“ONU ya no tiene la capacidad de imponer su visión sobre el mundo”

Afirma Marcelo Ramírez analista internacional argentino, sobre el conflicto Rusia y Ucrania-EEUU-OTAN, luego que los países más influyentes se abstuvieran o votaran en contra de suspender a Rusia del Consejo de DDHH de la ONU. Estamos frente a una confrontación que acelera el rumbo hacia un mundo multipolar

Por Rosana Cesaroni (*)

Rosana Cesaroni: ¿Cuáles son las causas del conflicto entre Rusia y Ucrania?

Marcelo Ramírez: Rusia y Ucrania tienen un inicio común en KIEV. En el siglo XIII luego de la invasión mongola los eslavos se dividieron, unos fueron al norte dando origen a los moscovitas, otros van hacia el sur como eslavos occidentales acercándose a los polacos. Hay una rivalidad histórica. Ucrania nunca fue un estado como tal ni tuvo las fronteras territoriales de hoy, dividida en 3 sectores: los herederos de Moscú que ocupan el Donbas ruso parlantes son eslavos orientales, los ideológicamente afines a occidente identificados con Europa y el centro que es una fusión de ambos. Este mosaico se complejiza cuando la República Socialista Rusa le entrega Crimea a la Republica Socialista Ucraniana. La eclosión es en los años 90 cuando la OTAN genera enfrentamientos por problemas preexistentes. Sobre eso, se montan los nuevos intereses de alentar grupos neonazis colaboradores con Estefan Bandera autoidentificados como escandinavos y proto germanos, desprecian a los ucranianos de origen eslavo rusos como una raza inferior a dominar. Llevan a cabo la tarea de limpieza étnica en la zona del Donbas con 14 mil muertes y quieren recuperar Crimea. La OTAN durante 8 años dotó de armas al ejército ucraniano, entrenándolo para enfrentar a Rusia que necesita garantizar su seguridad por el avance de la OTAN. En medio han quedado los ucranianos divididos como ya estaban previamente por estos factores externos.

RC: ¿Es posible que Bucha se haya montado para encubrir la existencia de los laboratorios biológicos en Ucrania vinculados a Hunter Biden?

MR: El episodio de los laboratorios en Ucrania es un cuadro dentro de una película mucho mayor que es el enfrentamiento de un globalismo occidental hegemónico agrietado. Un sector multipolar con sistemas como el de China, Rusia o Irán con distintos objetivos y formas de organización, distintas escuelas de pensamiento que se unen y lo enfrentan. Otro cuadro fue Siria donde por primera vez alguien les dice que no, interviene Rusia y logra torcer el rumbo de los acontecimientos. Ahora en Ucrania vemos que se detiene el avance de la OTAN sobre Rusia y esto se va a seguir multiplicando. Veremos acciones sobre Europa oriental, sobre la zona norte, sobre el Báltico, en contra de China utilizando a Taiwán y al Tíbet, van a intentar convulsionar a Hong Kong. Dentro de eso el cuadro de Hunter Biden no es lo suficientemente importante para que sea justificación, hay algo de fondo que se está intentando torcer.

RC: ¿Cómo analizás la suspensión de Rusia en el Consejo de DDHH de la ONU? ¿Qué opinás sobre la posición de Argentina?

