Caballos de Troya

La Reunificación de las dos Coreas es un objetivo ampliamente acariciado y proyectado por los dirigentes de la República Popular Democrática de Corea ( RPDC), el Gran Líder Kim Il Sung, el Gran Dirigente Kim Jong Il, y el ahora el Máximo Dirigente Kim Jong Un, en el marco de La dirección revolucionaria del Partido del Trabajo de Corea (PTC).

Desde que el Presidente Kim Il Sung a inicios de los años 70 pergeñara los Tres Principios de Reunificación, los 10 Puntos para llevar a cabo la tarea y el Proyecto de Confederación del Koryo, la Reunificación de la Nación coreana se constituyó en el camino a seguir para lograr la Independencia del sur, evitar las confrontaciones fratricidas y dejar sin excusa al imperialismo norteamericano para que ocupe Corea del Sur y despliegue allí y en Japón sus materiales nucleares, químicos, biológicos, convencionales y los miles de soldados permanentes que se asientan allí.

En los Juegos de Invierno se ha dado un paso en cuanto a la Reunificación, estimulada por Kim Jong Il durante los años 90 y principios del 2000, siempre boicoteada, de una forma u otra, por los norteamericanos y la camarilla militarista de Corea del Sur y Japón. La conformación de equipos deportivos conjuntos y la visita a Corea del Sur de una delegación de alto nivel de la RPDC, la cual participó junto al presidente de Corea del Sur en los espectáculos deportivos e invitó a este a Pyongyang luego de que culminen los Juegos, son signos de la distención en puerta entre los mismos connacionales, opacada por las acciones agresivas y amenazantes de EE.UU., que ha decidido seguir con sus agresiones a la RPDC y presiona a Corea del Sur para que continúe sus ejercicios militares conjuntos ni bien terminen los Juegos de Invierno.

Y bien. Los EE.UU., desde la época en que se desató la Guerra Fria, han utilizado distintas armas para invadir los países que no les eran afines y/o liquidarlos espiritual e ideológicamente a través de la ‘exportación’ de su ‘cultura’. La guerra cultural es hoy la más importante arma utilizada por EE.UU. para batir a sus ‘enemigos’ disparando muy pocos tiros. Pero, claro, para que el ‘enemigo’ acepte abrir sus puertas a la cultura enlatada y venenosa del capitalismo, hay que mostrarle los dientes, ahora nucleares, a fin de que acepte sus prerrogativas ‘pacíficas’.

Hoy los EE.UU. amenazan a la RPDC, que ha desarrollado el arma nuclear como defensa a su territorio, soberanía y sistema socialista, con una guerra nuclear. El presidente Trump y su cohorte de halcones y aventureros vinculados a la industria militar y a lo más granado del capital financiero apuestan por una aventura nuclear, que el gobierno y pueblo de Corea del Sur no desean, puesto que si se produjera no sólo la RPDC sufriría los daños sino toda la península, Japón y la región, además de los EE.UU., que siempre han ‘peleado’ guerras lejanas a su territorio.

Así las cosas, los yanquis esperan meter en la RPDC un caballo de Troya. Para hacerlo presionan a ambos países de la misma Nación con la amenaza de guerra nuclear a fin de que proyecten la Reunificación en un corto plazo y pongan punto final a las agresiones y amenazas nucleares del ‘loco’ Trump. Por otro, preparan su arsenal cultural envenenado para que, una vez reunificadas las dos Coreas y a través de Corea del Sur, puedan inocular a la RPDC su cultura decadente, sí, pero no por eso menos efectiva para liquidar la voluntad de un pueblo que, no solo posee cultura milenaria propia, sino que se ha apoyado en ella para construir el socialismo jucheano, a la medida de la historia, la idiosincrasia, la materialidad y espirtualidad de Corea. Y eso es un mal ejemplo para todos, porque no se remite este socialismo a un internacionalismo in abstracto ni a un nacionalismo burgués filofascista, sino que se acerca, con sus propios pasos, hacia la consigna artiguista: ‘naides mas que naides’; y a la universal: ‘uno para todos y todos para uno’, prolegómenos de la cultura comunista.

Así las cosas: la Reunificación es una necesidad, un objetivo válido y un golpe a las ambiciones militaristas de EE.UU. y sus lacayos. Pero también un desafío al socialismo coreano. El socialismo jucheano se ha preocupado por claseobrerizar a toda la población, o sea, salvarla de la cultura individualista, hedonista, cipaya y de bajo vuelo de las clases medias ‘occidentales’, siempre auspiciadas por los magnates y ‘dirigentes’ del imperialismo para frenar en todas partes, desde largos años atrás, el avance del movimiento obrero revolucionario y anticapitalista y, por lo tanto, antiimperialista. Corea del Sur es el ejemplo contrario: dependiente de los EE.UU. en lo que hace a su base material, ha sido permeada por la cultura capitalista y, por lo tanto, clasemediatizada.

