Sebastian Salgado: «Los servicios de inteligencia son la fuerza de vanguardia en los enfrentamientos bélicos actuales»

 

A un año de la salida de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán, las agresiones por parte de los estadounidenses fueron incrementando hasta traspasar lo comercial para convertirse, además, en militar. Para entender este conflicto que ata a varios países de la región y del resto del mundo, como la Unión Europea, hablamos con el periodista Sebastian Salgado, quien nos brinda un análisis completo de los actores e intereses en juego.

Hace pocos días, Thierry Meyssan publicó en Red Voltaire una nota donde analiza la situación de Venezuela, de Irán, y plantea que a nivel mediático, por lo menos lo de Irán, está presentado de manera errónea. ¿Qué lectura tenes de lo que acontece en esa región?

Parecieran ser movimientos políticos de campaña. No nos olvidemos que Donald Trump empezó desde hace varios meses la campaña para buscar su reelección, no nos olvidemos que asumió con la famosa amenaza del muro contra México, y no pudo siquiera con México. Entonces, dentro de ese perfil no tan republicano, necesitan dar una sensación de autoridad mundial que evidentemente no están consiguiendo. Recordemos que anunciaron el retiro de Siria y que tuvieron que estrechar las manos con Corea del Norte. El hecho de que pudieran tener algún tipo de enfrentamiento con Rusia y con China quedó muy lejano, ya que esos dos países, individualmente, tienen mayor poderío militar que los Estados Unidos en estos momentos.

Sólo le quedan bravuconadas que, si analizamos detenidamente, notamos que movieron 1500 soldados con algunas embarcaciones para amenazar el estrecho de Ormuz, y tenemos que decirlo: eso es lo mismo que nada.

Esto viene del rompimiento unilateral de los Estados Unidos de lo que fue el acuerdo del G5 + 1, en el cual, durante el gobierno de Obama junto con otras potencias del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, acordaron tener un plan en el que, básicamente, Irán se comprometía a hacer un uso pacífico de su energía nuclear, y Estados Unidos, por su parte, le sacaba las sanciones. Quien puso el grito en el cielo con todo esto fue el mismísimo Israel, porque se dieron cuenta que del acercamiento entre Estados Unidos e Irán, ellos podrían salir perjudicados, y usaron sus herramientas lobbistas del sionismo internacional para boicotear este acuerdo. En el gobierno de Donald Trump sucedió así, Estados Unidos salió unilateralmente y, obviamente, esto iba a generar tensiones, porque si Estados Unidos no cumple con su parte, Irán tampoco tiene por qué. Queda ver qué es lo que va a suceder y qué reacción van a tener los otros países que estuvieron trabajando más de diez años en esto.

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, durante su declaración en la 70° Asamblea General de las Naciones Unidas (1 de octubre de 2015), declarando que el consenso nuclear entre Irán y el Grupo 5+1 “no traerá la paz”

Irán les da un plazo de dos meses a los países firmantes de este acuerdo, recordemos: Gran Bretaña, Francia, China, Rusia y Alemania. En esta semana, Federica Mogherini y diferentes voceros de la Unión Europea, arrojaron declaraciones sobre no seguir tensionando esta situación. Obviamente el incumplimiento de Estados Unidos con Irán es una manera de presionar a los europeos y, en ese sentido, la política que viene haciendo los Estados Unidos está terminando de aislarse de la relación que tenía con Europa históricamente, y los está arrojando paulatinamente a los brazos de los rusos nuevamente.

Entendamos la historia de Europa y, también, la cortísima historia de la política exterior de todo el continente americano. En ese sentido, la diplomacia de países europeos no está acostumbrada a que los lleven de las narices a una situación en la cual se van a incumplir los acuerdos. Eso genera un malestar muy grande hacia el interior de los congresos, de los parlamentos de todos los países que habían trabajado en el acuerdo, y los pone en la disyuntiva de hasta dónde seguir a un país que incumple sus propias promesas y que les impide, por otro lado, negocios directos, comerciales, con la República Islámica de Irán.

Hay que tener muy en cuenta que Irán es el cuarto productor de petróleo a nivel mundial. Los países europeos son muy dependientes del petróleo. En caso que hubiera un enfrentamiento o un aumento de las tensiones, el barril que en este momento está a 70 dólares, tranquilamente se puede ir a 140. Por el estrecho de Ormuz pasa aproximadamente el 18 por ciento de todo el petróleo que circula en embarcaciones en el mundo. Imaginémonos que, si hay algún tipo de agresión hacia la República Islámica, con muchísima facilidad lo primero que se hace es bloquear el estrecho de Ormuz. Entonces, los perjudicados serían muchísimos.

