Bolivia afirma que su retorno al mar es inevitable

El sol destellaba cuando el presidente Evo Morales arribó al Palacio de la Paz, donde ayer Bolivia cerró la presentación de sus alegatos por la demanda marítima planteada contra Chile. Luego de la audiencia, el Jefe de Estado afirmó que el retorno del país al mar no es solo posible, sino inevitable.

En la tercera y última intervención boliviana litigaron los abogados Payam Akhavan (Irán), Antonio Remiro Brotóns (España), Amy Sander (Gran Bretaña), Mathias Forteau (Francia), Alan Vaughan Lowe QC (Consejero de la Reina) (Gran Bretaña) y Monique Chemillier-Gendreau (Francia), además del coagente Sacha Llorenti y del agente Eduardo Rodríguez Veltzé.

Akhavan, en un inglés fluido, refutó la tesis de la discontinuidad de la demanda marítima boliviana, que fue una de las banderas que levantó Chile, el 22 y 23 de marzo, durante su primera intervención en el Gran Salón de la Justicia, en el Palacio de la Paz.

Enfatizó que los actos sucesivos de Chile reiteraron de manera continua su compromiso con la obligación de negociar un acceso soberano al mar con Bolivia, lo que mantuvo la expectativa legítima de una solución en 1920, 1923, 1950 y 1975.

Basado en las notas de 1950 y de manera puntual en el canciller chileno Horacio Walker Larraín, Akhavan indicó que Santiago “aplicó una política tradicional” con relación a Bolivia y su reclamo de volver con soberanía a las costas del océano Pacífico.

“Chile ha manifestado en diversas ocasiones e incluso en la reunión de la Liga de las Naciones (1920) su disposición a dar oído en contacto directo con Bolivia a propuestas de este país con el objetivo de satisfacer su aspiración a contar con su propia salida al océano Pacífico”, fundamentó el jurista y agregó que “históricamente Chile estuvo dispuesta a negociar la salida de Bolivia al mar”.

Akhavan también cuestionó que Santiago haya presentado “hipótesis apocalípticas” por la petición que hace Bolivia a la Corte para que obligue a Chile a negociar un acuerdo sobre el acceso soberano al océano Pacífico, “porque (según ellos) veríamos el fin de la actividad diplomática”.

“La reivindicación de Bolivia no abre una caja de Pandora, nadie duda, como señaló el profesor (Harold) Koh (de Chile), que entre el hecho de alejarse y el hecho de verse vinculado está el enorme dominio de la diplomacia”, afirmó.

Enfatizó además que no “puede ser que la práctica histórica de Bolivia y Chile, que su conducta acumulada hace más de un siglo, no tenga ningún efecto legal. No puede ser que la obligación de negociar de buena fe esté desprovista de significado respecto de una cuestión que ha sido y sigue siendo fundamental en las relaciones bilaterales”.

El jurista concluyó que la demanda boliviana se puede resumir en que “encerrada por Chile, Bolivia ha estado llamando en su propia puerta de entrada esperando que algún día su vecino honraría su promesa y le abriría esa puerta”.

El segundo jurista en exponer los argumentos para desbaratar la tesis alarmista que planteó Chile el 22 y 23 de marzo, fue el abogado Brotóns, quien, fiel a su estilo, inició con una frase que llamó la atención de todos los asistentes.

“Ni Dios ni la corona de España otorgaron a la República de Chile el Litoral del Pacífico, desde Punta Arenas a Arica. Chile se ha apropiado de la parte septentrional de dicho Litoral a partir del paralelo 24, a través de la fuerza y quebrando un tratado de límites en vigor”, resaltó Brotóns. Así, el jurista fue desmontando la postura de la delegación chilena, que además puso en duda el carácter vinculante de las notas de 1950 y de las tratativas de Charaña de 1975, momentos en los cuales se avanzó en la negociación para solucionar la mediterraneidad boliviana.

Brotóns defendió el carácter de tratados que lograron esos escritos y para fundamentar ello  incluso invocó los propios argumentos que Chile empleó durante el litigio que enfrentó en la CIJ contra Perú por la delimitación de la frontera marítima.

“En su litigio contra Perú, para manifestar que la Declaración de Santiago de 1952 era un tratado, por ejemplo ha mencionado algunos ejemplos de instrumentos considerados como tratados, aunque llevaran el título de declaración, y Chile añadió y cito: ‘la denominación no determina si es un instrumento o es un tratado’”, sostuvo el jurista.

