EE.UU.-China: La Guerra del Fin del Mundo Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

La escalada en la guerra comercial, con proyecciones generales, entre EE.UU. y China va en aumento, y provoca el alerta general en el mundo capitalista. Enmarcada en lo que se podría denominar ‘el mundo al revés’, la confrontación amenaza la llamada economía global, con caída de bolsas y enfriamiento de la economía de EE.UU. en el corto plazo.
Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

China ha impuesto en estos días, luego de la batalla arancelaria de EE.UU. anunciada la semana pasada, aranceles de un 10, 20 y 25% a 5 mil productos norteamericanos por un monto de 60 mil millones de dólares, moneda devaluada y sin valor real si la hay, pero que aún sigue signando los mercados mundiales.

El Producto Bruto Interno (PBI) de los EE.UU., que asciende a los 21 billones de dólares, el más voluminoso del orbe según se informa, se halla condicionado totalmente a su Deuda Externa, que ya ha superado los 22 billones de dólares, y va en aumento en el curso de la administración Trump. ‘Según la agencia Bloomberg, desde que el magnate ocupa el cargo de presidente, la deuda estadounidense creció en 1,9 billones de dólares.  Para el fin de su mandato se espera que crezca en 4,4 billones de dólares.’ (Sputnik, 13 de mayo) «Los economistas afirman que la deuda seguirá creciendo ya que la situación con el presupuesto de EEUU está empeorando», se sostiene allí. Y se acota que para seguir paliando la crisis EE.UU. seguirá endeudandose…y por ende agrediendo y amenazando a sus acreedores con el fin de seguir bicicleteándolos.

Entre ellos China es la más importante.  No sólo cuenta con un superávit de más de 419 mil  millones de dólares en la  balanza comercial con EE.UU. (2018)-  correspondientes a casi la mitad de su déficit total de 878 mil millones- sino que éste se incrementa día a día. En abril de este año el USpasivo fue de 21 mil millones de dólares. Y Trump, frente a este desquicio, patea la pelota para adelante, entablando una guerra que ya están pagando los productores, comerciantes y consumidores estadounidenses…

El país del Norte de América cuenta con armas de destrucción masiva a granel, que sin embargo no pueden destruir la hegemonía china en el mercado mundial. El mundo al revés: un país socialista, que históricamente ha planificado su economía contrariando las leyes del mercado ‘libre’- ley de oferta y demanda, competencia, etc.-, está hoy confrontando con EE.UU., paladín del libre mercado, libre comercio y ‘libre competencia’, que ahora explícitamente apela al proteccionismo y a los ‘mercados cautivos’ para seguir subsistiendo.  Y exige a China, entre otras cosas, que compre productos norteamericanos para paliar el déficit comercial de EE.UU….¿ma come?, diría mi nona.

La guerra del fín del mundo, por lo lejanos de los espacios en los cuales se lleva a cabo y  por lo que depararía si se transfigurara en confrontación militar, se extiende a todo el orbe. Y China cuenta con un poderoso arsenal para hacer frente a la arremetida de EE.UU.

Una de sus armas es el precio del yuan frente al dólar, que si se devalúa acrecienta las exportaciones chinas a costa de las de EE.UU., más caras. Otra, si no la más importante, es la tenencia china de bonos del Tesoro norteamericano por valor de 1,1 billón de dólares. Los bonos de este tipo financian al Estado norteamericano en este caso, y si se lanzan al mercado la desfinanciación del presupuesto norteamericano sería desastrosa para ese país. Cuyo presupuesto es fundamental para engrosar el complejo militar industrial, chupóptero esencial del erario público y esquilmador de la ciudadanía.

El ‘proteccionismo’ de Trump, alabado por algunos y algunas representantes que ven en él la vuelta a un ‘capitalismo bueno’, no es sino una apuesta para incentivar la industria militar de EE.UU., reaseguro hasta ahora de su dominación mundial. El Complejo Militar Industrial de EE.UU., como se sabe, está conformado por empresas fabricantes de armamento, encumbrados militares, legisladores de la Cámara Alta y Baja, lobbistas de todo tipo. ‘ También están presentes ( en sus desembolsos) los grandes centros de  investigaciones (ThinkTanks), y muchas instituciones de investigación de universidades, etc. Reciben  jugosas contribuciones de las empresas armamentistas los grandes Medios de Manipulación Masiva (Mass Media), que contribuyen a conformar la opinión pública estadounidense.’(http://www.cipi.cu, ‘Trump y El Complejo Militar Industrial de EE.UU’, Enrique Martínez Diaz). Este autor acota que en enero del 2017  Trump emitió un ‘documento denominado Presidential Memorandumon Rebuilding the U.S. Armed Forces (Memorando Presidencial para Reconstruir las FF.AA. EE.UU.’ que en su Sección 1, Política sostiene que “Para alcanzar la paz por medio de la fuerza, será la política de los Estados Unidos (la de) reconstruir las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos”. En esa dirección se enmarca el ‘proteccionismo’ trumpeano, cuya aceleración de las agresiones contra países grandes y chicos incentivan en estos la ampliación de sus fuerzas y medios militares, lo que sirve a los intereses de los halcones de EE.UU. en eso de justificar los cada vez mayores presupuestos militares. Según se informa, el presupuesto para ‘Defensa’ diseñado por Trump para el 2020 asciende a 4,7 billones de dólares, un 5% mayor que el del año en curso. Todos los demás presupuestos estatales norteamericanos están en baja, salvo el de Seguridad Nacional (7,8% más que en este año), Defensa y Asuntos de Veteranos y NASA.(www.france24.com, 12 de marzo), este último implicado en el ítem de militarización del espacio

En este contexto cabe transcribir la información siguiente: ‘El periódico USA Today  destaca que el actual crecimiento de deuda fue causado en su mayor parte por la aprobación de la reforma fiscal de Trump y al aumento de gastos para realizar los programas militares. Como consecuencia, la nación aumentó la deuda en más de un billón de dólares en los últimos 11 meses.’ (Sputnik, 14 de febrero)

Volviendo a los aranceles trumpeanos con relación a China, el presidente norteamericano ha sostenido:»Con los más de 100 mil millones de dólares en aranceles que recibimos, compraremos productos agrícolas de nuestros grandes agricultores, en mayores cantidades que China, y los enviaremos a países pobres y hambrientos en forma de ayuda humanitaria.” (infobae.com, 10 de mayo). La hilaridad, asombro e indignación que provocan estas actitudes, cobertura de planificadas aventuras militares ‘humanitarias’ en Venezuela Bolivariana y otros países por parte del imperialismo norteamericano, son similares a las que provocan los estrafalarios mandamases locales quienes, en la persona de la vicepresidente Michetti, intentaron hace unos días vender maíz en Indonesia, país que no solo se autoabastece sino que exporta ese grano. Tan necesario en la Argentina, donde el hambre producido por la actual administración macrista campea a sus anchas sobre la población…

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