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¿Llegaron Aviones Militares Rusos en Venezuela al umbral del “patio trasero” de los EEUU?

El 12 de diciembre, en Caracas, en una conferencia para los medios de comunicación, el presidente de Venezuela Nicolás Maduro habló enfáticamente del conocimiento que su gobierno ha obtenido a través de su servicio de inteligencia, de las preparaciones para desestabilizar a Venezuela.

 

Por Nino Pagliccia

Esto en sí mismo es noticia importante, pero es también de notar que su denuncia la hizo solamente dos días después del muy publicado aterrizaje de aviones militares rusos al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, que llegaron como parte de los ejercicios militares conjuntos entre Rusia y Venezuela.

 

Esta no es la primera vez que ha habido un evento de cooperación militar entre Rusia y Venezuela, pero parece ser que es la primera vez que tal noticia ha tenido suficiente impacto sobre Washington para crear una reacción fuerte y poco diplomática de parte del Secretario de Estado de los EEUU, Mike Pompeo quien calificó en un “tweet” a ambos países como “dos gobiernos corruptos malgastando fondos públicos.”

 

¿Está Rusia cavando un gran agujero dentro del “patio trasero” de los EEUU con la ayuda de Venezuela? Aparentemente es así, y ciertamente en términos geopolíticos, Venezuela es una puerta bastante amplia capaz de contrarrestar los reveces políticos de algunos países de la región que se han rendido ante la ideología neoliberal.

 

La muestra de apoyo ruso a Venezuela no es del todo sorprendente por dos razones. Primeramente, el gobierno estadounidense ha tenido una política muy agresiva contra Rusia presionando la coalición militar de la OTAN hasta la puerta principal misma del patio delantero de Rusia, a pesar de la “firme promesa” que el gobierno estadounidense le aseguró en Febrero del 1990 al entonces presidente soviético Gorbachev que  “la OTAN no se ampliará ni una sola pulgada”. La agresión continúa hoy en día con la posible inclusión de Ucrania y Belarusia dentro de la alianza de la OTAN. Moscú ha indicado que tiene la voluntad y la capacidad de contrarrestar la amenaza militar de Washington en su propio terreno.

 

En segundo lugar, además de las amenazas militares a ambos países, la administración de Trump ha impuesto sanciones contra Rusia y Venezuela, lo cual los une aún más como víctimas conjuntas de una guerra económica. Las amenazas militares contra Venezuela son mucho más peligrosas, por tanto la asistencia balanceadora de un amigo más poderoso es muy bienvenida.

 

Es también importante considerar el momento en que esta asistencia ha ocurrido. Maduro será investido de nuevo como presidente de Venezuela para los próximos seis años el 10 de enero venidero, pues fue re-electo el 20 de mayo pasado. Este es un evento ampliamente anticipado y no en menor grado porque han habido “rumores” de grandes desestabilizaciones que se organizarán para prevenir que ocurra. Rusia ha dado una señal clara de su completo apoyo y aval a la próxima presidencia de Maduro.

 

Sin embargo, la posición oficial es que éstos no son simplemente rumores y que los disturbios pueden incluir actos violentos y terroristas. A tal efecto el Presidente Maduro dijo en esa conferencia: “Vengo aquí hoy a denunciar la conspiración que desde la Casa Blanca se está preparando para violar la democracia venezolana, asesinarme e imponer un gobierno dictatorial en Venezuela.” Y añadió más detalladamente, “El Sr. John Bolton ha sido nombrado de nuevo como cabecilla de la conspiración para sumir a Venezuela en la violencia y buscar una intervención militar extranjera, un golpe de estado, para asesinar al Presidente Maduro e imponer lo que ellos llaman ‘un consejo gubernamental transitorio’. Les digo a ustedes. esto para desenmascarar sus planes.”

 

John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional de los EEUU tiene la reputación de haber creado el término “troika de la tiranía” refiriéndose a los gobiernos progresistas democráticamente elegidos de Cuba, Nicaragua, y Venezuela.

 

Las denuncias de Maduro son perfectamente creíbles basadas como están en los detalles específicos que suministró. Reveló que un grupo paramilitar llamado G-8, está siendo entrenado en la municipalidad de Tona, en Norte de Santander, Colombia. Este grupo de 734 mercenarios, incluyendo colombianos y venezolanos, están preparándose para efectuar una operación de falsos positivos.

 

Otro grupo de mercenarios están siendo entrenados en la base militar estadounidense de Tolemaida en Colombia -una de las siete bases que los EEUU mantiene en ese país- con el fin de atacar a Venezuela.

 

Maduro también reveló que aun otro grupo de comandos están en la base Eglin, base de las fuerzas aéreas de los EEUU en la Florida. Dijo Maduro, “este grupo de fuerzas especiales lo están entrenando para una agresión quirúrgica contra las bases aéreas y militares de Venezuela. Su objetivo es desembarcar, tomar y neutralizar la base aérea Libertador en Palo Negro, la base naval de Puerto Cabello y la base aérea en Barcelona. “

 

Para asegurar una constancia histórica de estos hechos, las declaraciones y revelaciones de Maduro fueron seguidas con una nota diplomática de protesta entregada por el ministro de relaciones exteriores, Jorge Arreaza al encargado de negocios de la embajada de los EEUU en Caracas, James Story.