Basado en la Convención de Viena, argumentó que las notas y cartas firmadas por los Estados implican por sí solas la formación de obligaciones según el derecho internacional, situación en la cual se encuentran las notas de 1950 y la declaración de Charaña.

“De acuerdo con el derecho internacional, Bolivia tiene un derecho adquirido de que Chile negocie con el objetivo de convertir en realidad su acceso soberano al océano Pacífico”, señaló.

Insulza y Muñoz

La intervención de la abogada Amy Sander se centró en la defensa de las 11 resoluciones aprobadas por la Organización de los Estados Americanos (OEA) que declararon como un asunto de interés hemisférico la causa marítima boliviana y su carácter vinculante para su cumplimiento por parte de Chile.

En la argumentación, Sander citó declaraciones del ex secretario general de la OEA José Miguel Insulza, quien el 21 de abril de 2006 declaró “que la OEA considera desde hace tiempo a este tema (la reintegración marítima) de interés de todo el continente”.

Luego, el 29 de noviembre de 2010, Insulza dijo que el acceso al mar tenía que ser resuelto. “Ya es hora de hacer propuestas concretas” sobre la exigencia marítima  boliviana, señaló el también exministro de Relaciones Exteriores en un escrito que la jurista enseñó durante su intervención.

Como respaldo de que la causa boliviana era parte de la agenda hemisférica, la abogada citó declaraciones de embajadores de Costa Rica, Nicaragua y Perú que aludieron al diferendo después de 1999.

A su vez, el abogado francés Mathías Forteau, al momento de fundamentar las negociaciones que Bolivia y Chile sostuvieron sobre el acceso soberano al mar como efecto de la declaración de Charaña, aludió al excanciller chileno Heraldo Muñoz, quien estaba ayer en la audiencia.

La mención la hizo cuando se refirió a la propuesta que realizó  Perú sobre la soberanía compartida en el corredor que Chile ofreció a Bolivia.
“La propuesta del Perú de noviembre de 1976 creaba una nueva situación, como lo indicó el exministro de Asuntos Exteriores de Chile Heraldo Muñoz en 1986. Esta nueva situación o hipótesis no podía quedar sin efecto en cuanto al equilibrio global de las negociaciones”, mencionó  Forteau.

También cuestionó las omisiones que realizó la defensa chilena, que apuntó a ciertos momentos de la historia, pero que al hacerlo creó varias lagunas en la cronología presentada a los jueces de la CIJ para negar su obligación de negociar.

Así también, destacó la firma y vigencia de la Agenda de 13 puntos que en el inciso VI incluyó el tema marítimo y responsabilizó a Chile de suspender las conversaciones por su abrupta retirada en 2010, que en definitiva llevó a Bolivia a recurrir a la CIJ.

CARTA DE LA ONU

Cuando fue el turno de Alan Vaughan Lowe QC, el canciller chileno, Roberto Ampuero, y el agente Claudio Grossman tomaron bolígrafos y empezaron a apuntar de manera continua en los papeles que tenían en la mesa.

El jurista inglés ratificó la tesis de que por mandato de la Carta de las Naciones Unidas, Chile está obligado a negociar con Bolivia para mantener la paz y no generar tensiones por este problema no resuelto.

“La misión de las Naciones Unidas es fomentar la cooperación internacional y la obligación de los Estados miembros es intentar de manera activa resolver los litigios internacionales para que la paz y la justicia no estén en riesgo”, reflexionó.

El abogado cuestionó la postura chilena que desestima el mandato de las Naciones Unidas y ante la mirada de los jueces de la CIJ preguntó: “¿Chile qué propone? ¿Tirar la Carta a la basura?”. Agregó que por “resoluciones de la OEA y las declaraciones de Chile se demuestra que se ha reconocido una cuestión pendiente y grave”.

“El derecho internacional no es silencioso. Los Estados no pueden darse la espalda y negarse a dar opciones”, advirtió.

A tono con sus antecesores, la jurista Monique Chemillier-Gendreau indicó que Chile no ha conseguido romper el conjunto de sus comportamientos de más de un siglo y que hoy “no puede echarse para atrás”.

Pidió a la Corte aplicar la jurisprudencia internacional existente para determinar que Chile tiene la obligación de negociar basado en los argumentos expuestos durante las audiencias orales.