Por otro lado, aunque parezca mentira, existen muchas presiones de grupos internos dentro de la República Islámica que nunca estuvieron a favor del acuerdo G5 + 1, porque ellos entendían que, si Israel tiene una bomba atómica, y es un país beligerante –alcanza con que veamos la realidad del pueblo palestino–, en qué situación queda el pueblo iraní que tiene 100 millones de habitantes. Hay un grupo dentro de Irán que ni siquiera había estado de acuerdo con sus políticos, con sus cuadros dentro del Congreso, que nunca había estado de acuerdo en firmar el pacto y ahora están preguntando cuándo van a volver a su plan nuclear, están diciendo que necesitan tener un armamento de defensa a la altura de la situación que está viviendo Oriente Medio. Irán se encuentra ahora con esa disyuntiva interna, con el ala más conservadora diciéndoles ‘vieron que los yanquis no iban a cumplir, que no se puede confiar en ellos’.


De hecho, Corea del Norte no fue invadida todavía porque tiene armas nucleares. Por otro lado, en esta semana, también, en el portal iraní HispanTV era noticia las declaraciones de Rusia respecto de la peligrosidad que podía significar esta especie de OTAN árabe que, si bien no es reciente, Donald Trump tiene intenciones de reflotar. Hay una estrecha relación que vienen teniendo el Estado terrorista de Israel con la monarquía saudí, fundamentalmente con lo que fueron las agresiones a Yemen, y la estrecha vinculación que tuvieron con el Daesh en toda la embestida que hubo en Siria, en Irak. ¿Es factible la concreción de este bloque –teniendo en cuenta que uno de los jugadores era Egipto y se fue–, puede llegar a concretarse esta intentona de Donald Trump de unificarlos?

Lo veo muy difícil. Por un lado pensemos en la OTAN actual, donde ni siquiera hay una cohesión por parte de los países que participan y que, incluso, alguno de los ejércitos más poderosos de la OTAN se pondrían del lado de Irán en caso de un conflicto bélico. Estoy pensando específicamente en Turquía, quien es parte de la OTAN, y si llegara a pasar algo no acompañaría ninguna aventura de los Estados Unidos. Por otro lado, recordemos que hay una intención, sobre todo de Francia y de Alemania, de crear un ejército europeo. Cuando Donald Trump salió a decir que estaban cansados de financiar la seguridad de estos países a través de la OTAN, ellos dijeron ‘llevenselos y nosotros organizamos nuestro propio ejército de la Unión Europea’. Es una idea que está en desarrollo, dada por la situación aventurista y de casi show mediático electoral que está haciendo Donald Trump en materia de política exterior. Si tenemos en cuenta la historia reciente, por lo menos desde la segunda guerra mundial donde Estados Unidos va acumulando una derrota tras otra, tendría lógica que la propia Europa quisiera tomar distancia.

Pensemos en el mundo árabe. Son monarquías que no necesitan pasar por ningún parlamento, son monarquías que no cuentan con el consenso de sus pueblos y eso les permitiría tomar ciertas decisiones políticas como armar esta especie de OTAN árabe. Pero recordemos también la rebeldía de los pueblos y de esos países que, a través de su historia milenaria, no hacen que sea una opción viable que Estados Unidos pueda dominarlos a través de eso. Son ciertos los vínculos cercanos que tienen con Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, con todo el Consejo de Seguridad del Golfo que incluye a Baréin, Kuwait y ya no a Catar que se separó por el bloqueo que tienen. Pero el mundo árabe se cuece aparte y parece que Donald Trump no termina de entenderlo.


Hubo declaraciones cruzadas sobre este supuesto sabotaje a embarcaciones petroleras que iban hacia Estados Unidos, que sucedió en Emiratos Árabes Unidos. Una situación que, de primer momento, no se sabía qué era lo que había pasado, en la que no hubo víctimas fatales –de cuatro embarcaciones que se prendieron fuego–, la retórica israelí fue la única que directamente apuntó los caños a Irán, pero después hubo mucha mesura. Incluso ni Arabia Saudí se animó en un primer momento a decir que podrían haber sido los iraníes. ¿Un atentado de falsa bandera de los norteamericanos para intentar generar una guerra entre diferentes países?

Sí, un atentado de falsa bandera que puede ser de Estados Unidos o de Estados Unidos e Israel, que son los especialistas en este tipo de cosas. Pero lo cierto es que estos países también empiezan a darse cuenta, porque conocen de cerca, este tipo de acciones bélicas y no toman decisiones de manera apresurada.

Evidentemente la historia nos cuenta algunos casos de esos. Así México entró en la segunda guerra mundial, cuando supuestamente un submarino alemán le hundió un barco. Luego se comprobó que era mentira, pero obligó a que Estados Unidos decidiera entrar a la segunda guerra mundial, obviamente como parte de los aliados. Tenemos algunas historias parecidas en lo que fue la independencia de Cuba. Son hechos que no son aislados.

Los servicios de inteligencia son la fuerza de vanguardia en los enfrentamientos bélicos actuales. En ese sentido, estamos asistiendo a un nuevo tipo de guerra que está más relacionado con este tipo de actos. Actos terroristas de falsa bandera que generan una supuesta reacción política a través de lo que pueda llegar a hacer la opinión pública al interior de cada país. Pareciera que los mismos países que fueron damnificados no se creyeron la historia de cuál era el origen de esos ataques.


