El comediante Zelensky propone hacer de Ucrania el “Gran Israel (sic)”

Por: Alfredo Jalife

El comediante Zelensky, quien está llevando a su país a una tragedia, mucho peor que la de los helenos, sentenció que “su objetivo (sic) es convertir a Ucrania en el Gran Israel.

En mi artículo anterior comenté que “los dos graves escollos de la irredentista cosmogonía racista del Gran Israel de Zelensky son que Israel no es frontera con Rusia y la población jázaro-israelí de Ucrania es una microminoría (¡0.2%!)”.

Ucrania –43.5 millones (hoy con 8 millones de refugiados), ¡0.2% (sic) de judíos jázaros (de origen mongol centroasiático)!– es el asiento del sionismo histórico con el jázaro Zeev Jabotinsky.

La publicación del Miami Standard News Staff (06.04.22) fue censurada , mientras fue permitido selectivamente el artículo del jázaro Daniel Shapiro –anterior embajador de EU en Israel y hoy miembro del Atlantic Council–, quien elucida el Gran Israel que desea Zelensky para Ucrania, con el lujo de una hoja de ruta. Claro: no es lo mismo censurar al Miami Estándar News Staff que al muy influyente Atlantic Council, que es exageradamente noratlantista, hoy tan de moda en su cumbre coreográfica de Madrid.

También el jázaro Sam Sokol describió, en exclusividad en el rotativo Haaretz, un día antes al portal de Miami y al de Atlantic Council, cómo Zelensky emularía a Israelcon soldados en los cines, supermercados y la población con armas.

Según Zelensky, la seguridad será el principal tema en los próximos 10 años. Tal sería la Ucrania de posguerra.

Lo que perturba es cómo 0.2% de jázaro-israelíes de Ucrania, en su mayoría cristianos –tanto católicos (10%) del lado occidental como ortodoxos (dos terceras partes) del lado oriental, según la CIA –, pueda gobernar a la aplastante mayoría.

El ex embajador Shapiro comenta que, desde el punto de vista poblacional y territorial, el Gran Israel no parece una comparación adecuada, pero si se consideran las amenazas regionales de seguridad que confrontan, así como su población muy movilizada, Ucrania e Israel comparten más de lo que se piensa.

Shapiro enarbola su inviable hoja de ruta de ocho puntos: 1. Primero la seguridad (sic); 2. La población total juega un gran papel; 3. La autodefensa es el único camino; 4. Mantener asociaciones activas de defensa, aun sin ingresar pronto a la OTAN; 5. Dominio del espionaje; 6. La clave es la tecnología; 7. Construir un ecosistema innovativo high tech, y 8. Mantener instituciones democráticas (sic).

La peor contradicción de Shapiro es proponer el ejemplo de la autodeterminación (sic) de los palestinos, cuando el Gran Israel ha despalestinizado a sus verdaderos moradores autóctonos, como intenta Zelensky desrusificar las dos repúblicas rusófilas y rusófonas del Donbás: Donietsk y Lugansk.

De entrada se puede descarrilar la alucinación del comediante Zelensky de querer crear un Gran Israel en Ucrania con solamente el microminoritario 0.2% frente a la aplastante mayoría de los cristianos –en sus dos acepciones de ortodoxos y católicos. Más bien, equivaldría a eviscerar, desde el punto de vista teológico/racial a la misma etnia de los eslavos cuando tanto ucranianos como rusos provienen de la Rus de Kiev del siglo XI. ¡La absoluta antidemocracia!

Entre las varias guerras en una que se fraguan en la singularidad de Ucrania, se libra una guerra religiosa que no se atreve a decir su nombre de los jázaros-israelíes, encabezados por el comediante Zelensky, expuesto en los fétidos Pandora Papers con su círculo mafioso, y quien posee una casa de 8 millones de dólares en Israel y otra en Miami de 34 millones, según el politólogo Pepe Escobar –asociado al oligarca multimillonario jázaro Ihor Kolomoyskyi, con varios escándalos a cuestas–, frente a los eslavos ortodoxos tanto de Ucrania como de Rusia.

Fuente de origen: alfredojalife.com

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