Busca Italia preservar protagonismo en solución de la crisis en Libia

Por Frank González

Roma, 15 abr (Prensa Latina) Interesada en preservar un papel protagónico en el juego geopolítico de su entorno cercano, Italia intensifica hoy su presencia en la búsqueda de una solución política a la actual escalada militar de la crisis en Libia.

 

Para la víspera se anunció la llegada del viceprimer ministro y canciller catarí, Mohamed bin Abdulrahman al Thani, para reunirse con el primer ministro Giuseppe Conte y el titular de Relaciones Exteriores, Enzo Moavero Milanesi, mientras hoy arribará el vicepresidente del Gobierno libio, Ahmed Maitig.

La posición de Italia, reiterada por Conte, es procurar un cese inmediato de las hostilidades y el retorno a la mesa de negociaciones en el marco del Plan de Acción acordado por las Naciones Unidas.

Por razones históricas, geográficas, políticas y económicas, Roma concede una importancia estratégica a sus relaciones con la nación norafricana, cuya capital, Trípoli, está ubicada a solo 471 kilómetros al sur del puerto siciliano de Ragusa.

Tras la ocupación colonial, entre 1934 y 1943, la presencia italiana en Libia tuvo períodos de altas y bajas, con su momento de mayor esplendor en el proceso de ‘reconciliación’ desarrollado durante el primer decenio de este siglo.

Esa etapa de auge concluyó en 2011, con el caos provocado en Libia por el derrocamiento y asesinato de Muamar el Gadafi, durante la intervención militar impulsada por Francia y Reino Unido, con el apoyo del resto de los países de la OTAN, incluida Italia.

La polémica y aún muy criticada decisión italiana de participar en aquella aventura, contribuyó al incremento sin precedentes del flujo migratorio a través del Mediterráneo y estimuló la actividad de grupos terroristas en la región.

A tono con el reconocimiento otorgado por las Naciones Unidas al Gobierno de unidad nacional libio presidido por Fayez el Serraj, el anterior ejecutivo italiano impulsó las relaciones bilaterales, con énfasis en la colaboración para tratar de frenar la llegada masiva de migrantes procedentes, principalmente, de África subsahariana.

La actual administración mantuvo esa prioridad, aunque desplegó una ofensiva adicional a favor de una mayor comunicación con otros factores opuestos al gobierno de Trípoli, especialmente con el llamado hombre fuerte de la Cirenaica, general Jalifa Haftar.

En su intento por mantener la equidistancia entre las partes en conflicto, para cumplir su función facilitadora y preservar su papel protagónico en cualquier escenario posterior, Italia rivaliza con Francia y otros países.

Energía, migración y seguridad son las tres grandes áreas sobre los cuales focaliza Roma su atención en el presente y futuro de sus relaciones con Libia.

Con reservas certificadas de petróleo ascendentes a 48 mil 300 millones de barriles, Libia ocupa el noveno lugar a nivel mundial después de Venezuela, Arabia Saudita, Canadá, Irán, Iraq, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Rusia, en tanto las de gas natural se estiman en 55 mil millones de pies cúbicos.

Entre las multinacionales petroleras presentes en Libia está el ente italiano ENI, con una producción de 87 mil barriles diarios en 2017, equivalentes a más del 20 por ciento del total, y 46 millones de metros cúbicos diarios de gas, en el mismo período.

De acuerdo con la información brindada por la Unión Petrolera, organización que agrupa a las empresas de ese sector en Italia, las importaciones de crudo procedentes de Libia disminuyeron en los siete primeros meses de 2018 a 3,8 millones de barriles, equivalentes al 10,6 por ciento del total.

Otras fuentes suministradoras de petróleo a Italia en esa etapa fueron Azerbaiyán, 18 por ciento y 6,4 millones; Iraq, 4,8 e Irán, 4,4.

El gas natural libio, por su parte, arriba a Sicilia a través del gasoducto ‘Greenstream’, de 520 kilómetros de largo inaugurado en 2004 por Gadafi y el entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

A través de la conductora, construida a un costo de unos siete mil millones de euros, de los cuales ENI aportó tres mil 700, pasaron en 2017 cuatro mil 640 millones de metros cúbicos de gas, poco menos de la mitad de los nueve mil 401 transportados en 2010, según cifras del Ministerio de Desarrollo Económico.

Otras áreas de preocupación para Italia, como señaló Conte en una audiencia ante La Cámara de Diputados, son los efectos inevitables de un empeoramiento de la crisis sobre los flujos migratorios, reducidos drásticamente en los últimos meses, y ‘la reaparición del espectro de la insurgencia terrorista’.

 

Fuente de origen: Prensa Latina

Facebook Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.