Lejano Oriente: Amanecer en armas por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

Hace pocos días, el indefinible Donald Trump sostuvo que podría llevarse a cabo una nueva Cumbre con el Máximo Dirigente de la RPDC, Kim Jong Un, ya que, según sus palabras, reproducidas por Telesur,  ‘nuestra “relación personal sigue siendo muy buena, quizá el término excelente sería incluso más preciso”.

Esta tercera Cumbre, cuyo lugar y fecha no se ha definido, sería para tratar nuevamente la eliminación de armas nucleares por parte de la RPDC. Según sostuvo el mandatario norteamericano, si eso sucediera las ‘sanciones serían levantadas’ y el país asíatico podría convertirse en ‘uno de los más exitosos del mundo’.

Independientemente de como mide el éxito de un país el gran capo del andamiaje mundial imperial-capitalista, lo cierto es que nuevamente se ha puesto en el tapete el tema de la RPDC-EE.UU., en el marco de un probable acuerdo comercial del país del Norte de América con China.

Sin embargo, y como siempre, las dudas sobre la posibilidad de cesar las agresiones y sanciones contra la denominada Corea del Norte por parte de EE.UU y sus ‘aliados’ están a la orden del día.

Así como odiosamente EE.UU. utiliza a Chile, Colombia y otros países de Nuestra América para agredir integralmente a la Venezuela Bolivariana, y a la OEA para agredir a Cuba y Nicaragua, entre otros, también en aquel punto geográfico lejano oriental del globo las cosas no son muy diferentes.

El 9 de abril pasado, una información periodística dio cuenta de que Japón, país subordinado a EE.UU. si lo hay en el área, acordó, en el contexto de presionar a la RPDC para que se ‘desnuclearice’,  continuar con las sanciones a ese país por dos años más.  “Esas medidas unilaterales rigen desde 2006, impiden las exportaciones e importaciones bilaterales; así como la entrada al archipiélago nipón de navíos registrados en el vecino países o que hayan atracado en alguno de sus puertos.
Debían cesar el sábado, 
(6 de abril), pero Japón determinó mantener su vigencia por dos años más e incluso planea recrudeciéndolas en alianza con Corea del Sur y Estados Unidos.” se informó. (Prensa Latina, Tokío, 9 de abril)

Si de armas se habla, Japón no le vá en zaga a nadie. Aunque luego de terminada la Segunda Guerra mundial a Japón se le prohibió disponer de portaviones, bombarderos aéreos de largo alcance, misiles balísticos y otras armas ‘ofensivas’, el país del sol naciente, con la venia, el financiamiento y las armas de EE.UU., se las arregló para disponer de ‘fuerzas de defensa”. Y estas están hoy conformadas por 20 submarinos de ataque, 39 destructores, de los cuales 8 cuentan con sistemas de combate AEGIS de última generación y misiles antibalísticos, 3 portahelicopteros y otros medios técnicos.

“Las negociones con Estados Unidos han mostrado que Japón está deseoso de reemplazar ‎‎107 aviones de combate F-4 y F-15 por los nuevos F-35A, que son aviones de combate de ‎quinta generación. Japón quiere también 40 ejemplares del F-35B, la versión del F-35 de ‎despegue y aterrizaje vertical destinada a la marina de guerra.” se informó a fines del pasado año (Valentín Vasilescu, Red Voltaire, Rumania, 19 de diciembre del 2018,) ‎

Cabe destacar que un avión F35-A, de última generación, que había partido de la base aérea japonesa de Misawa en plan de entrenamiento, se estrelló este 9 de abril en el mar, despareciendo parte de la aeronave y el piloto.

Según se informó, Japón  dispone de 2 nuevos destructores portahelicópteros de la clase Izumo, navíos de ‎‎27 000 toneladas y 248 metros de largo. Estos buques- ya denunciados como armas ofensivas por la RPDC y China, que alertaron sobre el rearmamentismo de Japón- están equipados con sistemas ‎antisubmarinos y antinavíos y pueden embarcar 400 infantes de marina. ‎Además, en vez de llevar helicópteros, estas naves pueden recibir a bordo hasta 18 aviones de ‎combate F-35B.

 Se sabe que los portahelicópteros japoneses de la clase Izumo pueden transformarse así ‎en navíos similares a los estadounidenses de las clases WASP y America. Además, y homologando a los marines‎ yanquis, se creó en abril de 2018 la brigada ARDB de Infantería de Marina del Japón, que opera en la base militar de ‎Sasebo, cerca de Nagasaki. ‎

Según la prensa internacional, en el próximo ejercicio financiero que comenzó el 1 de abril, Japón dispuso el equivalente a 41.000 millones de euros en defensa. Es un 1,3% más que en el 2018 y el séptimo aumento anual consecutivo.

“En los próximos cinco años, Japón gastará un total de 211.000 millones de euros en defensa, lo que es casi un 13% más que durante los últimos cinco años”. (sputniknews.com, 24/12/2018)

Como si fuera poco, las bases norteamericanas en Japón, que albergan armamento y marines, están en la picota. Habitantes de la isla de Okinawa votaron casi por unanimidad el retiro de las bases yanquis de allí, y el mismo gobernador de la isla, Denny Tamaki,  sugirió que algunas se reinstalen en otra parte.  La prefectura de Okinawa ocupa el 0,6% del territorio de Japón, pero acoge el 74% de las instalaciones militares de EEUU en el país y más de la mitad de sus efectivos: 25.800 uniformados y 19.000 familiares y otros civiles.

Así las cosas, Japón no descuella por su falta de iniciativa bélica, que en el pasado costó miles de muertos, asesinados/as, humillados/as y demás en la ocupación de China y Corea.

A la par que esto ocurre, la RPDC ha denunciado, en el marco del acercamiento con Corea del Sur, que “las autoridades surcoreanas introdujeron en la base aérea de Chongju de la provincia de Chungchong del Norte dos cazas Stealth F-35A de fabricación norteamericana. Según trascendidos, emplazarán de esta manera en el año en curso más de 10 cazas, y hasta el 2021, 40 en total.” (Agencia  Nacional de Noticias de la RPDC (ACNC), kcna.kp, 13 de abril, Pyongyang

“Es un acto provocador”- continúa el cable de la ACNC- “ que agrava la situación de la Península Coreana y un desafío abierto a la aspiración de la nación coreana y la humanidad a vivir en el mundo pacífico libre de guerras”.

Un amanecer en armas renace cada día en el Lejano Oriente. Los que sancionan a la RPDC, mostrando el garrote que suplanta a la zanahoria, afilan garras de acero y muestran los dientes detrás de sonrisas gestuadas. Y EE.UU., a través de su presidente, habla de paz, ‘éxitos’ de países que se deshagan de sus armas, y parlotea sobre el levantamiento de sanciones a los que han logrado sentarse a conversar con él gracias a su sistema de defensa.

Cosas veredes, Sancho… diría don Quijote. Sin desprenderse, eso sí, de la adarga y el escudo. Por si acaso…

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