MR: Desde hace años EEUU tiene primacía sobre Naciones Unidas y las organizaciones que responden a esta por haber impuesto su visión de un modelo cultural, económico y social como universal también en el tema DDHH, visualizados desde occidente de una forma muy distinta de lo que se perciben en otra parte del mundo como en Rusia. Lo más grave, es que se trata de una acción de propaganda, tiene que ver con la ecuanimidad que necesitaría mantener la ONU, viendo que Rusia presentó pruebas sobre los grupos extremistas neonazis en Ucrania y no han sido atendidos, desconocieron la información sobre laboratorios biológicos en la frontera que demuestra la preparación de un ataque biológico. La ONU no sólo ya no tiene capacidad de imponer su visión sobre el mundo, funcionar como mediadora o pacificadora, tampoco tiene la intención de hacerlo, la intención es ubicarse como parte de uno de los bandos. Grandes países como China, Indonesia, Brasil, México, el conjunto de los países petroleros están en la posición de no sancionar a Rusia, pero si occidente sigue traccionando de esta manera inclusive barajando sacar a Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU, privarlo de su capacidad de veto, a mediano plazo las Naciones Unidas estarían viendo comprometida su propia existencia. La posición de Argentina, no responde a su tradición histórica de abstención y neutralidad, demuestra miopía asociándose de una manera irrestricta con un mundo que tiende a desaparecer. Argentina tuvo actitudes que podríamos considerar casi como desleales, cuando Rusia suministró la vacuna Sputnik filtraron un correo de Cecilia Nicolini acusando de incumplimiento de contrato a Rusia y compraron Pfizer. El presidente fue a Moscú a presentarse como puerta hacia América Latina, esta votación es prácticamente cambiar de bando. Esto es parte de la crisis ideológica de la izquierda y el progresismo.

RC: ¿EEUU aceptará perder la hegemonía e impedir la multipolaridad? ¿Cómo imaginás la salida frente al fracaso de la ONU?

MR: Veo distintos escenarios. Estamos en una confrontación a escala mundial, es la Tercera Guerra Mundial. La última ratio del enfrentamiento militar podría llevar al uso de armas nucleares tácticas e iríamos a una guerra nuclear a escala planetaria o no, si occidente decidiera aceptar que se rompa el predominio hegemónico que ejercen sobre el mundo. Washington tiene la respuesta. Putin dijo “A los rusos no les interesa un mundo sin la Federación Rusa”. No atacarán, pero tampoco va a permitir ser arrastrados. Dependerá si en Washington triunfa el sector globalista que llevó a Biden al poder o si se impone el que llevó a Trump, que proponía retirarse y dejar de ser gendarme mundial. Al mundo le vendría mejor alguien que acepte un mundo multipolar antes que imponer su visión del mundo a sangre y fuego como vivimos hoy. Ninguno de los dos escenarios se puede descartar ni que se produzca un traspaso de poder a nivel global en forma pacífica ni que esto termine escalando hasta una guerra de proporciones impensadas. Nadie pensaba por ejemplo que el dólar podía ser destronado y hoy estamos viendo la propuesta de un rublo basado en el oro como la que está llevando Rusia, socavando las bases de lo que significa todo el poder de EEUU y el mundo que lo acompaña. Estamos en el relajamiento de un mundo unipolar hegemonizado por el globalismo financiero con sede en EE.UU. La comunidad internacional EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Europa y Japón vienen declinando sus capacidades industriales, económicas, tecnológicas y militar. En función de eso, actores emergentes encabezados por Rusia y China junto con Irán reclaman una organización mundial de acuerdo a los intereses reales que existen. Esta diagramación nace durante la pos guerra y toma una forma definitiva con la desaparición de la URSS. Creyeron falsamente, que eso iba a perdurar, considerando que el capitalismo financiero de corte liberal con su bagaje cultural se impondría definitivamente al resto del mundo, pero no sucedió. Hay un proceso imposible de detener en términos naturales. La interrupción pudiera darse si las fuerzas militares intervienen y descarrilan este asunto, es bastante difícil para los EEUU y la OTAN mantener ese predominio por la firmeza de Rusia en Siria que ahora repite en Ucrania, la opción militar es insuficiente. Tengamos cuidado porque hay sectores que no verían mal una guerra nuclear por más espantosa que parezca esta opción. Pero el rumbo es definitivo no está exento de riesgos y está acelerando este cambio de época más que en periodos anteriores.

El análisis presentado por Marcelo Ramírez, hace foco en las razones y en la proyección del conflicto pero sobre todo, sitúa a los responsables en el centro de la escena, para que seamos capaces de observar el debilitamiento del poder de EEUU a escala planetaria.

(*) Comunicadora popular

 

 

 

 

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