El Partido Socialista gana las elecciones en Portugal

Con el 36,65% de los votos, el socialista António Costa está a dos pasos de conseguir formar Gobierno en Portugal y repetir como primer ministro.

El Partido Socialista (PS) del primer ministro, António Costa, no ha alcanzado la mayoría absoluta que necesitaba para gobernar en solitario. Aunque esto no evita que sea el vencedor indiscutible de estas elecciones al Parlamento. Si los mejores sondeos antes de los comicios le auguraban alrededor del 39%, finalmente, con el 36,65% que ha sacado, está a dos pasos de conseguir formar Gobierno. Aún es difícil saber cuál será el próximo movimiento de Costa, pero todo indica que iniciará en breve el arduo proceso de negociaciones que tan buen, y sorprendente, resultado le dio tras las últimas elecciones de 2015.

Unos 10,8 millones de electores votaron entre 20 partidos y una coalición de candidatos para escoger a los 230 diputados que forman la Assembleia da República, el Parlamento portugués. A falta solo de contabilizar los votos que lleguen de los consulados en el exterior, los resultados pueden parecer a priori insólitos, pero lo cierto es que dejan la imagen de unas elecciones bastante similares a las de muchos otros países europeos: fragmentación del voto y subida de los partidos pequeños, aumento de la abstención y llegada de la extrema derecha a la cámara de representantes.

La izquierda se mantiene

Los otros dos partidos que hasta hoy formaban parte de la famosa geringonça, el Bloco de Esquerda (BE) y la Coalición Democrática Unida (formada por el Partido Comunista y Los Verdes) puede que hayan sacado peores resultados que en las pasadas elecciones en número de votos, pero han conseguido mantener su posición privilegiada para la repetición del pacto que ha permitido a António Costa gobernar esta última legislatura. En concreto, el Bloco ha conseguido el 9,67% de los votos (sacó 10,19% en las elecciones de 2015), manteniendo así los 19 diputados de la pasada legislatura, mientras que la CDU sacó el 6,46% (dos puntos por debajo de las últimas elecciones), y pierde cinco sillones, quedándose en 12.

Los candidatos del BE y del Partido Comunista, Catarina Martins y Jerónimo de Sousa, respectivamente, ya han mostrado su disposición a trabajar junto al PS para encontrar una fórmula que viabilice la gobernabilidad del país bajo la batuta de António Costa. La fórmula que salga de estas negociaciones es lo que permanecerá aún varios días, o semanas, sin saberse, pero esta disposición por parte de Martins y De Sousa, unida a la bien ganada fama de António Costa de negociador inteligente, hacen prever un final feliz para los partidos de izquierda.

Lo que puede llegar a desestabilizar esta armonía en la izquierda es la fuerte subida del PAN (Personas-Animales-Naturaleza), que pasa de uno a cuatro diputados. Y esto es porque, en el caso de que PS y BE quieran negociar un Gobierno de coalición sobre el papel, es decir, actualizar al alta la geringonça y formalizar una alianza, podrían intentar introducir los cuatro diputados del PAN para dar más fuerza a la unión. Además, también ha hecho su entrada por primera vez al Parlamento el partido LIVRE, del exbloquista Rui Tavares, quien también podrá tener algo que decir en las futuras negociaciones.

Los socialdemócratas del PSD, el primer partido conservador por importancia en el Parlamento, consiguió remontar durante los últimos días de campaña unos sondeos que le dejaban muy por detrás del partido de Costa. Finalmente, con el 27,90% de los votos conseguidos, lo separan apenas ocho puntos de los socialistas. Se da aquí un caso curioso, y es que el candidato del PSD, Rui Rio, no negó en su momento la posibilidad de que su partido viabilice un Gobierno socialista si, por el contrario, Costa desiste de negociar con los partidos a los que Rio llama de “extrema izquierda”. Es bastante improbable que esto suceda, ya que en ningún caso un Gobierno socialista podría tener más estabilidad apoyado en los conservadores que en los partidos en principio más alineados con sus políticas. Sin embargo, y viendo la sorpresa que llevó el país en 2015 con la formación de la geringonça, lo mejor es no dar ninguna hipótesis por imposible.

La gran derrotada, sin duda, ha sido la democracia cristiana del CDS, que con tan solo el 4,25% ha borrado del mapa a su candidata, Asunção Cristas, que ya había dimitido antes de caer la noche. Lo más probable es que su derrota se haya debido a una fuga de votos hacia el reciente partido Iniciativa Liberal, que entra en el Parlamento con un diputado.

La extrema derecha consigue entrar por la mínima

Quien debe de estar también de celebración es el partido de extrema derecha CHEGA! (nombre que no conforman siglas, sino una palabra que al español podría traducirse como ‘basta’). Igual que ocurrió en su día en España, el país luso había sido hasta ahora inmune a la ola de populismo de derecha que recorre Europa. En este caso, CHEGA! ha entrado con mucha más timidez de lo que lo hizo su equivalente español, pero ahí está, fiel reflejo de los tiempos.

El candidato por Lisboa del partido ultraderechista, Andé Ventura, lleva años protagonizando polémicas por sus incendiarias declaraciones, y ahora por fin ha llegado al Parlamento, lo que, por cierto, significa que va a recibir subvenciones del Estado. Este pormenor sorprende por sus recientes declaraciones acerca de la etnia gitana, de la que se quejó porque “sobreviven casi exclusivamente de los subsidios del Estado”. En su programa político defiende la introducción de la cadena perpetua para casos “de terrorismo u homicidios con características específicas”, está en contra del matrimonio para personas del mismo sexo y rechaza la concesión de permisos de residencia para los refugiados.

En general, ha habido pocos sobresaltos, aunque sin duda han sido las elecciones más interesantes de los últimos años en Portugal. La entrada de nuevos partidos le ha dado dinamismo, y los numerosos cara a caras ofrecidos por los candidatos han hecho que en el país se respire cierta distensión, un civismo del que en España hemos decidido prescindir desde hace años. Ahora las cartas ya están encima de la mesa, se avecinan días de cabildeo y reuniones a puerta cerrada, quizá de sorpresas, porque lo único cierto es que todas las fórmulas para un futuro Gobierno en el país son posibles a día de hoy.

Fuente de origen: El Salto

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