Biden se confirma como favorito en un debate centrado en el coronavirus

El exvicepresidente mostró la cara «presidenciable» de quien ha estado ocho años en una Administración que ha lidiado con otras crisis

En tiempos de crisis, ¿preferirías a quien acaba con la crisis o quien se centra en los problemas que la originaron? En plena expansión de la epidemia del coronavirus en EE.UU., Joe Biden consideró que la mayoría de estadounidenses preferirían la primera opción y se presentó como tal en el debate entre candidatos demócratas que le enfrentó este domingo por la noche a Bernie Sanders. El exvicepresidente mostró la cara «presidenciable» de quien ha estado ocho años en una Administración, que ha lidiado con otras crisis -repitió varias veces que contuvo la del ébola- y que se compromete a poner «todos los recursos» para luchar contra ella. Habló de desplegar al ejército y de un «programa multi-multimillonario» para contener el avance de la epidemia y contrarrestar su impacto económico: mejorar y expandir el uso de test de diagnóstico, incrementar las camas hospitalarias, montar hospitales de campaña donde sea necesario, cubrir todos los gastos médicos de los estadounidenses relacionados con el coronavirus, compensar la pérdida salarial, ayudar en las hipotecas… Todo lo que cualquier estadounidense asustado quisiera oír.

Sanders también habló de la urgencia de una «actuación sin precedentes» y detalló las necesidades. Pero cargó la suerte en los problemas estructurales de EE.UU., que la crisis del coronavirus amenaza con dejar al desnudo: los millones de personas sin seguro, el alto coste sanitario, la desigualdad económica, la necesidad de muchos de tener varios trabajos para llegar a fin de mes… «La crisis del coronavirus expone la debilidad y la disfuncionalidad de nuestro sistema de salud», dijo en más de una ocasión el senador por Vermont. «No estamos preparados y Donald Trump exacerba el problema», dijo sobre el presidente de EE.UU.

Quizá lo que tenía sentido era discutir en los términos de Sanders. Ninguno de los dos tendrá poder ejecutivo -si es que el elegido derrota a Trump en noviembre- hasta finales de enero del año que viene y el líder izquierdista proponía qué hacer para que el país estuviera mejor preparado en el futuro. Pero lo efectivo políticamente, en un momento de tensión y miedo en EE.UU., es lo que hizo Biden, al que el debate le reforzó más en su favoritismo para llevarse la nominación demócrata.

«La gente quiere resultados, no revolución», dijo el ex vicepresidente en una frase que repite en campaña y que adaptó a la perfección a la situación con el coronavirus: «Tenemos problemas que resolver ahora, ¡ahora!», dijo. «¿Qué va a conseguir la revolución? ¿Reventar todo mientras tanto?»

Sanders utilizó buena parte del debate para presentar su defensa mejor argumentada, con la ayuda de la crisis del coronavirus, de la necesidad de un sistema de salud público en EE.UU., su gran propuesta política como candidato a presidente. «Cuando nos gastamos el doble per capita en sanidad que cualquier otro país, uno esperaría que tuviéramos suficientes doctores, en todo el país, uno esperaría que tuviéramos medicamentos asequibles, uno esperaría que estuviéramos preparados para una pandemia, que tuviéramos respiradores preparados, unidades de cuidados intensivos, con los test de diagnóstico que necesitamos», dijo Sanders y «lo que dicen los expertos es que una de las razones por las que no estamos preparados es que no tenemos un sistema», lamentó sobre la sanidad pública. Es probable que no le sirva para ganar la nominación, pero sí calará más en la conciencia estadounidenses, que hace no tanto lo consideraba una idea radical y ahora la mayoría de los demócratas la defienden.

Biden contraatacó con una puya populista. «Con todo respeto a «Medicare for All»», dijo sobre el plan de salud pública de Sanders, «Italia tiene un sistema público», dijo sobre uno de los países más afectados, aunque su servicio de salud no tenga que ver con la expansión de la epidemia.

A pesar de ello, toda la discusión alrededor del coronavirus fue cordial. Los candidatos perdieron la amabilidad con el paso del debate y cuando salieron temas recurrentes de la campaña como las posiciones que cada uno defendía en el pasado: Sanders atacó a Biden por su apoyo a la guerra de Irak, a NAFTA, al rescate financiero de 2008, a recortar la seguridad social y el exvicepresidente respondió con los votos de Sanders en contra de una mayor regulación de las armas.

El debate acabó sin ningún sobresalto que cambie la dinámica de las primarias, algo que beneficia a Biden. Llegó como favorito y sale más consolidado tras entregarse a explicar cómo él arreglaría la epidemia que acongoja al país. Para su fortuna, la responsabilidad sigue siendo para Trump.

Fuente de origen: ABC

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