Desde Argentina reclaman la libertad de Jesús Santrich en Colombia Por Gabriela Gurvich

El Comité de Solidaridad con Colombia en Argentina organizó una charla en Buenos Aires para visibilizar la delicada situación que viven los presos políticos en ese país, en particular lo que está viviendo Jesús Santrich en manos del estado colombiano.

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Imágenes: Karina Díaz

Jesús Santrich es un ex comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, fue vocero de las FARC en las negociaciones de paz en La Habana y luego de la firma del acuerdo, fue elegido para ocupar un curul en la Cámara de Representantes de Colombia por el partido político que conformó la antigua guerrilla.

En abril de 2018 fue detenido y encarcelado en La Picota acusado de narcotraficante y con un pedido de ser extraditado a Estados Unidos. En días pasados se sucedieron una cantidad de hechos que pusieron de manifiesto la ilegalidad de su prisión, el ensañamiento del estado colombiano con los opositores -principalmente por quienes vienen de las FARC- y principalmente dejó al descubierto la intromisión de Estados Unidos en la política colombiana.  Laura Pinzón Capote, militante de Marcha Patriótica en Argentina, detalló los últimos acontecimientos con Santrich

(Para saber más de los últimos acontecimientos leer https://dataurgente.com/mundo/america/2019/05/20/un-trofeo-un-pulso-que-la-derecha-no-dejo-escapar-cronica-caso-santrich/)

Los asesinatos a líderes sociales y persecución política ha escalado a niveles muy altos desde que Iván Duque asumió la presidencia. El acuerdo de paz de La Habana no puede terminar de materializarse por las políticas del gobierno de Duque, que no está interesado en llevarlo adelante.

Es así que se cuestiona desde el Estado a la Jurisdicción Especial para la Paz, un mecanismo creado para conocer la verdad del accionar de las partes en más de 50 años de conflicto interno colombiano.

En este contexto de total impunidad y accionar ilegal de la justicia colombiana, desde Argentina se realizó una charla de solidaridad con Jesús Santrich.

Luego de escuchar unos temas musicales compuesto por compañeros y alusivos a la paz en Colombia, y del recitado de uno de los poemas de Santrich, Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora tomó la palabra.

«Las Madres estamos muy allegadas al pueblo colombiano, una de nuestras madres Mirta Baravalle hace años viene acompañado a los desenterramientos, ha cruzado a selva por años, junto a las madres colombianas. Yo estaba en Cuba cuando ellos firmaron el acta de paz, así que el primer documento lo leímos ahí junto a un grupo de personas que estábamos invitadas, y fue muy emocionante. Después cuando uno ve que la intención que la paz se firma, que se trabaja mucho, que se pasan años, y que después es tan difícil, se desvirtuó».

Nora señaló a Estados Unidos y sus intereses en Colombia «Hay que tener en cuenta que Colombia es una reserva de Estados Unidos, porque ellos han soñado con que Colombia iba a cumplir la función del canal de Panamá, iba a ser un paso para llegar acá al sur, nunca se publicó eso, pero se trabajaba para eso».

También recordó su visita y acompañamiento a las Madres de Soacha, las madres de los falsos positivos en esa región colombiana: «Estuvimos mucho acompañando a las mujeres de Soacha, cuando se hablaba del camino a la paz nos parecía interesante, pero en esa época yo viajé y me entere de los horrores que se cometían en Colombia, las casas de tortura que había dentro de los barrios, como los centros de concentración acá. Ahora seguimos acompañando porque este proceso de paz es muy difícil y pedimos la libertad de Santrich, hay que forzar al gobierno para que le de la libertad».

Por último la Madre de Plaza de Mayo recordó algunos presos políticos en el mundo que también sufren un injusto encarcelamiento como el  líder de los kurdos, Ocalan, y en Argentina Milagro Sala.

Luego tomó la palabra Graciela Rosenblum Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.

