Derrocando al Rey - Fuente foto La Lorca - Data Urgente

“Derrocando al Rey”, el festival sin monarcas, borbones, ni franquistas

El próximo sábado 15 de diciembre, a las 19, quienes integran la agrupación Federico García Lorca (colectivo de españoles, argentinos y descendientes en pos de una España republicana), realizaran en el Espacio Cultural Campustellae, Sarandí 1280, en la ciudad de Buenos Aires, el festival “Derrocando al rey”, con las actuaciones del Club Artístico Libertad, Felices Pastores y Tributo a Magoya.

 

Por Mariano Vázquez

Hay una casta en España que pregona desde palacios, televisores y pulpitos, que la guerra, la dictadura y los crímenes de lesa humanidad son el pasado. Creen que la afonía gélida de la impunidad puede ocultar los lazos de sangre de la monarquía con el franquismo.

El silencio atávico, que amordaza, que borra las huellas, se acumula en torno a una realeza vetusta y anacrónica que teme que el pueblo sepa. Por eso, la biografía de la Casa Real oculta, como ave ponzoñosa, las apretadas ligaduras entre Francisco Franco y Juan Carlos I, es decir, entre la dictadura y la monarquía.

Pasaron 70 años de aquel pacto de hierro que se firmó el 25 de agosto de 1948 en el golfo de Vizcaya a bordo del buque Azor. Parlamentaron dos hombres poderosos durante tres horas. Solos. Sin testigos. El conde de Barcelona acordó con el Generalísimo que su hijo, el príncipe de Asturias, que entonces tenía 9 años, estudiaría en España bajo la supervisión del propio Franco. El niño, 27 años después, se convertiría en su heredero con el título de rey bajo el nombre de Juan Carlos I.

Quien relató en su diario ese encuentro fue José María Gil-Robles, líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Él recibió de boca del propio conde de Barcelona los pormenores del encuentro que se desarrolló sobre aguas vascas: “La conversación derivó hacia el tema de la educación del príncipe de Asturias. Ponderó Franco la importancia del problema, se extendió en consideraciones acerca de los peligros de los príncipes extranjerizados y defendió la necesidad de que don Juanito se educara en España, donde tendría todos los honores necesarios”.

El cazador de rinocerontes, amigo de dictadores como Jorge Rafael Videla y Mohámed bin Salmán, nació el 5 de enero de 1838 en Roma. La familia real vivía en Italia desde el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la Segunda República. Lo bautizaron como Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón. Tras la cumbre Franco-Borbón, el niño-príncipe arribaría por primera vez a España. Fue el 8 de noviembre de 1948.

Tras finalizar el bachillerato, y por consejo de Franco, Juan Carlos estudiaría entre 1955 y 1959 en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Academia General del Ejército del Aire de San Javier.

Diez años después, Franco designa oficialmente a Juan Carlos como su sucesor y “Príncipe de España”. El delfín jura fidelidad a los principios y leyes fundamentales del Movimiento Nacional. Ese mismo 1969, en declaraciones a la televisión suiza y en perfecto francés declara: “El general Franco es verdaderamente una figura decisiva, histórica y políticamente, para España. Supo resolver nuestra crisis de 1936. Desempeñó un papel político para sacarnos de la Segunda Guerra Mundial. En los últimos treinta años, ha echado las bases del desarrollo [del país]. Para mí, es un ejemplo vivo, por su dedicación patriótica diaria al servicio de España. Le tengo un gran afecto y una gran admiración” (https://youtu.be/M6x4KDhSynU).

En enero de 1971, el heredero viaja a Estados Unidos invitado por el presidente Richard Nixon para profundizar los vínculos con Washington.

El 18 de julio de 1974, sustituye al dictador en la celebración del aniversario del golpe de 1936 contra la República española. Al día siguiente, Juan Carlos recibe su premio: es designado por primera vez Jefe del Estado interino entre el 19 de julio y el 2 de septiembre de 1974 por los problemas de salud del dictador.

Franco mató hasta en su lecho de muerte. Las últimas ejecuciones se produjeron el 27 de septiembre de 1975. Cinco hombres fueron fusilados. Una ola de condena mundial azuzó al régimen. La respuesta fue un acto oficial para mostrar músculo. El 1 de octubre de 1975, Juan Carlos I apareció codo a codo con Franco para reivindicar el asesinato de estos cinco militantes políticos antifascistas. El dictador dijo entonces: “Os pido que preservéis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado”.

Tras la muerte de Franco, Juan Carlos I reafirma su corpus franquista: “Juro por Dios y los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional. Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado”.

Y también durante su discurso de Navidad del 24 de diciembre de 1975: “El año que finaliza nos ha dejado un sello de tristeza que ha tenido como centro la enfermedad y la pérdida del que fue durante tantos años nuestro Generalísimo. El testamento ofrecido al pueblo español es sin duda un documento histórico que refleja las enormes cualidades humanas, los enormes sentimientos de patriotismo sobre los que quiso asentar toda su actuación al frente de nuestra nación. Tenemos las bases muy firmes que nos legó una generación sacrificada y el esfuerzo titánico de unos españoles ejemplares. Hoy les dedico desde aquí un homenaje de respeto y admiración”.

