La policía detiene a Pablo Hasél en la Universidad de Lleida

Una treintena de personas ha tratado de impedir la detención del cantante en el tercer piso del rectorado donde se había atrincherado desde ayer para evitar ir a prisión.

Una veintena de agentes antidisturbios de los Mossos d’Esquadra han accedido sobre las 6.30 horas de la mañana de este martes en el rectorado de la Universidad de Lleida para detener al rapero Pablo Rivadulla Duró (Lleida, 1988), más conocido como Pablo Hasél, con el fin de cumplir con el ingreso en prisión ordenado por la Audiencia Nacional.

Pablo Hasél rodeado de activistas que tratan de retrasar su detención AP

Dos horas después, se han llevado al cantante, condenado a nueve meses de prisión por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, sin que se hayan producido incidentes graves. Su detención ha sido rechazada por varias personalidades y entidades políticas, entre las que destacan el socio del Gobierno español, Podemos, y el vicepresidente en funciones de la Generalitat, Pere Aragonés, que critican los «déficits democráticos» de España.

El rapero, que ha pasado la noche en el rectorado junto a numerosos estudiantes tras atrincherarse ayer para evitar su encarcelamiento, aguardaba el desenlace en una esquina del tercer piso, protegido por una treintena de activistas. Una hora después de ingresar en el edificio, los agentes, por parejas, han iniciado el desalojo, una por una, de las personas que rodeaban a Hasél.

El último reducto de manifestantes, un grupo de unas diez personas, se ha sentado alrededor del cantante para ejercer resistencia pacífica. Estos también han sido desalojados, con cierta dificultad pero sin incidentes violentos. Tras disolver la barrera humana, los agentes han llegado hasta Hasél con quien han entablado una conversación, que no ha traspasado a los periodistas allí reunidos.

Barricada construida por los estudiantes

Finalmente, sobre las 8.30 horas, los antidisturbios han procedido a la detención de Hasél, que no ha mostrado resistencia. Los agentes lo han conducido fuera del edificio, donde lo han introducido en un coche policial.

Antes de entrar en el vehículo de los Mossos, el rapero se ha dirigido a sus partidarios y a los periodistas allí presentes que captaban el momento y ha gritado: «¡Muerte al Estado fascista!». Los agentes le han llevado a la cárcel Ponent de Lleida, donde ha ingresado para cumplir su condena.

Pese a las barricadas construidas durante la noche y la resistencia de los estudiantes, la detención se ha producido de forma pacífica, sin que se hayan registrado incidentes graves ni que haya constancia de heridos. En otras palabras, la policía no ha tenido que cargar contra los manifestantes.

Los momentos de máxima tensión se han producido al inicio, cuando los estudiantes han lanzado objetos y vaciado extintores para dificultar el paso de los policías mientras estos subían las escaleras del edificio. el portavoz de los mossos ha precisado a la agencia efe que no tiene constancia de lesiones entre los agentes.

Durante la operación, una treintena de personas, que se había reunido en el exterior del edificio para dar apoyo al cantante, ha ido aplaudiendo la salida de cada uno de los estudiantes a medida que iban siendo desalojados. Hasta que finalmente ha salido Hasél acompañado de los agentes. Los allí reunidos han protestado contra la detención con consignas que pedían su libertad: «¡Pablo Hasél, llibertat!».

Para llevar a cabo la detención, la policía catalana ha activado a primera hora de la mañana un amplio dispositivo policial compuesto por unas 30 furgonetas de su unidad de antidisturbios.

Durante la pasada noche, el medio centenar de estudiantes que se había encerrado en el rectorado junto al rapero han construido en las puertas del edificio barricadas, formadas con mesas y sillas encadenadas, para poner trabas a la detención. La policía, no obstante, ha podido sortear con facilidad los obstáculos, aunque el despliegue de objetos ha dejado una caótica estampa en el edificio. Por este motivo, el rector de la Universidad ha criticado la actuación de los protagonistas del cierre: «Se nos hace difícil entender que personas que piden la libertad entren en un edificio público y pongan unas cadenas en las puertas», ha dicho Jaume Puy.

En el interior del edificio se encontraban también numerosos periodistas y reporteros gráficos, que han pasado la noche junto a los activistas y el propio Pablo Hasel. Ello ha facilitado la retransmisión en directo de cada uno de los pasos de la detención. Si bien la policía ha separado a los periodistas de los manifestantes, en todo momento ha permitido que los presentes captaran la operación con vídeos y fotografías.

Hasél se había negado a entrar voluntariamente a un centro penitenciario para cumplir una condena de 9 meses de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo con la agravante de reincidencia y por injurias y calumnias a la corona y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Esta condena se suma a los dos años de prisión impuestos en 2014 por la Audiencia Nacional, también por enaltecimiento del terrorismo, por la letra de algunas de sus canciones sobre los GRAPO, ETA o Terra Lliure.

Justo ayer la Audiencia Nacional volvió a rechazar la suspensión de la ejecución de la condena a Hasél, al recordar que en 2017 fue condenado por un delito de resistencia o desobediencia a la autoridad, y en 2018 por allanamiento de local. «Con este historial delictivo resultaría absolutamente discriminador respecto de otros delincuentes, y también una grave excepción individual en la aplicación de la Ley, totalmente carente de justificación, la suspensión de la ejecución de la pena a este penado», argumentaba el tribunal.

Tras la confirmación de la sentencia por parte del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional dio diez días al rapsoda leridano para ingresar voluntariamente en prisión. A través de las redes sociales, ya advirtió que no iría voluntariamente. “Sería una humillación indigna acudir por mi propio pie ante una sentencia tan injusta”, escribió entonces Hasél, quien defiende que sus mensajes se amparan en el derecho de libertad de expresión. Un argumento que también resuena en la oleada de reacciones que ha generado su condena y posterior detención.

Hoy Hasél ha mantenido la cabeza en alto mientras lo detenían, tal y como anunció él mismo en uno de sus últimos tuits: «Me encarcelarán con la cabeza alta por no haber cedido a su terror, por haber aportado mi grano de arena a lo que menciono», escribía el rapsoda la víspera de su arresto. A las nueve de la mañana ingresaba en la prisión de la ciudad que le vio nacer.

Segundos después de la detención, las reacciones políticas llovieron en las redes sociales, regando el debate sobre el grado de normalidad y de calidad democrática de España. Un debate plantado en plena campaña de las elecciones catalanas por el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, al que se suma sin dudar el independentismo.

Horas después, Unidas Podemos ha anunciado que en las próximas horas registrará en el Ministerio de Justicia una petición de indulto para el rapero. Así lo ha indicado en rueda de prensa del presidente del grupo parlamentario, Jaume Asens, destacando que se trata de una iniciativa del partido en consonancia con su proposición de ley para reforzar la libertad de expresión y derogar los denominados delitos de opinión.

Además, la iniciativa se presenta sin haber hablado con su socio de Gobierno, el PSOE, pero ha destacado que se trata de una iniciativa paralela a la mencionada. A su juicio, «no puede ser normalidad democrática que, mientras se cierre la investigación por la presunta corrupción en la monarquía, se encarcele a quien la critica en canciones», ha protestado.

 

 

 

 

 

 

 

 

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