Donald Trump y López Obrador buscan pasar página en la Casa Blanca

El presidente de EEUU recibe a su homólogo mexicano, aunque en la cita ha faltado Justin Trudeau, la otra ‘pata’ del Tratado de Libre Comercio

«Viva Estados Unidos, viva Canadá, viva nuestra América, viva México». Así ha terminado la declaración del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en la Casa Blanca, junto a Donald Trump. Los dos líderes del norteamericanos celebraron una reunión sin apenas programa marcada por las buenas palabras y una clara intención de dejar atrás los insultos de todo tipo que se han intercambiado en el pasado.

El propio López Obrador se refirió al encuentro apelando al realismo político al afirmar que «quiero mantener una buena amistad con Estados Unidos, eso es lo que nos conviene». Trump, por su parte, tuiteó que el encuentro «será una gran reunión», y calificó a López Obrador de «buen hombre» y «amigo mío».

Tras una reunión de trabajo han comparecido ante los medios.

 

Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, en la Casa Blanca.
Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, en la Casa Blanca.EFE

El presidente estadounidense ha señalado ante la prensa que nunca antes la relación había sido tan cercana entre ambos países: «La relación entre Estados Unidos y México nunca ha sido tan buena como ahora». También ha destacado que el futuro de las dos naciones «no tiene límites».

Trump ha celebrado el Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá. De la misma manera lo ha hecho el mandatario mexicano. «Se trata de aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad», ha señalado AMLO. Este acuerdo significa la «integración».

El presidente también ha aludido a la migración de mexicanos a EEUU: «Se trata de una comunidad de gente buena y trabajadora que vino a ganarse la vida de manera honrada».

«Usted no ha pretendido tratarnos como colonia, por el contrario ha honrado nuestra condición de nación independiente», le ha dicho AMLO a Trump.

EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO

El único objetivo declarado de la reunión era celebrar el nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos, y Canadá (T-MEC), que en la práctica es sólo una reforma de mínimo del Tratado de Libre Comercio vigente entre los tres países desde 1994. El tercer signatario, el primer ministro de canadiense, Justin Trudeau, no asistió, alegando motivos de agenda, aunque las razones reales parecen tener que ver más con su mala relación personal con Donald Trump y con la irritación de Ottawa con López Obrador, del que considera que no fue un socio leal al negociar por su cuenta con Washington durante el Tratado.

Poco más había en la agenda. El Gobierno mexicano había declarado que López Obrador -conocido coloquialmente por las siglas de su nombre, AMLO- iba a pedir a el apoyo de Trump a la candidatura de su asesor Jesús Seade para la dirección de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un cargo al que finalmente el Gobierno español ha decidido no presentar la candidatura de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Seade, que es quien ha negociado el T-MEC por parte de México, tiene una excelente relación con el representante de Comercio Internacional de Estados Unidos -un cargo equivalente al de secretario de Comercio Exterior- Robert Lighthizer.

Los dos mandatarios discutieron maneras de reforzar la cooperación contra la Covid-19, que está totalmente descontrolada en ambos países. De hecho, una de las pocas cosas en las que Trump y AMLO coinciden totalmente es en la decisión de no detener la actividad económica de sus países pese al impacto de la pandemia. EEUU es el país que más muertes ha reconocido oficialmente por el coronavirus, y México el cuarto.

CLASE TURISTA

Fiel a su estilo, AMLO había llegado a Washington en la clase turista de un avión comercial normal y corriente, aunque con asiento en una salida de emergencia, que deja más sitio para estirar las piernas. Dado que el Covid-19 ha suspendido los vuelos directos entre la capital estadounidense y la mexicana, tuvo que hacer cambio de vuelo en su ruta a la Casa Blanca, aunque tuvo la suerte de que finalmente su avión llegara al aeropuerto de Dulles, a 40 kilómetros de Washington, con 20 minutos de adelanto. El presidente mexicano pasó los trámites de aduana como cualquier otro viajero, y finalmente llegó a la terminal donde le esperaba la embajadora de su país en EEUU, Martha Bárcenas.

El inusual viaje de López Obrador es parte de su seña de identidad. El presidente mexicano rehúsa gran parte de la parafernalia propia de los jefes de Estado y de Gobierno, como, por ejemplo, llevar escolta, así que el hecho de que no haya usado un avión oficial es lo normal en él.

Lo que no es normal es que AMLO haga viajes fuera del país. De hecho, éste es el primero desde que llegó a la Presidencia, hace más de un año y medio. Hasta la fecha, el jefe del Estado de México había afirmado que prefería quedarse en su país, con sus ciudadanos, y había enviado a su ministro de Asuntos Exteriores, Marcelo Ebrard, a representarle a cumbres y otros eventos internacionales.

Fuente de origen: El Mundo

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One thought on “Donald Trump y López Obrador buscan pasar página en la Casa Blanca”

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