Los hipopótamos de Pablo Escobar causan estragos en el ecosistema de Colombia

Cada especie es la clave del equilibrio natural, por lo que sacar a un miembro de su habitad común puede ser letal para la biodiversidad. En ocasiones, esto se evidencia con el comercio de las especies o por el simple capricho de algún  personaje excéntrico que no escatima recursos para exhibir fuera de su contexto animales considerados exóticos.

Hace 20 años, el narcotraficante colombiano, Pablo Escobar, uno de estos personajes acaudalados se dedicó a tener su propio zoológico en casa. En pleno apogeo, el narcotraficante importó varios hipopótamos para vivir en su lujosa finca rural, a unos 90 kilómetros al este de Medellín, sin tomar en cuenta que estos animales causarían estragos en el ecosistema local.

Un estudio publicado en la revista Ecology, reveló pruebas de este daño ecológico, a partir de la primera evaluación científica de cómo estos hipopótamos están afectando los ecosistemas acuáticos.

El trabajo fue realizado por un equipo de la Universidad de California en San Diego (UCSD) e instituciones colombianas, quienes aseguran que si bien esta especie única tiene un gran impacto en su ecosistema en su área de distribución nativa en África, se descubrió  que tiene un impacto similar cuando la importan a un continente completamente nuevo con un entorno y un elenco de personajes completamente diferentes.

Ellos afirman que los roles clave de la megafauna en muchos ecosistemas terrestres se han perdido por la difamación.

Si bien esta especie única tiene un gran impacto en su ecosistema en su área de distribución nativa en África, se descubrió que tiene un impacto similar cuando la importan a un continente completamente nuevo con un entorno y un elenco de personajes completamente diferentes.

Impacto detectable

Los resultados del estudio sugieren que los hipopótamos recapitulan su papel como ingenieros de ecosistemas en Colombia, importando materia orgánica terrestre y nutrientes con impactos detectables en el metabolismo del ecosistema y la estructura de la comunidad en las primeras etapas de la invasión.

Como se sabe, la propiedad de lujo de Escobar, conocida como Hacienda Nápoles, en el municipio de Triunfo, en el norte de Colombia, albergaba un zoológico privado que albergaba varios animales exóticos, incluidos elefantes, avestruces, rinocerontes, jirafas, cebras e hipopótamos.

Tras la muerte de Escobar en 1993 a manos de la policía colombiana, el gobierno confiscó la propiedad y la mayoría de los animales fueron donados a zoológicos locales e internacionales. Sin embargo, los hipopótamos son extremadamente difíciles de atrapar y se consideró demasiado peligroso y poco práctico sacarlos del rancho.

Así que los cuatro hipopótamos que vivían allí permanecieron y se multiplicaron en los años siguientes. La población ahora se ha expandido a alrededor de 80 individuos y se ha extendido más allá de los límites de la propiedad de Escobar a los pequeños lagos salpicados alrededor de las áreas circundantes.

Los investigadores predicen que la población crecerá significativamente en los próximos años, tal vez creando un problema ecológico aún más acuciante.

Ciclo alterado

Para demostrar cómo se ha alterado el ciclo natural de los ecosistemas, los científicos analizaron la calidad del agua y otros factores ambientales en las áreas donde deambulan los hipopótamos durante un período de dos años. Descubrieron que los animales estaban alterando la química y la biología de los lagos locales.

Los expertos explican que por la noche estos animales se alimentan de la tierra, donde se cubren de nutrientes y material orgánico. Luego, durante el día, se trasladan al agua y se llevan estos materiales. Esto, en opinión de los expertos, puede tener consecuencias negativas para el ecosistema acuático.

Esto puede cambiar los tipos de algas y bacterias y puede generar problemas como la eutrofización o un exceso de producción de algas que pueden generar floraciones de algas nocivas similares a las mareas rojas.

Tomando en cuenta que se partió de cuatro ejemplares y hoy se calcula en más de 80 los hipopótamos en la zona, los investigadores predicen que la población crecerá significativamente en los próximos años, tal vez creando un problema ecológico aún más acuciante.

«En las próximas dos décadas podría haber miles de ellos. Este estudio sugiere que es urgente decidir qué hacer con ellos. La pregunta es: ¿qué debería ser?.Probablemente su impacto en el medio ambiente y las interacciones con el público aumentarán», alertan los expertos.

Fuente de origen: El Ciudadano

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