediato. El magnate es un neofascista, pero no es tonto y sabe que ocupar un país grande como el bolivariano puede terminar en desastre. Piensa que es mejor asfixiar a Caracas y urgir a la oposición a unirse, porque hoy es un conventillo de casi todos peleados con casi todos.
Venezuela tiene el apoyo de Cuba, Bolivia, Nicaragua, China, Rusia e Irán; el acompañamiento de Turquía y parte del Movimiento de Países No Alineados; la neutralidad benévola de México, Uruguay y otras naciones.
Con esa línea de defensa exterior debe aumentar su masa de apoyo interno. En este mandato decisivo no bastan las 2.500.000 viviendas entregadas, las misiones sociales de educación y salud, ni los alimentos de Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). El presidente lo tiene claro: aumentar la producción, bajar la inflación, combatir la corrupción y defender la Patria. Pero urgente debe conseguir logros importantes en esos frentes o de lo contrario le dará otra chance al golpismo y al magnicidio.

Fuente de origen: Con información de La Arena


Créditos de Data Urgente

Producción de la noticia: Sebastián Salgado

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

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