Blackout en Venezuela

Luego de 18 días del ataque multifactorial contra la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar del Guri (estado Bolívar), se dio un segundo ataque este lunes 25 de marzo que comenzó a la 1:25 pm y que afectó a, por lo menos, 19 estados, siendo restituido progresivamente el sistema desde las 4 pm hasta las 7 pm en todo el territorio venezolano.

La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez explicó que detrás del ataque a tan vital y estratégica infraestructura estatal existe un motivo de sabotaje multidimensional contra la cotidianidad íntima de la población venezolana, asimismo dirigido a fomentar el caos y la improductividad petrolera. Siendo PDVSA la mayor empresa nacional y ,por ende la más sensible al bloqueo (no sólo financiero), el embargo y las confiscaciones ilegales ante la ley internacional dirigido por los Estados Unidos, se presupone que este sería uno de los objetivos principales, luego de que el anterior ataque a principios de mes dio pérdidas millonarias a la estatal.

El ministro de Comunicación Jorge Rodríguez informó que hubo «un ataque artero en contra de las principales líneas de transmisión que salen desde la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar en el Guri».

Luego, dijo Rodríguez, «cuando nos encontrábamos en el mayor momento de generación de carga y en la mejor situación de transmisión después del ataque del mediodía se perpetró, exactamente a las 9:50 pm, un ataque de magnitud en el patio de los autotransformadores de la Central Hidroeléctrica Guri».

Así ocurrió el segundo golpe que cortó la circulación eléctrica nacional. A partir de allí las comunicaciones electrónicas fallaron definitivamente hasta las 5:15 am, cuando momentáneamente se restituyó el servicio durante unos minutos en algunos puntos del país, hasta que cayó media hora después.

Mientras las autoridades evaluaban el alcance del daño que se generó en el patio de los autotransformadores, pues estaba confirmado que había afectaciones en las estaciones y subestaciones en todo el circuito nacional, el ministro anunció este martes a las 4 de la madrugada la suspensión de las actividades laborales y educativas.

Según Wills Rangel, presidente de la Central Bolivariana de Trabajadores, el fuego en el Guri fue apagado a las 9 am por el sistema antiincendios de PDVSA trasladado de la Faja Petrolífera del Orinoco a los patios de la central hidroeléctrica.

También se informó del trabajó en conjunto con diferentes entes de la República Bolivariana:

«No solo están los equipos de Corpoelec sino los equipos de prestación de servicios de salud, los equipos de Protección Civil, el patrullaje de seguridad ya ha sido activado y está desplegado por todo el territorio nacional a través del Ministerio del Poder Popular para Interior y Justicia, activado también el Comando Estratégico Operacional CEOFANB en el plan de acción inmediata en todas las estaciones y subestaciones».

Vía Twitter, al mediodía del martes 26 de marzo, publicó fotos y contó los daños ocasionados el mismo Rodríguez.

Varias líneas de transmisión eléctrica, interconectadas en los diferentes puntos del territorio nacional, fueron afectadas, según informes recogidos de Corpoelec, incluidas las infraestructuras en:

  • las líneas 765 kv en San Gerónimo, La Arenosa;
  • línea 765 kv en San Gerónimo, La Horqueta;
  • disparo de barra 1 de Guri 400 kv;
  • disparo de las líneas 1 y 2 de 400 kv en Palital, Furrial.

A las 11 am se empezó a resituir el sistema eléctrico, de manera progresiva, en todo el territorio nacional. Sin embargo, algunas regiones aún tienen ires y venires con el servicio y se espera que haya intermitencias en las próximas horas.

Así, los ataques terroristas al sistema eléctrico comienzan a dibujar un patrón de sabotaje relacionado a la industria petrolera venezolana, que integra afecciones en la economía local a corto y mediano plazo. Las ofensivas económicas de esta forma no sólo vienen por decreto, sino con la actuación alevosa de actores de guerra irregular en el terreno, insertados en una trama mucho más grande que incluye la ciberguerra y el uso de armas con tecnología de punta.

Esto unido a la afectación en la población, durante un día laboral y de actividades económicas importantes (un inicio de semana) y vitales para la salud, la alimentación, la paz cotidiana, se unen a un contexto de asedio que tiene de protagonistas a políticos de Washington y la Florida impulsando un «rostro cívico» en Juan Guaidó, que sigue intentado captar capital político entre sus seguidores en el marco de la Operación Libertad, tan anunciada y cuyos efectos en el plano conspirativo, que incluye células de mercenarios y terroristas y robo de activos públicos en manos privadas. Las tragedias íntimas del pueblo venezolano son, nuevamente, el oxígeno de sus aspiraciones al poder en Venezuela.

Sin embargo, en esta fase de la guerra, donde los planes de sabotaje son acciones tácticas con capacidad de incidir tanto en lo económico como en lo político, los episodios de golpe continuado conducen cada vez más a un escenario de guerra con intervención destructiva de los Estados Unidos, por lo que no debemos dejar de lado el dato de que este nuevo ataque vino unos pocos días luego de que una delegación militar rusa aterrizara en Venezuela con relación a la activación de los antimisiles S-300 que el Estado gobernado por Nicolás Maduro compró a Rusia.

Fuente de origen: Misión Verdad

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