El 9 de octubre de 1976, siete ex ministros de Franco inscribieron como flamante partido a la Alianza Popular que en 1989 se transformaría en Partido Popular. En 1977, en su congreso fundacional, los 3.000 participantes dieron cuenta de su ideario político al gritar a viva voz: “¡Franco, Franco, Franco!”. La verdadera fecha de nacimiento del partido de los Aznar y Rajoy es el 18 de julio de 1936.

Golpe, dictadura, terrorismo de estado, falsa transición democrática, monarquía parlamentaria. La España de hoy sigue apegada a la impunidad, aplastando la memoria, y apostándose en el bando franquista como entonces lo hicieron Hitler, Mussolini y Salazar para masacrar a la República española que ganó el voto popular el 16 de febrero de 1936.

Manifiesto No a la monarquía.

Este manifiesto expresa un rotundo rechazo a la monarquía española como figura y símbolo de desigualdad y violencia, considerándola heredera de un sistema dictatorial aún impune. Su permanencia por si sola, legitima privilegios de clase adquiridos en condiciones ajenas a la democracia, ya que se otorgan de forma imperativa sin opción a la votación y opinión de la propia sociedad civil. La imagen del monarca revela la voluntad de un sistema que protege los intereses de las elites por sobre la ciudadanía; debiera ser inadmisible que el sólo hecho de pertenecer a determinado linaje, garantice privilegios sin ningún tipo de compromiso con el pacto social que nos constituye como una comunidad.

España mantiene arraigado su espíritu imperialista en el seno de los núcleos de poder y la monarquía es estandarte y prueba cabal de su vigencia. No es esta España la que nos identifica. El pueblo español ha demostrado a lo largo de su historia una incansable y permanente resistencia a la sumisión y al hostigamiento de monarcas y dictadores. De hecho, el compromiso social y político de los ciudadanos españoles en este último tiempo denota una falta de apoyo justamente hacia este régimen, desde la ausencia de público en el recibimiento del nuevo rey, la aparición del masivo movimiento 15M en su momento, el surgimiento de movimientos memorialistas, la querella argentina contra los crímenes del franquismo y numerosas manifestaciones públicas que abogan por una república, la recuperación de derechos civiles y la defensa de un estado democrático.Es este espíritu de resistencia el que lo convierte en nuestro ejemplo de lucha, es esta España la que nos conmueve y moviliza, y en nombre de todos aquellos que han perdido la voz combatiendo las injusticias que un pequeño sector privilegiado y poderoso promueven, es que decimos NO A LA MONARQUÍA.

A lo largo de la historia, el rol y la figura de la monarquía en España ha estado encaminada a la vulneración de los derechos y libertades de sus propios ciudadanos; sus complicidades con genocidios, dictaduras y regímenes fascistas perduran hasta la actualidad, donde la determinación política de este sector se expresa constantemente a favor de los proyectos represivos y desmovilizadores. No es sólo una cuestión del pasado; lo que hoy la monarquía sintetiza es el carácter excluyente que pretende imponer el neoliberalismo. Rechazar la monarquía significa repudiar a un proyecto de mundo donde los privilegios adquiridos por herencia legitiman el sometimiento de las clases populares.

Nuestro No a la Monarquía se extiende a un No al patriarcado, No a Macri, un No al fascismo, No al capitalismo salvaje que está diezmando los valores solidarios de nuestras sociedades. Nuestro rechazo rotundo a la existencia de un Rey en España sintetiza la reivindicación de nuestras raíces Republicanas y la cohesión transnacional por los Derechos Humanos, la vigencia de una lucha que no ha terminado y que nos encontrará unidos hasta la victoria siempre.

Festival antimonárquico

Además se leerá el manifiesto “No a la monarquía” que expresa “un rotundo rechazo a la monarquía española como figura y símbolo de desigualdad y violencia, considerándola heredera de un sistema dictatorial aún impune. Su permanencia por sí sola, legitima privilegios de clase adquiridos en condiciones ajenas a la democracia, ya que se otorgan de forma imperativa sin opción a la votación y opinión de la propia sociedad civil. La imagen del monarca revela la voluntad de un sistema que protege los intereses de las elites por sobre la ciudadanía; debiera ser inadmisible que el sólo hecho de pertenecer a determinado linaje, garantice privilegios sin ningún tipo de compromiso con el pacto social que nos constituye como una comunidad

Enlace al evento: No a la monarquía Adhesiones a: fueraelrey@lalorca.com.ar


Fuente de origen: Con información de La Lorca


Créditos de Data Urgente

Producción de la noticia: Sebastián Salgado

Titular y bajada de redifusión: Hernán Giner

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

 

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