Paula Acunzo por Federio Cosso - Revista Haroldo - Data Urgente

Diálogos con la fotógrafa Paula Acunzo

Fotógrafa, Corresponsal internacional. Trabajó en zonas de conflicto, en territorios rebeldes y de crisis humanitaria en La República Democrática del Congo. Fue testigo del cruce, ingreso y recibimiento de refugiados en la frontera de Sudan del Sur hacia Uganda.

 

Data Urgente.: -Hola Paula, gracias por atenderme. Me gustaría que hablaras de tu comienzo como fotógrafa. ¿Cómo empezaste?

Paula Acunzo.: – Bueno, yo soy fotorreportera hace diez años. Cuando empecé estaba terminando mi carrera de abogacía, un día me di cuenta de que no era lo que quería hacer el resto de mi vida. No me arrepiento de haber estudiado abogacía.

Paula Lacunzo
Paula Acunzo

D.U.: – ¿Qué es lo que te llevo a convertirte en fotógrafa?

P.A.: – Vi una película ahí y dije “epa, esto es lo mío”.

Me fui a Mendoza, era la primera vez que viajaba sola y allí imaginé en hacer algo artístico. Desde chica siempre me sentí diferente. En la primaria y en el secundario escribía cuentos, poesías, canciones, hacia obras de teatro con mis ositos de peluche, (se ríe). En este viaje se despertaron todos mis sentidos y pensé quiero hacer algo referente a la fotografía

D.U.: – ¿Cómo fue que llegaste al fotoperiodismo profesional?

P.A.: – Te cuento que en mi primer curso de fotografía me fue mal y lo tuve que volver hacer- (se ríe). Mis comienzos fotográficos fueron fotos publicitarias, tenía una cámara de gran formato, que me ayudó mucho en cuestiones de técnicas de luz, me especialicé en publicidad, hasta que me aburrí. Necesitaba confrontarme a mi misma, ya que tenía mucha vergüenza de hablar en frente de la gente. Empecé con el fotoperiodismo y de aquí no me fui más.

D.U.: – ¿Por qué el fotoperiodismo?

P.A: – Me encanta interactuar con la gente. Me encantan las historias que hago.

D.U.: – ¿Cuánto hace que estas en el periodismo internacional?

P.A.: – Hace como 3 años casi 4 años que me especialice en los conflictos internacionales y los ensayos, que hago un poco en las noticias diarias. No podemos competir con los teléfonos, no podemos estar en todos lados, lo que podemos hacer es contar cada fotografía o tema, profundizar, y eso da un nuevo rol.

No creo que el fotoperiodismo este extinto, sino que se ha complementado con la tecnología, como el video. Hay mas formas de narrar, distintas de lo que eran hace 20 o 30 años atrás. Así pase de fotos de publicidad a fotos de conflictos.

Biblioteca Paula Lacunzo
Biblioteca Paula Acunzo

D.U.: – ¿Para qué agencias estas trabajando actualmente?

P.A.: – Soy Freelancer. Soy directora del Estudio de Fotografía Oveja Descarriada.

D.U.: – ¿Contanos de tu experiencia en África?

P.A.: – Estuve desde fines de marzo a principio de mayo de este año. Fui a cubrir dos notas y después me quedé por mi cuenta, con todo lo que implica,porque si te pasa algo estas sola. Obviamente una tiene asistencia técnica y gente que te “ampara”, de alguna manera. Todo se hizo espontáneamente ya que decidí quedarme un poco más de tiempo. Mi primer trabajo fue demostrar como los refugiados de Sudán del Sur cruzan hacia los asentamientos de Uganda. Ese país tiene una política de apertura positiva al recibir refugiados de todo el mundo, principalmente de sus países vecinos como Sudán, Somalia y República Democrática del Congo.

D.U.: – ¿Como logras pasar estas fronteras?

P.A.: – Logré pasar de Sudán del Sur ilegalmente, tuve que buscar una acompañante mujer, ya que ningún hombre quería trabajar conmigo, por ser blanca, por ser rubia y por ser mujer. Cuando llegamos a la frontera hicimos una cobertura de cómo se reciben a los refugiados, me resulto sencillo, entre el acoso sexual, el odio, y el menos precio hacia mi persona, hacían cualquier cosa delante mío como diciendo:” a mí que me importa, total vos sos latina y no vas a poder mostrar nada”.

En Uganda puede acreditarme como periodista, igual tuve que coimear, no existe permiso y hay que hablar con los jefes de cada sección.

D.U.: – ¿Pudiste fotografiar?

P.A.: – Si, cosas horrorosas. El maltrato de los militares de Uganda hacia los refugiados, el ensañamiento terrible, de cómo se aprovechan sexualmente de niños y niñas a cambio de comida, de asilo…

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D.U.: – ¿Qué sentías mientras recorrías estos lugares?

P.A.: – Cuando quisimos pasar el puente, que es la frontera entre Sudán y Uganda, mi compañera estaba muy nerviosa, era la primera vez que cruzaba hasta allá, yo también, pero trataba de ser racional, de tranquilizarla. Hay un dicho que dice “que te maten el día que te toque y no por no saber actuar o actuar mal”.

