En su primer viaje oficial Fernández irá al Estado de Israel

En una estrategia de gobierno muy particular que se podría definir con la frase popular, «una de cal y otra de arena», es evidente que en lo que hace a las Relaciones Exteriores, el gobierno de Fernández ha tomado un rumbo incierto en lo que hace a las definiciones progresistas de muchos y muchas de sus votantes. Si bien de entrada apostó fuerte dando señales inequívocas con respecto a ofrecerle refugio y solidaridad a Evo Morales, perseguido por la dictadura boliviana, luego vino el enorme traspié de salir a denostar -por boca del Canciller Felipe Solá- al gobierno revolucionario de Nicolás Maduro. En ese momento, quedó claro que por lo menos, la actitud de la Cancillería demostraba un gran desagradecimiento hacia un país que había sido solidario en extremo con Argentina.

Luego vino ese comunicado híbrido, emitido tras el magnicidio cometido por Donald Trump y sus secuaces del Pentágono, asesinando al teniente general iraní Qassem Soleimani. En lugar de salir a condenar drásticamente el crimen producido por el Terrorismo de Estado de EE.UU se optó por la idea de los «dos demonios» a los que se instaba a un hipotético diálogo. Tal comunicado surgió en medio de un ostensible apriete de la administración Trump recordando los compromisos con el FMI y aconsejando pagar sin muchas demoras la ilegítima deuda externa contraída por el macrismo.

Ahora ha llegado el remate de una nueva imposición o de un derrape peligroso en lo que hace a quiénes son amigos y quienes enemigos de la idea de una política exterior independiente y ligada a los pueblos que enfrentan la opresión. El presidente elige como destino del primer viaje oficial el Estado Terrorista de Israel, justamente el sitio donde el pueblo palestino no solo sufre la ocupación de su territorio, sino que es sometido a la represión más brutal que se recuerde en la historia contemporánea junto con la desencadenada por el nazismo y el fascismo europeo. Nadie puede dudar qué significa Israel para la Palestina ocupada, así como nadie que maneje las relaciones internacionales puede hacerse el distraído sobre cuánto costará en la memoria del pueblo palestino este gesto de Fernández.

Si hiciéramos un ejercicio de imaginación y se planteara la misma situación al revés, puede pensarse como se sentía el pueblo argentino sojuzgado por la dictadura militar cuando el país era visitado en plan «amigo» igual a»cómplice» por mandatarios de otros países que con su presencia ayudaban a edulcorar las atrocidades que cometían a diario los militares, los campos de concentración y exterminio, los cadáveres de detenidos arrojados al río de la Plata, la desaparición forzada. No hay exageración en el planteo, solo basta ver cómo la soldadesca sionista ataca con sus tanques, vehículos artillados, aviones y soldados armados hasta los dientes, las viviendas y los cuerpos de quienes viven hacinados y bloqueados en Gaza, o en los campamentos de refugiados en Cisjordania, o a través del accionar violento de los colonos usurpadores.

La información conocida este jueves señala que Fernández  viajará a Jerusalén, donde participará del “Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo”. Y que el encuentro tendrá lugar el próximo 23 de enero en el Museo de Yad Vashem.

La invitación que llegó en las últimas horas tiene la firma del corrupto y genocida primer ministro israelí, Benajmin Netanyahu. El mismo Netanyahu que no quiso enviar una delegación a la asunción de Fernández en «repudio» a que el mandatario había invitado a un representante venezolano y al ex presidente de Ecuador, Rafael Correa. Ya ese gesto insolente de quienes no tienen autoridad moral para juzgar a referentes latinoamericanos que llevaron adelante procesos revolucionarios, hubiera alcanzado para poner suficiente distancia del gobierno israelí. Sin embargo, ahora aparece este viaje que muestra que el gobernante argentino pareciera querer hacer «buena letra» con quienes, junto a Estados Unidos, están poniendo al mundo al borde de la guerra por sus actividades bélicas contra Siria, Iraq, Irán, Palestina y otros países árabes.

Es evidente que este viaje no nace por casualidad. Hay decenas de países en el mundo que hubieran podido ser elegidos para demostrar amplitud de mira. Sin embargo, Fernández está dando de esta manera un dato preciso de por donde va a a encaminarse la política de relaciones internacionales de Argentina. Por más que se pongan mil excusas, la verdad es la única realidad, y este paso que va a dar ahora tira por la borda lo que tan bien había empezado.

Fuente de origen: Resumen Latinoamericano

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