“En el caso actual, el objeto de negociación ha estado claro. En las notas de 1950, por ejemplo, dice que Chile está dispuesto a ingresar a negociaciones directas para dar a Bolivia su propio acceso al océano Pacífico”, subrayó la abogada.

Para graficar la situación, la jurista dijo que “al enclaustrar a Bolivia, en medio del continente, mientras que por otra parte reconoce que algún día quiere salir de la situación, Chile asume el personaje de un carcelero de un pueblo cautivo y así se atormenta”.

Por tanto, pidió a la CIJ que libere a Chile de este fantasma que lo atormenta y dicte un fallo que determine que Chile está obligado a negociar con Bolivia, a concederle un acceso soberano al mar y que esto lo haga de buena fe.

Conclusiones 

Ya en la parte final, el coagente Sacha Llorenti aclaró a la delegación chilena que la petición boliviana es precisa, que no abarca al Tratado de 1904 y que tampoco la demanda responde a lo que señala la Constitución Política del Estado (CPE), como se intentó hacer creer.

Parafraseó al presidente Evo Morales al reafirmar que Bolivia mantiene la mano extendida a Chile para avanzar de manera conjunta hacia el futuro.

Señaló incluso que “Bolivia está  dispuesta a generar las condiciones necesarias para reanudar las relaciones diplomáticas con Chile” y que está convencida de que “hay soluciones que pueden ser mutuamente aceptables y prácticas para este problema”.

De hecho, sostuvo que “Bolivia tiene propuestas concretas para poner en la mesa de negociaciones. Bolivia busca que ambos pueblos tengamos una relación de ganador-ganador, Chile solamente tiene que aceptar esta oferta de buena fe y cumplir de manera consistente con su promesa histórica”.

En tanto que el agente Eduardo Rodríguez Veltzé reafirmó que la demanda boliviana no significa un acto hostil sino de amistad. “Deberíamos retomar las negaciones y poner fin a esta fuente de conflicto”, sugirió.

En consecuencia, el Agente señaló que Bolivia pide a la Corte  que “juzgue” y “declare” que: a) Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue a Bolivia una salida  plenamente soberana al océano Pacífico; b) Chile ha incumplido dicha obligación; y c) Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y  formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, para otorgar a Bolivia una salida plenamente soberana al océano Pacífico.

Morales 

Al final de la audiencia, el Presidente afirmó que el equipo jurídico internacional ha “demostrado al mundo entero tres certezas incuestionables”.

La “primera, que la negociación es un poderoso instrumento que permite ayudar a solucionar controversias históricas entre estados, dialogar, negociar y finalmente entendernos. Este es el espíritu del siglo XXI con el que Bolivia ingresó su caso a la Corte, templo de justicia donde los hombres y estados solucionan pacíficamente sus controversias para que reine la razón y no la fuerza”, expresó.

Segunda, que “el pueblo boliviano ha caminado y seguirá caminando su ruta hacia el mar  sin cansancio y con plena fe, ya que un pueblo que permanece unido puede absolutamente todo”.

“El retorno al mar no sólo es posible, sino inevitable”, enfatizó Morales.

La tercera, que “estamos seguros que la solución del caso boliviano servirá de ejemplo al mundo entero para solucionar tantas otras disputas que no pueden ni deben quedar abiertas”.

“El siglo XXI es un siglo de paz y de reencuentros en el que los estados están dispuestos a abandonar unilateralismos, intervencionismos y sometimientos”, aseguró.

Agradeció al pueblo boliviano que sin excepción siguió en espíritu y mente el desarrollo de estas audiencias orales, que comenzaron el 19 de marzo y concluirán mañana.

También, a los equipos jurídicos nacional e internacional que durante estos años “dejaron su alma y corazón” en éste que es el caso más importante de la historia boliviana.

“Esperamos que tras haber escuchado nuestra posición, que también fue explicada al mundo entero, Chile y Bolivia nos encontremos para solucionar una controversia que nuestras próximas generaciones ya no deben tolerar”, resaltó el Jefe de Estado.

Morales volvió a “extender a Chile la mano fraterna de Bolivia” e indicó que “este juicio, que está concluyendo, nos permita entrar en un estado de reflexión y serenamiento”.


Fuente: CAMBIO. Periódico del Estado plurinacional de Bolivia

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