Protesta y reclamo de los pescadores artesanales del Paraná Las canoas llegan al Congreso

Con sus botes y herramientas de trabajo, este jueves, desde las 10, los pescadores van a vender pescados frescos a precios populares, para acompañar la presentación de un proyecto de ley para el sector.

Un kilo de pescado de río cuesta en los comercios porteños no menos de 600 pesos. Los pescadores artesanales de la cuenca del Paraná van a vender, frente al Congreso, el kilo de sábalo a 200, junto con otros pescados frescos a precios populares.  Acompañarán así la presentación de un proyecto de ley para el sector, que es parte de la economía popular y reclama la creación de marcos institucionales para que los pescadores artesanales puedan vivir de su trabajo. Además de instalar puestos de venta, traerán hasta las puertas del Parlamento sus botes y herramientas de trabajo. “Queremos mostrar, con un Canoazo, que somos trabajadores, que en la economía popular se labura y que tenemos la posibilidad bajar los precios de los alimentos si el Estado nos respalda”, dijo a Página/12 Matías Casimir.

El Canoazo va a arrancar a las 10 de la mañana, en el cruce de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia, donde junto con la feria habrá un acto de la UTEP, que tendrá a Esteban Castro y Dina Sánchez entre sus oradores.

Al mediodía, en el Auditorio del Anexo del Congreso de la Nación, será  presentado formalmente el proyecto de ley destinado a reconocer y protejer los derechos de acceso de la pesca en pequeña escala. La actividad consistirá en un panel donde el diputado nacional Federico Fagioli explicará la iniciativa, junto a otros legisladores de los movimientos sociales y funcionarios de la Secretaría de Agricultura Familiar.

El proyecto tiene dos objetivos: facilitar el acceso a los permisos de pesca y crear terminales para procesar y comercializar el pescado. “Tenemos una proteína de alta calidad que no llega al mercado interno. Los pescadores artesanales hoy estamos sujetos a vender nuestra pesca a grandes frigoríficos a los que no les interesa el mercado local, porque su principal negocio es la exportación. Son frigoríficos que nos pagan dos mangos: hoy, por ejemplo, nos están comprando el kilo de sábalo a 70 pesos, pero ese mismo pescado llega a las pescaderías argentinas con un precio diez veces más alto. Como pescadores artesanales queremos poder venderle de manera directa al consumidor, y para eso necesitamos de infraestructura: terminales de procesamiento, cámaras de frío, transporte”, explicó Casimir, uno de los referentes de los pescadores artesanales organizados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).

En cuanto a los permisos de pesca, señaló que “dependen de la legislación de cada provincia, tienen muchas diferencias entre sí y cortan el hilo por lo más fino. Eso termina creando una situación paradójica, porque por un lado somos perseguidos por la Prefectura, pero por el otro, como los frigoríficos nos pagan poco para sobrevivir necesitamos pescar más. Y nada de eso llega a la mesa de las familias”.

Los pescadores artesanales ya hicieron, este año, otros pescadazos frente al Congreso, donde se formaron largas colas para comprar pescado a precios accesibles. Los que están haciendo esta movida pertenecen a la cuenca del Paraná, “pero donde hay un río o laguna, hay pesca artesanal”, recordó Casimir. La estimación es que en el país unos 20 mil trabajadores de la economía popular se dedican a la actividad. Son parte de un sector de productores de alimentos, que están totalmente invisibilizados.

Fagioli, el autor del proyecto, ahondó en la razones de soberanía alimentaria para avanzar en el reconocimiento de la pesca de pequeña escala: «Los empresarios extranjeros y los oportunistas que hay en el medio de la cadena productiva hoy deciden qué comemos y a qué precios. Con esta ley queremos reconocer el trabajo de los pescadores artesanales, para que puedan hacer su actividad sin ser perseguidos ni criminalizados, y lleguen con su producto de manera directa al consumidor».

En los fundamentos del proyecto, el texto remarca que «nuestro país está siendo fuertemente azotado por una crisis económica que aún no logramos dimensionar» y que «cada vez son más las familias a las que les resulta imposible acceder a la compra de alimentos de calidad para nutrirse». En este marco, plantea, «la pesca artesanal genera una alternativa accesible, pero necesita de un impulso real y activo para seguir desarrollándose».

La propuesta sigue, en este sentido, las recomendaciones de la organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre la necesidad de garantizar la sostenibilidad de la pesca a pequeña escala.

Fuente de origen: PÁGINA 12

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