¿Ayuda o Fraude? Así fluye el dinero de la USAID para migrantes venezolanos

Cuando la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID, sus siglas en inglés) amplía la cooperación y «ayuda humanitaria» en un país o región, más que verlo como una acción altruista debemos determinar los intereses ocultos que operan detrás.

El organismo fundado por John F. Kennedy en 1961 y cuyo principio es «brindar ayuda de carácter no militar fuera de su territorio», tiene un largo historial de interferencia en la soberanía de las naciones que no se alinean a la política exterior de dominio que ejerce el país norteamericano.

Como lo caracterizara Jean-Guy Allard, difunto periodista e investigador canadiense, la USAID funge como un aparato de espionaje y de injerencia en cualquier geografía donde Estados Unidos quiere extender su influencia.

En el libro USAID, NED y CIA. La agresión permanente, Allard describe cómo la institución estadounidense ha estado involucrada en cambios de régimen a través del apoyo directo a la oposición en determinados países, hecho que ha sido reconocido por las propias autoridades del organismo.

Asimismo, sostiene que esta institución es un intrincado sistema de corrupción que desvía millones de dólares por medio de la narrativa propagandística del milagro de la «ayuda humanitaria» de Estados Unidos.

La migración venezolana: ¿un negocio en América Latina?

El 4 de septiembre, la USAID publicó el informe correspondiente al año fiscal 2019. En el documento, John J. Sullivan, subsecretario de Estado, y el administrador de la referida institución, Mark Green, anunciaron el financiamiento de más de 120,2 millones de dólares adicionales para la respuesta a la crisis en la región causada por la migración venezolana.

El organismo sostiene que este aumento es justificable porque el éxodo ha colapsado los servicios médicos en las zonas fronterizas y se corre el riesgo de que se propaguen enfermedades infecciosas.

La agencia señala al gobierno del presidente Nicolás Maduro como el causante de la crisis política y económica que obliga a miles de personas a huir de su territorio. El cinismo es evidente cuando obvia que el país que representa está involucrado directamente en la hiperinflación que señalan como una de las principales causas de la migración en Venezuela.

En estos últimos años, Estados Unidos ha recrudecido el bloqueo financiero y comercial contra Venezuela. Esto, sin duda, ha generado un impacto  severo en la capacidad adquisitiva de productos y servicios por parte de la sociedad venezolana.

En el informe, se detalla que entre el Departamento de Población, Refugiados y Migración de Estados Unidos y las oficinas de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA) y de Alimentos para la Paz (FFP) de la USAID, se destinan más 333 millones de dólares para atender a los refugiados, monto que excluye los 20 millones anunciados por el secretario de Estado, Mike Pompeo, a principios de este año.

Según el informe, este dinero permitirá a las ONG continuar brindando apoyo a los migrantes venezolanos que se desplazan por el continente. Estas organizaciones constituyen el brazo de la política de intervención de Estados Unidos en tanto que, como receptores de dinero, están comprometidos en sus objetivos de política exterior.

Además de Colombia, país que recibió la mayor cantidad de fondos por ser el principal receptor de venezolanos, Brasil, Ecuador y Perú se suman a la lista de naciones que reciben dinero por parte de Estados Unidos para atender la crisis migratoria en la región.

Estos recursos adicionales, afirma la USAID, se debe a que en agosto se estimaba que 4,3 millones de venezolanos se encontraban fuera del país y se proyecta que para diciembre de este año esta cifra aumente, esto según datos aportados por la Organización Internacional para la Migración (OIM) y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Recientemente, refiere la agencia, Ecuador, Chile y Perú anunciaron nuevas normas para permitir la entrada de venezolanos en sus territorios.

Esta medida, que entró en vigencia el 26 de agosto, causó que muchos venezolanos se quedaran en Rumichaca, paso fronterizo entre Colombia y Ecuador. Esta política migratoria de Ecuador afecta a Colombia en tanto que, además de ser un territorio de paso obligado para los venezolanos que se desplazan por Sudamérica, «congestiona» otra zona fronteriza de ese país.

Eduardo Stein, representante de la ACNUR y la OIM para Venezuela (Foto: EFE)

La USAID y la estafa de las ONG

De acuerdo a la política de la agencia estadounidense, estas ONG que reciben el dinero deben proporcionar vales de alimentos, comidas calientes, así como formación para mejorar la nutrición. También deben garantizar atención en salud y asistencia psicosocial a las familias que lo requieran.

Con el creciente número de estas organizaciones que reciben recursos de la USAID, es difícil determinar si realmente esa «ayuda humanitaria» llega en la proporción descrita en el informe. Además, este organismo estadounidense y las organizaciones que reciben financiamiento poseen un récord en desvío de dinero y manipulación de cifras.

ACNUR, a través de la Declaración de 1984, «amplió la definición de refugiado para incluir a personas que han huido de sus países de origen debido a amenazas a la vida, la libertad o la seguridad por perturbaciones de orden público por agresión extranjera, violencia en general, conflictos internos y violaciones graves a los Derechos Humanos».

Si bien el número de venezolanos fuera de su territorio ha aumentado en los últimos años, el flujo migratorio no es comparable con otros fenómenos similares en Medio Oriente y África.