Vemos cómo Arabia Saudí y el otro bastión de los Estados Unidos en la región, Israel, vienen teniendo un apoyo cada vez más descubierto de sus actos de terrorismos y de delitos de lesa humanidad, ya sea con los asesinatos del pueblo yemení o del palestino, respectivamente. También con el avance en entrega de soberanía a dedo por parte de los Estados Unidos, como los altos del Golán sirios, el movimiento de las embajadas o cómo se refuerzan las sanciones contra la República Islámica de Irán. En ese sentido, pareciera que uno de los motivos de fondo por los cuales Irán se está viendo bajo las agresiones –primero comerciales y luego ya de amenaza de invasión directa por parte de la administración de Trump– es la importancia que está teniendo Teherán en el armado del Eje de la Resistencia junto con otro países de la región con un fuerte componente anti-sionista e anti-imperialista.

Se vio claramente en Siria. Es cierto que la presencia rusa fue muy fuerte después del quinto año de guerra y del intento de invasión en Siria, pero la presencia iraní, tal vez no con tanta gente en el terreno, pero sí ayudando con la logística y la defensa de ese país, terminó siendo determinante. Ahora, imagínate los millones y millones que Estados Unidos invirtió en el intento de desestabilización al presidente Bashar al-Ásad en Siria y de golpe llegan Rusia e Irán y ayudan a mantenerlo en el poder. Primero, porque su pueblo lo apoya, pero después porque también tiene aliados regionales como son Irán y Rusia que balancearon la ecuación militar y hoy, lo que queda, son algunos focos terroristas nada más.

Evidentemente Estados Unidos va a tratar de cobrarla como sea, el tema es que no terminan de manejar los aspectos culturales, históricos que hacen que los musulmanes chiítas se unan en muchísimos aspectos. Durante el siglo xx, la guerra más larga que hubo fue la Guerra Impuesta de Irak a Irán durante el mandato de Sadam Husein. Hoy, Irak e Irán son dos países hermanados y aliados. Es increíble pensarlo, porque no hace tanto tiempo estuvieron ocho años en guerra, pero los iraníes entienden que eso fue porque estaban bajo la dictadura de alguien como Sadam Husein que jugaba un rol de títere de los Estados Unidos. En la República de Irak, también opera el Hezbolá. Hay un Hezbolá iraquí, así como también el brazo más importante del Hezbolá de los musulmanes chiíta, el partido político del Líbano que ganó las últimas elecciones parlamentarias. Todas estas organizaciones militares, armadas, que no tienen ninguna vinculación con el terrorismo sino que son ejércitos de defensa musulmanes de los pueblos, ya le extendieron su solidaridad a la República Islámica de Irán si algo pasara.

Otra cosa que no terminan de entender los Estados Unidos es la convicción de un pueblo por ser libre, donde la vida individual dentro del mundo islámico no es tan relevante. Convertirse en un mártir para cualquier iraní que está dispuesto a ir al campo de batalla es un honor. En la sagrada defensa, los iraquíes ponían esos círculos de alambre de púa y los soldados iraníes se tiraban sobre ellos para aplastarlos y que sus compañeros que venían detrás los pisen para pasar. Sabían que iban a morir porque iba a pasar todo un ejército. Y nadie dudaba ni nadie le sacaba el cuerpo a tener ese tipo de acciones en pos de ganar una batalla. La vida individual vale poco en relación a tu país y en lo que estás dispuesto a defender. En occidente esa concepción ni existe.

Entonces, si Estados Unidos se mete en una situación como ésta, es porque no está tomando la dimensión. Desconozco cuál es el radio de giro de los portaaviones estadounidenses, pero no le van a dar los motores para tratar de salir del estrecho de Ormuz. Irán tiene realmente un ejército preparado para la defensa de su país y están al tope de su producción en este momento. La convicción de un pueblo y el desarrollo militar preparado para la defensa, es algo que está muy por encima de las posibilidades de los Estados Unidos de atacar. Te doy un ejemplo, con estos movimientos que hubo ahora de barcos estadounidenses, unos pescadores artesanales iraníes –que andan en botes con motorcitos fuera de borda y tiran redes– se acercaron a unos cuarteles militares a pedir armas, para poder tirarles con algo cuando vuelvan a ver un barco de Estados Unidos. Esa es la convicción. Es un pueblo unido, es un pueblo que en este momento está cumpliendo los 40 años de la Revolución y es una revolución que está muy viva, que puede tener muchísimas diferencias hacia lo interior y es un movimiento político que puede tener diferentes enfoques, pero es un pueblo con la convicción de ser libre. Más allá del desarrollo tecnológico, no tienen la capacidad humana de intentar siquiera pensar en invadir a la República Islámica.

 

Fuente de origen: Revista Trinchera

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