Aborto legal: la sociedad dio el debate, ¿y el Congreso argentino?

El movimiento de mujeres y feminista despertó este viernes con una noticia en los principales diarios por la que no pudieron –ni quisieron- ocultar entusiasmo. “Macri dará luz verde al debate sobre aborto en el Congreso”, rezaban las portadas de los medios. La activista de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Victoria Tesoriero, analiza en diálogo con Notas el contexto y las posibilidades de que la discusión efectivamente avance.

“Es un logro de todo el movimiento”, afirma Victoria Tesoriero al ser consultada acerca de los titulares que este viernes anunciaban que el presidente de la Nación -opuesto al derecho al aborto- había autorizado a las y los legisladores de Cambiemos a tratar el proyecto de ley. “La Cámara debería reflejar lo que pasa en la sociedad”, sostiene también.

“Hemos venido cada dos años, presentando el proyecto porque al no ser tratado pierde estado parlamentario. Hace once años lo venimos haciendo”, relata la integrante de la Campaña que además participa de la Comisión de Cabildeo Parlamentario, encargada de construir y afianzar los apoyos al proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en las Cámaras. “Cada presentación notamos más adhesión al interior del Congreso”, suma.

Aunque es optimista sobre las posibilidades de que el debate parlamentario avance, también opina que “depende de la movilización que podamos lograr en la calle, la presión que podamos generar como movimiento de mujeres y hasta dónde lo podamos instalar del todo”.

“Espero que no sea una cuestión de mero maquillaje y el debate se de en serio. Y avance donde tiene que avanzar que es en el Congreso. La sociedad ya dio el debate”, afirma Tesoriero, que es socióloga de profesión. “En los últimos meses creció mucho el apoyo al debate y a la necesidad del aborto legal”, añade.

Luego del tratamiento en programas de TV como “Intrusos” y del “pañuelazo” que se realizó el lunes pasado frente al Congreso y convocó a miles de mujeres con sus pañuelos verdes, la integrante de la Campaña afirma que ahora van a “redoblar la estrategia parlamentaria en función de una mayor ofensiva para poder generar más presión y más instalación del tema hacia adentro del Congreso”.

“Este año pasó algo especial. Tuvimos una gran concurrencia que no esperábamos de todos los bloques a esas reuniones que hacemos con firmantes del proyecto. Hasta salió en los medios, cosa que antes no ocurría. Nunca habían sido reuniones públicas”, relata. Y agrega: “Vinieron muchas diputadas de todos los bloques. Antes venía por lo general una por bloque, que eran de fierro, pero esta vez tuvimos muchas que se acercaron y expresaron su adhesión. Eso es todo un dato”.

“El capital político que tiene la Campaña es su transversalidad”, resume. Por eso el proyecto lleva firmas de diversos espacios políticos. Las primeras cuatro firmantes son Victoria Donda, de Libres del Sur; Brenda Austin de la UCR; Mónica Macha, del FpV y Romina del Pla, del FIT. “Buscamos que esas compañeras se hagan fuertes con el tema al interior de la Cámara, que lo militen, que hablen con la prensa”, comenta.

Luego de tener las primeras adhesiones, desde este lunes se dedicarán a recorrer despachos para juntar más firmas. “Vamos a pedir reunión con los cabezas de bloque. Esperamos el 6 de marzo llegar con una cantidad importante de firmas para presentar el proyecto y el 8 redoblar con una estrategia de pedir el tratamiento”.

Para conseguir el tratamiento en una sesión especial, se necesitan 129 diputados y diputadas presentes. Integrantes de Cambiemos ya advirtieron a distintos medios que la “luz verde” de Macri no supone la adhesión a esta convocatoria y que, de hecho, buscarán presentar un proyecto propio e ir “paso a paso”.

La Campaña y las diputadas que encabezan el proyecto estarán estos días dedicadas a juntar los votos necesarios para poder tratar el proyecto sin necesidad del paso por comisiones -lo que solo será posible si algunos/as integrantes del bloque de Cambiemos desobedecen la directiva-. Si se consigue ese quórum, se necesitarán dos tercios de los votos para darle media sanción al proyecto

Es que, sumado a las dificultades que de por sí existen en juntar ese quórum, las comisiones por las que debería pasar el proyecto -al menos así fue con el último proyecto presentado- están todas en manos de la alianza de gobierno. Salud está dirigida por Carmen Polledo, que es contraria el derecho al aborto, Legislación General la preside Daniel Lipovetzky (a favor), Legislación Penal está en manos de Gabriela Burgos, de la UCR (con resistencias), Familia es presidida por Alejandra Martínez, de la UCR (a favor) y Presupuesto por Luciano Laspina (sin información).

Además, este año avanzarán también en la Cámara históricamente menos permeable a este tipo de proyectos: el Senado. “Siempre había voces a favor pero nadie se animaba a encabezar el proyecto”, asegura Tesoriero, que considera “fundamental” el nuevo objetivo, sobre todo viendo las estrategias que se utilizaron para otras leyes como la de Identidad de Género y Matrimonio Igualitario para los cuales se presentaron proyectos en las dos cámaras en unísono. “Nosotras en el Senado nunca lo logramos, pero ahora estamos en otras condiciones para presentar en unos meses el proyecto ahí”, plantea.

“El movimiento de mujeres ha crecido mucho en los últimos años. Ha dado un salto cualitativo y cuantitativo increíble, además de una renovación generacional. Y creo que tenemos que hacer un gran 8 de marzo todo verde e instalar el tema con fuerza en la movilización”, finaliza, pensando en los novedosos desafíos en la lucha por la legalización del aborto, como “generar una estrategia coordinada y articulada para poder ser más efectivas”. “Necesitamos dar un salto hacia una mayor articulación para poder redoblar los esfuerzos y crecer”, concluye.

De esta forma, tras años de militancia feminista dentro y fuera de las paredes del Congreso, parece abrirse una oportunidad histórica. Marzo, el mes de las mujeres, podría ser también el mes en que se de un paso trascendental en una lucha que lleva décadas y que en los últimos años, meses, semanas, días va cobrando cada vez más fuerza social.

Fuente: Julia de Titto, Notas. Periodismo popular.

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