 

El envío de aviones de guerra rusos a Venezuela, justo una semana después de la visita del Presidente Maduro a Moscú, consistió en dos bombarderos de larga distancia TU-160 que tienen capacidad nuclear, un avión de transporte militar pesado An-124 y un avión de larga distancia II-62 de las fuerzas aéreas rusas. Estos aviones son de tecnologías avanzadas pero su poder es aún modesto comparado con las 22 bases militares estadounidenses en América Latina y las más de 800 bases que tiene por el mundo. No obstante, el mensaje que esta acción envía tiene que ser vista como un fuerte freno a cualquier intervención militar en Venezuela, especialmente proveniente de Colombia.

 

El ministro de defensa de Venezuela, Vladimir Padrino explicó, “Tenemos que decirle al pueblo de Venezuela y del mundo entero…que nosotros  también nos estamos preparando para defender a Venezuela hasta lo último que sea necesario.”

 

Conclusiones

 

Han pasado unos 115 años desde que la Doctrina Monroe, establecida en los EEUU, estableció el derecho unilateral de los EEUU de dominar los países de América Latina. La primera vez que ese atribución fue confrontada sin éxito fue en 1962 durante la llamada Crisis de Misiles en Cuba cuando la Unión Soviética intentó instalar misiles nucleares en Cuba. La reciente llegada de aviones militares a Venezuela no es tan espectacular, pero ciertamente es de considerable importancia por las razones y el momento mencionados.

 

La respuesta de los EEUU tiene que ser más mesurada hoy en día porque Washington no tiene una hegemonía política completa en América Latina como la que tuvo en los años 1960, por tanto Venezuela tiene la ventaja táctica. Por el momento el llamado “patio trasero” de los EEUU no parece tan imperturbable a la visión Bolivariana de la Patria Grande.

 

Las sanciones y las amenazas militares ciertamente han contribuido a la alianza estratégica entre Rusia y Venezuela. Otro posible miembro de esta alianza de resistencia puede ser Irán, también sometida a sanciones y amenazas de los EEUU. Es más, la República Islámica de Irán ha anunciado que pronto enviará buques de guerra a Venezuela como señal de una alianza estratégica.

 

La presencia de Rusia en la región es no solamente relevante, sino también muy valiosa por su excepcional record en combinar la diplomacia de defensa y papel balanceador que con éxito ha tenido en el Medio Oriente, permitiendo a Siria derrotar en gran parte al terrorismo mientras que simultáneamente ha detenido a los EEUU de realizar militarmente un cambio de régimen contra el gobierno legítimo de Bashar al-Assad.

 

Rusia practica una política exterior de doble acción que combina un poder militar responsable no-hegemónico con el mantenimiento cuidadoso de un balance de fuerzas particularmente en áreas de conflicto. Esto es precisamente lo que se necesita en América Latina para preservar la paz, y no como la política que tiene los EEUU de dividir y conquistar.

 

Más ampliamente, Rusia y Venezuela comparten una visión común de un mundo multipolar que coopera en áreas de intereses sociales, militares y económicas, que reemplaza el mundo financiero asfixiante unipolar y hegemónico dominado por los EEUU.

 

En fin, la respuesta de los EEUU a la llegada de los aviones rusos aún no está clara. Viendo lo que han hecho en el pasado, es posible prever una reacción diplomática tal como una denuncia formal en las Naciones Unidas o en la Organización de Estados Americanos, o tal vez el uso de armas como pudieran ser sanciones, guerra mediática, o guerra con falsos positivos tal como la anunciada por Maduro.

 

Pero cualquier intento de los EEUU para prevenir la ceremonia de investidura presidencial el 10 de enero o cualquier subsiguiente intento de desestabilizar a Venezuela tendrá graves consecuencias en vidas humanas y los responsables tendrán que responder ante la comunidad internacional.

 

Sin embargo, Venezuela no está aflojando su guardia y está bien consciente que Rusia no está allí para poner tropas en el suelo sino tan solo para aportar asistencia y entrenamiento a los militares venezolanos y modernizar sus sistemas de armamentos.

 

De haber una intervención militar o guerra híbrida contra Venezuela, Maduro ya ha dado la orden básica:: “Ordeno a todas las Fuerzas Armadas Bolivarianas Nacionales a estar en el máximo despliegue, disciplina, liderazgo y preparación, para vencer las conspiraciones imperiales y mantener la paz. Venezuela cuenta con ustedes!”

 

Y la America Latina progresista cuenta a su vez con Venezuela.

 

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Nino Pagliccia es miembro del Consejo Nacional e Internacional de la Comunicación Popular, activista y escritor independiente residente en Vancouver, Canadá. Es un investigador jubilado de la Universidad de British Columbia, Canadá. Es un venezolano-canadiense que sigue y escribe sobre relaciones internacionales con un enfoque en las Américas. Es el editor del libro “Cuba Solidarity in Canada – Five Decades of People-to-People Foreign Relations” (2014). Traducción: María Páez Victor.

 

 


Fuente de origen: Resumen Latinoamericano


Créditos de Data Urgente

Producción de la noticia: Data Urgente

Edición general, planificación y gestión digital: Hernán Giner

Dirección del proyecto: Sebastián Salgado


 

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