Cimbronazo asiático

Por Alfredo Jalife-Rahme

El zar Vlady Putin y el mandarín Xi cimbraron las placas tectónicas del norte de Asia que ponen en riesgo la geoestrategia de Estados Unidos (EU) del siglo XX e inicios del XXI, basada en el axioma del británico Halford Mackinder (https://bit.ly/2eREfAf), retomado por Brzezinski (https://amzn.to/2vplQ62).

El zar ruso hizo valer que ostenta 18 kilómetros de frontera con Norcorea y recibió en el puerto ruso de Vladivostok al mandatario Kim Jong Un, después de sus dos fracasos con el supuesto gran negociador Trump en Singapur y Hanoi, debido a la intransigencia de dos marionetas del casinero israelí Sheldon Adelson (https://bit.ly/2DCVqST): el evangelista sionista Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy mediocre secretario de Estado, y el neoconservador John Bolton, pugnaz asesor de Seguridad Nacional.

Después de haber negociado durante cuatro horas (sic) con el zar ruso, Kim pone a la defensiva a Trump y se da el lujo de colocar un veto (sic) a la presencia de Mike Pompeo en caso de la reanudación de las negociaciones.

El movimiento de ajedrez de Putin se reflejó en el tuit de Trump quien agradeció su intervención cuando el fracaso de sus negociaciones puede ser explotado en la elección presidencial de 2020 (https://nyti.ms/2UFBFzX).

La prensa iraní –que hay que leer ahora más que nunca debido a las filtraciones que quizá le transmiten desde Moscú y Pekín– destaca que el juvenil Kim arremetió contra EU por su mala fe en las charlas de Hanoi(https://bit.ly/2Vthf1E).

El primer encuentro entre el zar y el juvenil Kim tendrá muchas reverberaciones telúricas que se reflejarán en el noreste asiático.

Inmediatamente después de la cumbre de Vladivostok, el zar ruso asistió a la segunda Cumbre de la Ruta de la Seda en Pekín con la presencia de alrededor 30 dignatarios del mundo.

Putin fue la gran estrella en Pekín donde se le entregó el doctorado honoris causa de la Universidad Tsinghua, previo a una cumbre bilateral con el mandarínXi, lo cual es interpretado por Lee Jeong-ho, del portal SCMP de Hong Kong, como el apoyo de Putin a la Ruta de la Seda de Xi frente a la hostilidad de EU(https://bit.ly/2J1QkmL).

Más se alejan Rusia y China de EU, por diferentes motivos, y más se acercan el zar y el mandarín, quienes se catalogan como buenos amigos. Ambos hicieron votos para construir la gran integración económica de Eurasia en medio de las crecientes rivalidades económica y militar con EU.

Al zar ruso, dotado de sus letales armas hipersónicas, se le vio más suelto y firme que nunca en su sutil crítica al unilateralismo de EU: las crecientes tendencias al proteccionismo, las sanciones ilegítimas (sic) impuestas que eluden al Consejo de Seguridad de la ONU y aún las guerras comerciales, ralentizan la economía mundial y crean nuevos conflictos).

Cabe señalar que la integración euroasiática de China y Rusia es el antídoto de los axiomas Mckinder/Brzezinski cuyo objetivo era impedir la conectividad entre Rusia y Alemania –que dio pie a la gestación de la hoy disfuncional OTAN–, así como la dislocación –en la fase de Carter a Obama, pasando por los Bush y los Clinton–, de cualquier amago de acercamiento entre Rusia y China.

Días antes de la segunda Cumbre de la Ruta de la Seda, el ministro del Exterior de España, Josep Borrell, juzgó que China, mediante su esquema de infraestructura y su comercio global demuestra que ya es una potencia global (https://bit.ly/2Po50h8). ¡Cómo que le urge a España integrarse a la Ruta de la Seda en imitación a Italia!

La creación de un eje Rusia/China/Alemania quizá marque el fin de la hegemonía unipolar de EU.

Visto en el túnel del tiempo, EU no pudo aniquilar (literal) a Rusia: el verdadero pivote euroasiático.

La parusía militar hipersónica de Moscú, que resucitó del cementerio geoestratégico, opera ahora su invaluable conectividad con China que, curiosamente, empieza a seducir a la Unión Europea (https://bit.ly/2unQnkr).

No hay Ruta de la Seda que valga sin la protección de las armas hipersónicas rusas.

Fuente de origen: La Jornada

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