Hungría bajo fuego

La semana pasada, tras la sanción de la reforma laboral el miércoles 12 de diciembre, estallaron una serie de manifestaciones que llegaron a su máxima expresión a principios de esta semana.

 

Por Valeria Rodriguez

Esta reforma es considerada esclavista y fue sancionada junto a otra reforma igual de polémica, la reforma judicial, lo cual supone que el ejecutivo tendrá el control absoluto de la justicia, a pesar de que la oposición húngara intentó bloquear el ingreso de los diputados para evitar la votación, ésta se hizo y terminó con las calles colmadas de trabajadores que entienden que la única solución, como dicen algunos carteles, es la revolución.

La Ley Orbán, por el apellido del presidente de Hungría, supone que los trabajadores hagan 400 horas extras al año en vez de 250 como actualmente y para ello mucho trabajadores se verán obligados a aumentar su jornada laboral a seis días a la semana pero lo curioso de todo esto es que las empresas podrán pagar esas horas extras hasta tres años después de haber sido trabajadas.

En cuanto a la reforma judicial, establece la creación de tribunales administrativos con potestad exclusiva para juzgar casos de corrupción en las administraciones públicas, interpretar o modificar la ley electoral y legislar sobre el derecho a huelga y manifestaciones.

Tales tribunales estarán compuestos por jueces designados a dedo por el Gobierno y constituirán en la práctica un sistema judicial paralelo que actuará como correa de transmisión de las decisiones gubernamentales.

Cabe destacar que el gobierno tuvo que contratar seguridad privada ya que el gremio de los policías es uno de los más afectados por la nueva reforma laboral, pues, al igual que todos los empleados públicos serán de los primeros en tener que cumplir con el cupo de las 400 horas extras.

Hay que tener en cuenta que a pesar de no ser obligatorio llegar a este número, los sindicatos y trabajadores temen que en la práctica todo trabajador que se niegue a extender su jornada pierda el trabajo.

La manifestaciones se dieron alrededor de todo el país y se han contabilizado 15 mil personas en las calles de Budapest, lo cual según los medios locales no tiene precedentes en la historia húngara así como tampoco la represión desencadenada por el gobierno.

“Trabajar más para ganar más”

Ese fue el fundamento que utilizó Viktor Orban para impulsar la reforma laboral pero lo interesante de ello es que la impulsó junto a la reforma judicial que es aún más peligrosa ya que supone una pérdida de la democracia y una aceptación a un régimen autoritario y tirano ya que el Ejecutivo podría hacerse del poder total manejando directamente el Poder Judicial.

Por otra parte, el cercamiento mediático es muy fuerte pero a pesar de ello el pasado domingo tras un enorme escándalo, uno de los parlamentarios, Akos Hadhazai, de la oposición independiente intentó leer un manifiesto contra la ley de esclavitud, como le llaman a la reforma laboral, y fue expulsado por las fuerzas de seguridad privada del canal, este incidente fue filmado y transmitido por las redes sociales de manos de  Bendett Szei, también del partido independiente, lo cual generó que miles de personas se hagan presentes en las puertas de la televisión pública.

De los chalecos amarillos franceses a las manifestaciones húngaras

Si bien los manifestantes húngaros obtuvieron el apoyo del movimiento de los chalecos amarillos, no se puede decir que son lo mismo porque cada una de las luchas se dieron por cuestiones diferentes, en el caso de Francia, el movimiento surgió a causa del aumento de los impuestos del combustible, propuesto por el Gobierno francés para impulsar a la gente a utilizar formas más limpias de energía.

A pesar de ello el levantamiento social ha ido más lejos y ha incluido el resentimiento de una parte de la población que se ha sentido excluida durante demasiado tiempo.

Por otra parte, en Hungría la gente en las calles ondea banderas de la UE y una de sus demandas es que Hungría se una a la Fiscalía Europea y dicen que están hartos de los medios de comunicación públicos, que difunden noticias falsas sobre todo sobre los inmigrantes.

El nuevo elemento de estas protestas, en comparación con otras en 2010, es que los partidos de la oposición están unidos y protestan juntos.

A pesar de las diferencias entre un movimiento y otro hay que destacar que los trabajadores europeos salieron a las calles mientras que en Argentina se anuncia que aumentó a 8 por ciento la desocupación, continúan cerrando empresas nacionales y los precios de la canasta básica van en aumento, desviando la atención de la sociedad en los casos de abuso, los cuales son de profunda importancia pero son utilizados políticamente para esconder la situación paupérrima de la economía nacional mientras que en europa, cansados de  que les tomen el pelo decidieron copar las calles y expresarse frente al mundo.


Fuente de origen: Valeria Rodriguez, Data Urgente


Créditos de Data Urgente

Redacción y producción de la noticia: Valeria Rodriguez

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

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