En mayo de este año el canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, argumentó que los recursos otorgados a su país por parte de la ONU, 228,1 millones de dólares, eran insuficientes para atender a los desplazados que llegaban de Venezuela, según reseñó la agencia EFE.

Comparaciones forzadas

En la nota de EFE, detallan que el desplazamiento de venezolanos en Colombia solo es superado por la crisis migratoria en Siria, país que está superando una guerra terrorista desde hace más de ocho años, un conflicto impuesto por Occidente que ya ha cobrado la vida de más de 300 mil personas.

Se ha intentado propagandizar la narrativa de la «crisis humanitaria» en Venezuela y manipular sus efectos colaterales en la región. Según la ONU, solo en Colombia, supuestamente hay más de un 1 millón 400 mil venezolanos. Si este volumen de personas estuviera en calidad de refugiados, el gasto en términos económicos y humanos serían incalculable.

Por otra parte, organismos como ACNUR, que dicen estar desplegados en zonas fronterizas de Colombia y Brasil, ofrece pocos detalles del número de refugios temporales instalados.

«Hasta el momento, se han abierto 13 albergues temporales en Boa Vista y Pacaraima, que albergan a más de 6 mil venezolanos y venezolanas. En Maicao, Colombia, se inauguró un centro de atención temporal en marzo de 2019, que se estableció a pedido de las autoridades nacionales y locales, con una capacidad inicial para acoger a unas 350 personas», es la única referencia al respecto en su página web.

La Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela está conformada por 41 organizaciones, incluidas 17 agencias de la ONU, 15 ONG, donantes, instituciones financieras y la Cruz Roja. Esta organización multisectorial, a pesar de que tiene un informe más detallado con la proyecciones de todo este año, tampoco ofrece un balance concreto del número de atendidos.

La agenda no tan oculta de la USAID

Fiel a los principios de intervención, la USAID ha estado en sintonía con los hechos políticos dentro y fuera de Venezuela.

La institución dice permanecer neutra ante el conflicto político venezolano pero elogia su vínculo con la Asamblea Nacional (AN) y califica Nicolás Maduro de ex presidente de la República.

Desde que se agudizó la crisis política en el país, con la autoproclamación de Juan Guaidó como jefe del Estado venezolano en enero de este año, la USAID empezó a recocerlo como presidente encargado.

En febrero se realizó el concierto Venezuela Aid Live, organizado por el multimillonario Richard Branson, para recoger fondos que estarían destinados a los desplazados por la «crisis» venezolana. Actualmente se desconoce el monto total recaudado y el destino de dichos recursos, pero si se sabe que Juan Guaidó llegó hasta allá mediante los favores logísticos del grupo paramilitar Los Rastrojos.

El concierto Venezuela Live Aid fue organizado por el multimillonario Richard Branson (Foto: EFE)

Este evento iba a ser el preámbulo para que entrara la «ayuda humanitaria» a través de las fronteras con Colombia y Brasil. Gran parte de esta «ayuda» fue otorgada por la USAID.

Como medida para resguardar el país, el presidente Maduro tomó la decisión soberana de cerrar las fronteras y con ello se derribó la épica que se pretendía exportar mediáticamente.

Corrupción y falsa bandera

Posteriormente, una investigación periodística de PanAm Post reveló que los encargados de Guaidó para gestionar la «ayuda humanitaria» de la USAID y otros gobiernos de la región habían malversado los fondos.

Gastos de miles de dólares en hoteles, pagos en tiendas y restaurantes , y una lista de militares desertores venezolanos inflada para recibir más fondos, fueron algunos de los actos de corrupción cometidos por los amigos de Guaidó, Rossana Barrera y Kevin Rojas, hechos inocultables que fueron detectados por la inteligencia colombiana.

El reportaje Orlando Avendaño, editor en jefe de ese medio, señala, además, que al menos el 60% de los alimentos que pretendían ingresar a Venezuela se habían dañado. Esto demostró que la «ayuda humanitaria» era usada más como bandera política en contra del gobierno de Maduro que como un gesto de altruismo corporativo.

La inversión de recursos como forma de control

Con la llegada de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, entre otros gobiernos no alineados a Washington en América Latina, la USAID empezó a incrementar su ayuda para «promover la democracia». Esto se traduce como financiamiento a la oposición en Venezuela, Bolivia y Ecuador y otros países que muestran autonomía frente a las políticas de Washington.

Es ingenuo creer que detrás de la bondad de Estados Unidos no hay un plan para imponer su agenda. Históricamente, los recursos aportados para «ayuda humanitaria» es proporcional al nivel de dominio que quieren establecer en ese territorio.

La USAID ha actuado como un actor político frontal y activo en el asedio internacional contra Venezuela. Dicho por su propio presidente, su intención es promover un cambio de gobierno: «Por el bien del pueblo venezolano y de toda la región, debemos esperar que el régimen de Maduro libere su control aplastante y que veamos un retorno a la democracia y al estado de derecho», refiere en su página web.

La mayor parte de los recursos aportados por Estados Unidos para la «ayuda humanitaria» han sido destinados al Departamento Norte de Santander, que ha sido base de operaciones para todas las agresiones que se han ejecutado contra Venezuela, incluyendo el atentado de magnicidio con drones de 2018 y el plan terrorista develado recientemente.

Fuente de origen: Misión Verdad

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