Colombia

Colombia: Balotaje sin debate y con el acuerdo de paz en la mira

El próximo domingo 17 de junio se realizará la segunda vuelta electoral de la elección presidencial en Colombia. Iván Duque y Gustavo Petro llegan representando dos visiones antagónicas para Colombia. El acuerdo de Paz con las FARC podría terminarse en caso de ganar el candidato apoyado por el ex presidente Uribe. El representante progresista incluiría, en caso de ganar, al Ejército de Liberación Nacional en el acuerdo vigente. 

 

La CELAG publicó el artículo “Segunda vuelta en Colombia (Informe pre-electoral)” en donde explica que los 36.227.267 colombianos habilitados podrán elegir a su próximo presidente entre Iván Duque (Centro Democrático) y Gustavo Petro (Colombia Humana). Además, a partir del 7 de agosto por primera vez una mujer ocupará la vicepresidencia, ya sea Martha Lucía Ramírez (Partido Conservador) o Ángela María Robledo (Alianza Verde), respectivamente.

Será el quinto balotaje en la historia colombiana, esta vez con la novedad de que las diferencias entre los aspirantes no son sólo de formas sino de contenidos.

En los pasados comicios de mayo, Duque y Petro sumaron un caudal electoral superior a los 12 millones de votos. Adicionalmente, hubo más de 6 millones y medio de votantes que se decantaron por alguno de los otros candidatos –mayoritariamente por Sergio Fajardo–. En buena medida, podría decirse que ahora ellos y quienes no hayan concurrido a sufragar el 27 de mayo serán quienes arbitren entre estos dos proyectos opuestos de país.

Se ha intentado instalar mediáticamente que esta porción de la población podría abstenerse de ir a las urnas o manifestar su no adhesión a ninguna de las dos propuestas mediante el voto en blanco. Es importante señalar que si bien en primera vuelta el voto en blanco puede obligar a repetir los comicios en caso de obtener más de la mitad de los votos válidos, en segunda vuelta pierde esta potencialidad, no siendo más que un simbolismo que en nada afecta los resultados.

No es una elección más y los colombianos lo saben, por eso han registrado una participación neta que superó en más de 6 millones los votos depositados en la primera vuelta de 2014, alcanzando el 53,38 % del padrón, es decir, la mayor desde el balotaje de 1998 –si tenemos en cuenta sólo primeras vueltas, la mayor en más de 40 años–.

Las diferencias radicales entre los programas de los candidatos no permiten desviar la atención de la campaña. Hay mucho en juego y uno de ellos gobernará Colombia por los próximos 4 años, razón por la cual todos deben tomar partido. Muchos políticos y personalidades ya lo han hecho, manifestando públicamente su apoyo a uno u otro candidato.

Apoyos

El candidato uribista, tal como era de esperarse, ha contado con el visto bueno de las élites y los partidos tradicionales. Tal es así que, incluso, ha recibido el aval del Partido Liberal (PL) –previamente enfrentado con Uribe y el Centro Democrático, especialmente por los Acuerdos de Paz– el cual anunció su acercamiento a Duque a través de su director, el ex-presidente de Colombia, César Gaviria. Al igual que el PL, tanto el Partido Conservador como Cambio Radical han optado por el mismo camino, adhiriendo a la candidatura de Iván Duque.

En la vereda opuesta, Gustavo Petro ha recibido las adhesiones del comité ejecutivo del Polo Democrático, de la ex-candidata vicepresidencial de Humberto de la Calle, Clara López, así como de Claudia López –fórmula de Sergio Fajardo– y de Antanas Mockus, integrantes de Alianza Verde –partido miembro de la Coalición Colombia encabezada por Fajardo–.

Además, ha recibido un apoyo simbólico muy importante de parte de Ingrid Betancourt, el rostro más visible de los políticos que sufrieron los secuestros de las FARC, así como de intelectuales de diversas latitudes, entre ellos Thomas Piketty, economista francés reconocido por su best seller mundial, El capital en el siglo XXI, quien abogó “por un nuevo ciclo progresista en América Latina”[i].

Mientras tanto, el ex candidato presidencial por el Partido Liberal, Humberto de la Calle, se desmarcó de su partido y aseguró que votará en blanco –a pesar de haber recibido la invitación de su ex-compañera de fórmula para reconsiderar su postura y apoyar a Petro–. En el mismo andarivel se ubicó Sergio Fajardo, quien ratificó su decisión de no acompañar a ninguno de los dos candidatos y dio libertad de acción a sus votantes.