Logramos cruzar con mi celular, ya que con cámara era imposible. Hacia que hablaba y sacaba fotos y algunas circunstancias de lo que ocurría. A los 500 o 600 metros del cruce vino el ejército, tipo película de Hollywood, tanques y armas, nos hicieron arrodillar, nos preguntaron que hacíamos, nos torturaron psicológicamente, nos gatillaban, nos gritaban en ingles y en otros idiomas, diciéndonos que nos iban a matar. Como una forma de castigo nos hicieron ver como se turnaban para violarlas a tres mujeres que luego las acribillaron. Nos decían, esto puede sucederles a ustedes. Fue realmente los más horroroso que viví en mi vida.

D.U.: – ¿Cómo salen de esta situación?

P.A.: – Entre gritos nos preguntaron de donde éramos, le conteste, de Argentina- Messi. Se me ocurrió que en un país tan machista tendrán que ver con el fútbol, así logre hablarles en inglés. Luego fuimos expulsadas y volví a Uganda. Así puede mostrar el cruce de Sudán a Uganda y los asentamientos.

D.U.: – ¿Cuántos asentamientos hay y en qué zona están?

P.A.: – Son 19 asentamientos y están en la zona de Adjumani. Yo conocí 4 que son los menos conocidos. En el 1° te reciben, en la misma ciudad de Uganda donde les dan agua, galletitas, jabón, asistencia psicológica. Desde allí van hacia los asentamientos.

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D.U.: – ¿Cómo logras tener acceso a esos asentamientos?

P.A.: – Puede trabajar con una ONG internacional, con una compañera que era mi interprete ya que yo no sé hablar en árabe, facilitándome ver la vida diaria, de lo cruel a lo mas esperanzador. Hay más de 50 tribus. Creo que hay 3 etapas que son difíciles de aceptar, para estas ONG, son: el rol femenino, la niñez y la malnutrición y el sida. Lo más difícil es enfrentar lo cultural.

D.U.: – ¿Qué fue lo que mas te llamo la atención sobre esta cultura?

El politeísmo, la poligamia, no hay casamiento legal, la mujer es vendida como mercancía, a cambio de colchas, animales. Cosas que me impactaron. De apoco vos te asientas, ves que estás ahí, para no cambiar la cultura sino para mostrarla. Esto fue mi primer trabajo, mostrar los asentamientos y lo que sufren los sudaneses.

D.U.: – ¿De ahí hacia donde te fuiste?

P.A.: – Me fui a Ruanda en micro. Fronteras hostiles y desorganizadas. Al llegar a la frontera de la República Democrática del Congo, entro como voluntaria de un centro de un hogar. Se enteraron de que no era voluntaria, me detienen 3 horas hasta que llego una abogada, me hizo permitir dar pequeñas dádivas a cambio de no ser asesinada, pero si me veían con una cámara me fusilaban. Me acobijaron en el centro tunecino, que estaba guiado por una hermana, Georgette, que alberga mas de 80 chicos desde recién nacidos a 17 años, los viste, les da de comer, los manda a la escuela, todo con las donaciones que recibe.

D.U.: – ¿Qué querés mostrar con tus documentales?

P.A.: – Contar como se vive en la República Democrática del Congo, que las mujeres son violadas tanto por grupos rebeldes como por el ejército, los cruces ilegales, las calles con niños soldados. El agua, que tienen que ir a buscarla y traerla en bidones de 40 litros, que luego deben potabilizar hirviéndola a leña. Mostrar horrores como ver que a una niña de 8 años le hacen practicar sexo oral, como cuestión de poder. No hay normas, no hay reglas. Tomé fotografías de mujeres, posaban libremente, puse literalmente lo que contaban- del francés al castellano.

En este centro recibían asistencia psicológica, les enseñaban la agricultura, a maquillarse, ya que muchas de ellas se sienten como objetos, se les ayuda a recuperar la dignidad. Lo peor es que tienen que vivir con un hijo, no pueden abortar, al que tienen que darle cariño y que todo el tiempo les recuerda que son fruto de una violación.

D.U.: – Estando en un país tan machista, ¿cómo crees que llegaste hasta las zonas rebeldes y pudiste salir viva?

P.A.: – Lo que tuve a favor, es que me discriminaron tanto, que se hacía más fácil mi trabajo, creían que era una estúpida e inútil, no era un riesgo, en cambio para un hombre si porque lo ven como a un igual, hay zonas que no pueden acceder. Pero si tenes que padecer discriminación. La mujer es un objeto.

D.U.: – Uno de tus trabajos es una muestra sobre Historias de Resistencia

P.A.: – Si, una Proyección de muestra fotográfica sobre mi experiencia por Uganda, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, complementada con una charla, sobre la situación social, económica y política.

Quiero difundir esto, no como una cuestión egocéntrica sino para intentar de una manera u otra visibilizar el conflicto enorme que existe, que la gente se solidarice, que respete las diversidades, pequeñas cuestiones para que este mundo sea un poquito mejor.

D.U.: – ¿Algún proyecto a futuro?

P.A.: – Ahora me gustaría empezar un proyecto sobre bulimia y anorexia. Viajar a Nicaragua, Honduras o Afganistán, dentro de 1 año aproximadamente. Quiero viajar al interior del país para contar esta realidad. Hablar de distintos talleres que doy sobre zonas hostiles, de como se prepara un periodista. En este momento disfruto de cosas comunes, como de mi papá, de mi sobrina, de mis amigos, de mis seres queridos, de mi realidad. Estas experiencias te marcan muy profundo hasta que uno puede volver a retomar. Trato de disfrutar más de lo diario.


Fuente de origen: Data Urgente


Créditos de Data Urgente

Producción de la noticia: Diana Godoy

Redacción de la nota: Diana Godoy

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

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