«Estamos parados sobre nuestra historia, nosotros somos los que somos porque venimos de un montón de historias de la lucha de clases de nuestros pueblos. Pensar a Simón (Trinidad) o pensar a Jesús o pensar a los miles de presos que tenemos en el continente americano y otros lugares, y la lucha por la libertad, tiene que estar unida a la necesaria lucha por encontrar la posibilidad de construir esa fuerza capaz de arrancarlos de las cárceles. La lucha por la libertad de Jesús no va desunida de la lucha por los presos políticos en Argentina, o de los compañeros mapuches en Chile, o lo que pasa en Ecuador o Brasil.  Sabemos que los acuerdos de paz que tanto esfuerzo significaron para el pueblo y el movimiento popular colombiano justo fueron firmados en un momento donde el imperio pudo volver a estabilizar su hegemonía, neocolonial  o colonialistas, de dictaduras,  y nos enfrentamos a esta situación en el mundo. Entonces no olvidaron en donde estamos parados porque esa es nuestra fuerza, de dónde venimos, y en esa historia están los sujetos y las organizaciones que nos van a  ayudar a ver el camino por donde vamos. La detención de Jesús es la expresión más clara por la que el poder ha intentado quebrar los procesos de avance de los pueblos. Por suerte estamos acá y seguiremos construyendo lo nuevo».

Luego se refirió a la delicada situación de los derechos humanos en Argentina, y enfatizó en la necesidad de coordinar las luchas continentales. «Yo creo que este primer momento público con el tema de Jesús tiene que potenciarnos, por ejemplo cuando el 6 de junio esté Bolsonaro en Argentina también tengamos la capacidad de salir a decirle que Lula tiene que estar libre y que el pueblo brasilero esta sufriendo una situación terrible».

Por último habló Christian Arias, colombiano residente en Argentina y militante de Marcha Patriótica.

«La paz de Colombia es la paz del continente, el riesgo que hay hoy es que lo que logramos como movimiento social y popular durante tantos años y con tanta movilización, que fue llevar la paz como centro de la política nacional, este gobierno uribista vuelva a llevarnos a las horcas caudinas de la guerra. Esa es la estrategia por la cual viene desarrollando una asesinato y una persecución sistemática a los líderes y lideresas sociales, por eso es necesario denunciar la incesante persecución política  a la oposición en Colombia. Se trata de una posición política de quienes hoy gobiernan el país y que gobiernan también subordinados a los intereses del gobierno de Estados Unidos, quienes han ejercido las mayores presiones los últimos días para que la justicia colombiana y el gobierno se expida de esta manera contra el proceso de paz. La parcialidad de la justicia en Colombia está completamente ligada a la política».

Arias denunció y explicó la subordinación de la justicia y política colombiana a los mandatos de Estados Unidos.  «Venimos a denunciar acá la incesante y continua violencia política en el país. Denunciar estas atrocidades que comete el estado colombiano, y fundamentalmente el estado actual que está empecinado en hacer trizas el Acuerdo de Paz. Además de la politización de la justicia, hay una absoluta pérdida de la soberanía jurídica, el gobierno actual ha insistido que la extradición debe ser un mecanismo irrestricto para juzgar a los ex combatientes de las FARC. El primer tratado de extradición con Estados Unidos, fue firmado en 1888, solo dos años después de surgimiento de la República de Colombia, y este tratado ha mediado la historia política del país. Hoy se encuentra nuevamente en ratificación permanente con este gobierno lacayo y subordinando a esas presiones e interese internacionales. En este momento la clase dominante colombiana puede estar negociando la impunidad del ex presidente Álvaro Uribe Velez, que es conocido por muchos en Colombia y el mundo como un narcotraficante y jefe paramilitar. El paramilitarismo es una criatura del estado, una política de estado que se ratifica con los recientes documentos que muestran que las Fuerzas Armadas colombianas no tienen el menor prurito de exterminar a su propio pueblo».

También recordó que junto con Jesús existen «mas de trescientos ex combatientes de las FARC, que habiendo acogido al Acuerdo de Paz, no se les ha brindado la libertad, incluido Simón Trinidad que se encuentra la mazmorras del imperio estadounidense, en aislamiento y confinamiento total».

Para finalizar Christian enfatizó que esta situación les da más fuerzas para continuar la lucha. «No nos vamos a doblegar frente a estas circunstancias, nuestra decisión está tomada y es seguir construyendo un camino por la paz, con justicia social, democracia y soberanía para nuestros pueblos, para nuestra América y por una patria grande, justa y soberana».

 

Imágenes: Karina Díaz

 

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