La guerra tibia de la elección chilena

SegundoPaso ConoSur – La Columna del periodista argentino Sebastián Salgado, para segundoPaso ConoSur, nos da a conocer su opinión sobre la segunda vuelta de la elección presidencial en Chile y el panorama que se presenta en esta disputa entre dos candidatos, que expresan objetivos aparentemente antagónicos, pero no originales, ya que pueden más bien mirarse en en el espejo de anteriores figuras presidenciales.

La segunda vuelta para las elecciones presidenciales de chile, abren un panorama que se presenta como antagónico, donde el ultraderechista Antonio Kast resucita el cadáver putrefacto pinochetista vestido de democracia y Gabriel Boric se pone el traje de hombre, capaz de interpretar los grandes anhelos de justica, para construir una sociedad mejor, caminando a paso firme por las grandes alamedas, como protagonista de la profecía de Allende en su hora final.  Una maqueta de la guerra fría, que distorsiona la realidad.

Los candidatos pueden más bien, mirarse en el espejo político de Piñera y Bachelet. Una cara amable y otra elitista, para la continuidad del modelo que privatiza hasta las jubilaciones y genera una de las sociedades más desiguales de la región. Niega el diálogo por la salida al mar, usurpada a Bolivia, en un espacio territorial donde hoy, sus habitantes agreden a migrantes que cruzan las desérticas fronteras, con niños a cuestas y militariza la Patagonia, como lo hace el gobierno argentino del otro lado de la cordillera, para garantizar el despojo mapuche a perpetuidad.

Con las miras de carabineros, puestas en las pupilas de los jóvenes, que desde el año 2019 se plantaron en las calles de Santiago, para decir basta a la doctrina del shock, muerte y ceguera fue el precio que debieron pagar, para conseguir un atisbo de cambio, representado en el anhelo de una reforma constitucional, que les aleje de las leyes de la dictadura. Sin embargo, el porcentaje de votación en primera vuelta no llegó al 50 por ciento y con casi 100 mil sufragios, entre nulos y votos en blanco. Una señal de la falta de representatividad, entre los candidatos y las protestas sociales que resistieron en la capital.

Hace más de 10 años, el partido Podemos en España, mordió, digirió y defecó, las protestas de Puerta del Sol en la ciudad de Madrid, desvaneciendo los sueños de millones de jóvenes que buscaban vivienda y trabajo digno.  La joven figura de Pablo Iglesias, que se asomaba en cada tertulia mediática, desafiando a los grandes poderes, se convirtió en un engranaje fundamental, para la continuidad del modelo, que desarticuló la protesta social. Juró ante el Rey como vicepresidente por la agenda 2030.  Un claro ejemplo del camino que podría seguir el candidato de la izquierda chilena.

Muchos chilenos y chilenas se preguntan a sí mismos, sobre el sentido del voto en estos momentos. Un derecho vetado durante la larga noche de Pinochet y sus aliados de Washington y Londres, que dejó una estela de muerte y tortura sin cicatrizar. Las fotos en blanco y negro de quienes dejaron su vida, para recuperar la democracia, mantienen, en su mirada, lo que ya no pueden decir. La participación ciudadana es necesaria. No, para entregar un cheque en blanco a quién porte la banda presidencial, pero si como sistema que garantice los derechos humanos fundamentales.

El frente electoral “Apruebo Dignidad”, parece tomar distancia de los gobiernos latinoamericanos que apuestan por su soberanía política e independencia económica, buscando el horizonte señalado por Bolívar y San Martin, pero ofrece al mismo tiempo, una plataforma que se diferencia del carácter sectario y xenófobo, del recientemente creado Frente Social Cristiano, que lleva como candidato al líder del partido republicano José Antonio Kast. Un frente conservador, liderado por Kast, que encuentra en el odio su motor más eficaz, para así articular un voto de clase y otro aspiracional, creado mediáticamente por las corporaciones, que sumados pueden disputar la Moneda. Lo que intentan presentar como un resurgimiento de la guerra fría, entre comunistas y capitalistas del cono sur, no es más que una tibia contienda, dónde los márgenes de acción ya tienen su camisa de fuerza lista, para quién llegue al sillón presidencial.

Sólo queda mantener las calles ocupadas, garantizando la libertad de expresión popular que desaparece en las pantallas, para que el cambio constitucional sea real. Para que el 11 de marzo del año 2022, pueda existir todavía, la esperanza de un Chile mejor.

Para SegundoPaso ConoSur

Sebastián Salgado

Periodista, Corresponsal, Docente y Analista Internacional argentino

Fuente de origen: SegundoPaso ConoSur

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