Encuestas

Al analizar las encuestas realizadas con posterioridad a la primera vuelta presidencial podemos observar más coincidencias que disidencias[ii]. Lo primero que se desprende es que todas ubican a Iván Duque como potencial ganador de la presidencia de Colombia. Adicionalmente, deben destacarse algunas otras particularidades:

  • La distancia entre los candidatos a favor de Duque osciló entre los 19,9/20 puntos porcentuales –según Invamer y la primera medición de CNC, respectivamente– y los 5,5/6 puntos porcentuales que registraron Celag y Opinómetro.
  • Polimétrica (45,3%), Celag (45,5%) y Opinómetro (46,2%) midieron prácticamente igual a Duque, en tanto que las demás encuestas lo ubicaron por encima del 50%.
  • Mientras que los registros respecto de Petro muestran una menor oscilación -6,2% entre las firmas que mayor y menor intención de voto le asignan-, en el caso de Duque esa variación prácticamente se duplica –11,9% de distancia entre su mejor y su peor medición–.
  • Sólo Invamer y Celag registran una propensión a votar en blanco menor al 10%.

Voto en blanco

Mucho se ha hablado en las últimas semanas en relación al voto en blanco. Se ha dicho que, en esta ocasión, podría alcanzar un porcentaje considerable y que tendría una importancia simbólica, llevando al próximo mandatario a pensar en posturas políticas más orientadas al centro. Incluso, si observamos las encuestas, en promedio se calcula que hay un 11,10% de colombianos propensos a votar en blanco el próximo domingo.

Sin embargo, desde la experiencia histórica de Colombia resulta inverosímil imaginar un alto porcentaje de votos en blanco. No solamente por el ínfimo 1,76% que cosechó el pasado 27 de mayo –se redujo en más de 4 puntos porcentuales respecto a la primera vuelta de 2014- sino, principalmente, por los antecedentes previos en segundas vueltas.

Desde la última reforma constitucional hasta hoy ha habido cuatro balotajes, y el voto en blanco osciló entre el 0,98% y el 4,02%, como máximo. En definitiva, si bien es factible que el 17 de junio su valor se vea incrementado -en parte debido a los pronunciamientos de los ex candidatos detallados más arriba- difícilmente logrará adquirir un peso de la magnitud que algunos han imaginado.

Debatiéndose, una vez más, por la Paz en Colombia

La sociedad esperó largamente un debate frente a frente de los dos candidatos presidenciales. Hubo muchas idas y vueltas puesto que Duque –en aras de conservar su ventaja y conociendo su debilidad frente a Petro en este tipo de escenarios– intentó esquivarlos a toda costa. En este sentido, Martha Lucía Ramírez expresó que “el país está agotado de los debates y, hoy por hoy, tenemos una agenda completamente copada hasta el 17 de junio”[iii]. Finalmente, a pesar de la presión ejercida y los esfuerzos para que el mismo se pudiera llevar a cabo –los ocho canales públicos del país habían aceptado unirse a Caracol y RCN para transmitir un Único Gran Debate Presidencial, el jueves 14 a las 8:00 p.m.– el candidato uribista rechazó nuevamente la invitación, privando de este derecho a todos los colombianos.

Mucho se ha debatido, en cambio, respecto a la Paz. Precisamente, una de las mayores divisorias de aguas en la sociedad colombiana se da entre quienes apoyan y quienes rechazan los Acuerdos de Paz. En el primer grupo se ubica Petro, que no sólo ha prometido preservar el acuerdo con las FARC, sino que intentará sumar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en esta cruzada por poner fin al conflicto interno. Tanto de la Calle como Fajardo coincidieron con Petro en la defensa de los Acuerdos de Paz, siendo uno de los ejes fundamentales de estos candidatos.

Por el contrario, Duque –sostenido por Uribe y Pastrana, artífices de la victoria del ‘No’ en el plebiscito– ha sido abiertamente crítico del proceso de negociaciones y ya ha avisado que, en caso de triunfar, modificará las bases fundamentales del acuerdo.

Una vez más la Paz será plebiscitada. Tal vez en esta ocasión el resultado sea distinto. Para ello será necesario un alto grado de participación, producto de haber tomado partido frente a este escenario polarizado por parte de todos los que entiendan que las opciones son diametralmente opuestas. Tal vez así el país pueda torcer su rumbo, dejando atrás un pasado oscuro de guerra y beneficios exclusivos para unas pocas familias. Tal vez, este domingo, en Colombia gane el ‘Sí’.

[i] https://www.elespectador.com/elecciones-2018/noticias/politica/el-economista-frances-thomas-piketty-anuncia-su-apoyo-gustavo-petro-articulo-792240

[ii]La sumatoria de Celag arroja un 93,2 % en lugar de 100 % ya que, a diferencia de las otras encuestadoras, en este estudio los indecisos no están por fuera de la base y totalizaron un 6,8 %.

[iii] http://www.elcolombiano.com/colombia/politica/no-nos-sentamos-a-negociar-con-partidos-DN8825063

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