Filipinas desafía a China

Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

Exclusivo para DataUrgente. 

 

Los conflictos en el mar meridional de China, azuzados por EE.UU., parecen no tener fin. A principios de abril el controvertido presidente filipino Rodrigo Duterte confió a la prensa de su país que “si Pekín ocupa la isla Thitu, situada en el mar de la China Meridional, podría estallar una guerra entre ambas naciones.” .»Esto no es una advertencia, es solo un consejo para mis amigos, ya que somos amigos de China. No pienso suplicar. Simplemente pido a China que se despida de [la isla] Thitu porque tengo a mis soldados allí», agregó Duterte que, hace exactamente dos años antes, inició la ocupación de islas en esa región. Sus palabras, aunque enmarcadas en un contexto de campaña electoral, signan el conflicto suscitado en ese rincón del mapa, en el que disputan Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei, además de China y la provincia china de Taiwán.

Y donde el diablo norteamericano mete la cola y crea mar de fondo.

Exactamente un mes antes de las declaraciones de Duterte, el 6 de marzo, una información periodística transcribía textualmente : ‘El secretario de Defensa de Filipinas, Delfin Lorenzana, afirmó este martes que Manila debería revisar el Tratado de Defensa Mutua con Washington —firmado en 1951— para evitar un posible conflicto armado con Pekín en el disputado mar de la China Meridional, informa The New York Times.”. «EE.UU., con el aumento y el paso frecuente de sus buques militares en el mar de la China Meridional, hace más probable que se vea envuelto en una guerra», dijo Lorenzana, que teme que, a consecuencia de dicho pacto, Filipinas se vea «automáticamente envuelta» en el conflicto. Asimismo, el funcionario destacó que el entorno de seguridad en la región es hoy día «mucho más complejo» que cuando ambos países firmaron el tratado.’ (https://actualidad.rt.com).

Y es que el país del Norte de América lleva a cabo, como en otras zonas de esa región, sus trapisondas belicistas.

Tres años atrás, Filipinas y EE.UU. habían anunciado que en virtud del Acuerdo de Cooperación Reforzada de Defensa (EDCA), firmado en el 2014, cinco bases del país asiático serían abiertas a EE.UU. Fueron designadas como ‘la base aérea Antonio Bautista, en la isla de Palawan, directamente adyacente a las disputadas Islas Spratley, en el Mar de la China Meridional; la base aérea de Basa, al norte de Manila, la base de Fort Magsaysay (una gran base militar), la base aérea de Lumbia en Cebú y la base aérea de Mactan-Benito Ebuen, en Mindanao’. (www.geopolitica.ru, 16 de mayo del 2016). También allí se informaba que el Congreso de EE.UU. había aprobado una partida de 66 millones de dólares para la construcción de bases militares en ese país y que el tristemente célebre embajador norteamericano Philip Goldberg – quien contribuyó a la fragmentación yugoeslava a fines de los 90 y fue expulsado de Bolivia a pocos años de iniciado el nuevo siglo XXI por el gobierno de Evo Morales, acusado de incentivar el separatismo de las regiones orientales de ese país- ahora en Filipinas, esperaba que el despliegue de medios técnicos y soldados comenzara bien pronto.

También los EE.UU. tendieron a presionar a los países de la ASEAN para que confronten con China, apostaron naves en Singapur, estrecharon relaciones militares con Indonesia y Malasia e instalaron bases y armamento en otros países de la zona para hacer confrontar a Camboya, Vietnam, Laos y Tailandia con China, en relación con represas construidas por el último país en el rio Mekong.

Con el cuento de promover la ‘libre navegación’ del mar meridional chino, por donde circula la mitad del comercio mundial y transitan los petroleros que llevan crudo a Asia, los EE.UU. intentan hasta hoy evitar que la ruta marítima que conecta China con América Latina, África y el Oriente Medio,  y que conforma unos de los dos pilares de la Franja y Ruta de la Seda, inaugurada por Xi Xinping en el 2013, fructifique. La ruta terrestre, que tiende a unir China con Pakistán,  Afganistán, Turquía, Moscú,  Kazajistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán y Europa mediante los Balcanes hasta llegar a París, ya está en marcha. Este emprendimiento dual, en el que participan 129 Estados y 29 instituciones y en el que desde el 2013 se conformaron negocios por 6 billones de dólares, se hicieron inversiones por 80 mil millones y financiaciones por parte del Banco de Desarrollo de China (CDB) de 600 proyectos por un monto de 190.000 millones de dólares, no es precisamente del agrado de EE.UU., a quien China sopla la dama en cuanto a hegemonía industrial, comercial y financiera mundial.

Y para ladrar en cualquier parte donde haga falta, están en primera línea el Secretario de Seguridad, John Bolton y el Secretario de Estado, Mike Pompeo.

El mismo Pompeo que en marzo pasado sostuvo en una conferencia de prensa,  luego de reunirse con el canciller filipino Teodoro Locsin, que «Como el mar de la China Meridional es parte del Pacífico, cualquier ataque armado contra las fuerzas de Filipinas […] generará obligaciones de defensa mutua» ((https://actualidad.rt.com, 6 de marzo del 2019) también opinó, como era de esperar y al unísono con Bolton, sobre las relaciones con la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

‘En una rueda de prensa con Bloomberg, concedida el día 17, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Bolton, dijo que antes de la tercera Cumbre, el Norte de Corea debe dar una muestra sincera de la toma de la resolución estratégica por la cancelación de arma nuclear y estar listo para discutir el «negocio importante» aludido por el presidente Trump’- informó el último 20 de abril la ACNC, Noticias de la RPDC (kcna.kp). Y en ese mismo cable, se transcribió la opinión de la viceministra de la Cancillería de la RPDC, Choe Son Hui, sobre lo dicho: ‘No puedo asegurar que tales palabras de Bolton partieron de la falta de entendimiento sobre la intención de los Máximos Líderes de ambas partes sobre la tercera Cumbre o salieron del grano debido a su intento de hablar con propio sentido de humor, pero, sea cual fuera el motivo, ellas me suenan inatractivas y estúpidas’.

Por otra parte, Mike Pompeo no le había ido días antes  en zaga. Y ante el Congreso de los EE.UU. dijo algo que fue considerado un insulto a la dignidad de la Dirección Suprema de la RPDC y otras cosillas. Por ello le respondió el Director General de la Cancillería de la RPDC para las relaciones con EE.UU., Kwon Jong Gun, quien opinó: ‘El secretario de Estado de EE.UU., Pompeo, es el único que hace reír a la gente con su alocución delirante de que eso significa la conclusión de las negociaciones de trabajo EE.UU.-RPDC hasta el fin de año. No se sabe cuál es su intención, es decir, si su acto verbal de ese tipo se debe a la falta de comprensión o él se hace adrede el desentendido. Sería una cosa muy peligrosa si fuera verdad que él no pudo entender.’ (kcna.kp, 16 de abril 2019)

Y agregó que sólo la actitud guerrerista y belicista de EE.UU. contra la RPDC hizo que esta contara con el arma nuclear, actitud belicista y agresiva que no ha cesado. Seguidamente solicitó que se excluyera a Pompeo de las futuras negociaciones.

Así sea.

 

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