El individualismo pequeño burgués es el principal enemigo del socialismo, claro está, en lo que hace a la reproducción ideológica del sistema y su consolidación. Este individualismo, que parte del ‘yo’ sobre el ‘nosotros’, que asume como doctrina el ser ‘ganador’ o ‘perdedor’, que niega su propia historia libertaria reduciéndola a logros personales conseguidos gracias al ‘propio esfuerzo’, que es capaz de enajenar hasta su propia existencia y la de los suyos para conservar una esclavitud medianamente acomodada del capital, es el principal exponente de la imbecilidad y cipayismo de los sectores medios, de su obtusa visión de los demás ‘competidores’ y del quehacer de la humanidad, en todas partes del globo. Por supuesto hablamos de la generalidad, no de excepciones, claro está. Pero el clasemedismo es el fundamental enemigo a combatir en el principal campo en que se bate hoy el capitalismo con el socialismo: el de las ideas, costumbres, objetivos y formas de vida presentes y futuras.  El de la ideología.

Por eso la Revolución coreana, desde sus inicios con Kim Il Sung, su desarrollo con Kim Jong Il y su ratificación con Kim Jong Un le ha dado suma importancia a lo ideológico- volitivo en cuanto motor fundamental para construir el socialismo y a la par combatir al capitalismo y sus absurdas premisas ideológicas, la fetichización del dinero y el poder por el poder mismo, la compraventa de mentes y cuerpos, el egoísmo individualista. La educación comunista, basada en la promoción del colectivismo, la disciplina proletaria y revolucionaria y la solidaridad en todas sus formas, priorizada desde los momentos de la guerra de liberación contra el imperialismo japonés y luego desde la estatalidad de la RPDC, fundada en 1948, siempre se llevó a cabo para combatir las amenazas de las yerbas venenosas del individualismo, la liberalización y el lumpenaje social y el egoísmo, además de la ignorancia, sine qua non del capitalismo.

Por eso es importante discernir sobre la Reunificación y los Caballos de Troya que el imperialismo capitalista intentará, en su afán por destruir el socialismo coreano, dejar en el corazón mismo de la RPDC. Si la Nación coreana es una, las clases sociales que hegemonizan a uno y otro Estado son diferentes y hasta antagónicas, en cuanto a planificar un futuro común. Que deberá ser socialista y comunista y no otro.

El imperialismo norteamericano, ahora a través de Tillerson, planteado como ‘policía bueno’ frente a los lobos Pence, Kissinger y el propio Trump, ha expresado, según informan medios periodísticos confiables, que es posible dialogar con la RPDC, pero con la presencia de China. ¿Por que?. Porque China, en su táctica de llevar la ‘guerra’ al capitalismo en el terreno del mercado mundial, está interesada, al igual que Rusia, en la paz de la región. Y los yanquis esperan que ambos países, sobre todo China, más próxima a la RPDC, pueda influir para que se intercambie ‘paz’ por ‘socialismo’, o sea, apostar junto a EE.UU. para hacer más ‘flexible’ al socialismo jucheano en el marco de la Reunificación. En otras palabras, la táctica yanqui es hacer que la RPDC abra sus puertas al capital, y por lo tanto, las ideas del capitalismo occidental que, se encuentre donde se encuentre, tiene los mismos objetivos: la reproducción ampliada del capital y la ganancia y el egoísmo individual, de clase. Las sanciones económicas, financieras y demás- promovidas por EE.UU., sus satélites y la ONU- a la RPDC, no son sino formas de querer debilitar su base material hasta tal punto que no pueda dar sustento- base a la ideología socialista, enfrentada al consumismo y al ‘mercado’, signos de la existencia capitalista. El problema, entonces, según este análisis, no sería solo militar sino fundamentalmente ideológico, y la RPDC está y debe ser consciente de ello. La ‘flexibilización’ sería la ruina del socialismo jucheano y una verdadera pérdida para el mundo de los oprimidos, que ven en la RPDC, sin tener en cuenta sus particularidades, el camino ideológico-político-militar a seguir en cuanto a la confrontación con el capitalismo y el imperialismo, su fase superior, prolegómeno de su degeneramiento y decadencia.

La Reunificación es necesaria y justa, nadie duda de ello. La RPDC deberá, como sabe hacerlo, educar al pueblo de su contraparte sureña para hacerlo abrevar en las aguas del patriotismo, la solidaridad, el colectivismo, la independencia y el ‘todos para uno, uno para todos’, el ‘naides más que naides’, del socialismo. Deberá neutralizar, uno por uno, los Caballos de Troya del capitalismo. No deberá descuidar su jardín socialista y revolucionario ni por un momento.

Fuente: Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

 

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