Aborto legal, seguro y gratuito: las millenials quieren decidir

En Argentina la iniciativa por la despenalización del aborto aparece nuevamente en la agenda social y mediática y es la séptima vez que el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo llega al Congreso de la Nación. ¿Cómo nos vinculamos los millenials con esta discusión? ¿Sabemos de qué se trata? ¿Nos interesa? ¿Nos comprometemos?

Sin lugar a dudas, la discusión acerca del aborto es uno de los temas más sensibles y complejos que nos toca abordar como sociedad. Un debate maduro y urgente resulta fundamental para equilibrar desigualdades y garantizar derechos.

Según cifras de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito “en nuestro país se realizan entre 370.000 y 520.000 abortos al año, muchos de ellos en condiciones de clandestinidad”. Y agrega que alrededor de 49.000 mujeres resultan hospitalizadas por estas prácticas clandestinas. Las más afectadas, no es novedad, son las mujeres pobres. Son, además, las que mueren.

Las ricas, las de clase media, las que pueden, se sabe, también abortan, pero en mejores condiciones; con profesionales que a la hora de recaudar guardan silencio pero son condenadores de primera hora cuando de posicionarse públicamente se trata. Esto es hipocresía pura, no encuentro otra forma de nombrarlo.

Resulta un desafío para un varón escribir esta nota sobre el aborto. Considero que las voces autorizadas para desandar el tema, son las voces de las mujeres. Sobre ellas recae la posibilidad o la imposibilidad de decidir qué hacer frente a un embarazo. Y sobre sus historias y sus cuerpos las consecuencias de tales decisiones.

Es por eso que prefiero hacer una radiografía de mi generación. Que es a la que le toca en este momento de la historia plantar un posicionamiento. Y porque además somos, en términos generacionales, los y las millenials quienes nos encontramos en edad reproductiva. Unos años más, unos años menos.

Flavia Delmas es Secretaria de Género de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, y afirma que hoy “son las pibas las que llevan adelante la lucha. En estas marchas son las jóvenes quienes reivindican el aborto legal. En nuestra época era muy difícil salir del clóset”. No es menor en este dato. Son millenials, esas jóvenes (y algunos jóvenes), vienen con luchas de otras generaciones en sus espaldas, pero saben bien a qué generación pertenecen.

“Las pibas, ahora tenemos información, esa es la gran diferencia con las generaciones anteriores” señala Anita; millenials de generación y compañera de Delmas en la Secretaría de Género. Y agrega que este acceso a la información, trasciende la cuestión de clase: “hoy podés encontrar en un barrio muy humilde, a una compañera formada, llevando adelante una concejería”.

Parece que estamos al tanto de lo que se está discutiendo. Los y las jóvenes ganamos las calles y las redes sociales debatiendo el tema, algunos con una postura, otros con otra. No nos pasa por al lado la discusión. Ya no priman los meros conceptos morales y de conciencia, sino que además hay datos, cifras, países con quien compararnos, proyectos para revisar y discutir: información.

Más de 60 países en el mundo tienen algún tipo de legislación que garantiza la Interrupción Voluntaria del Embarazo. La mayoría de ellos, países desarrollados: casi toda Europa, buena parte de Asia (incluyendo Rusia y China), Estados Unidos y Canadá en América del Norte y Australia en Oceanía, por nombrar sólo algunos. Mientras que la situación actual de Argentina se parece más a la de algunos estados del norte de México o a la República de Mali, en África. Ahí estamos, a medio camino entre una postura que garantiza el derecho (en algunos pocos casos y que no siempre se respetan) o ser punitivista, hostigadores y perseguidores de quienes deben recurrir a esta práctica.

Existen dos argumentos que avalan la postura a favor de la despenalización: por un lado la potestad intransferible de las mujeres de decidir qué hacer con su cuerpo. Que a lo largo de la historia universal ha sido una posibilidad negada sistemáticamente por el patriarcado (concepto que es fundamental estudiar para visualizar esta problemática)

Por otro, la catástrofe sanitaria y humanitaria que genera la condena a una práctica que siempre se realizó, que se realiza cotidianamente, que se seguirá realizando y que sólo se sustenta en el posicionamiento moral, de una élite que pocas veces se ven en situación de vulnerabilidad o peligro o que directamente no abortan, como los varones. Varones decidiendo sobre el cuerpo de mujeres (para quien le interese, ahí hay un hilito para tirar y empezar a desanudar el patriarcado).

Entonces a nuestra generación, que es una generación informada, con ganas de dar el debate, y con la responsabilidad de ser las (próximas) madres y padres del país, le cabe preguntar (y por eso nunca es tarde y siempre es necesario), ¿qué va a hacer el Estado frente al aborto? ¿Qué vamos a exigirle al Estado que haga? Lo que no podemos, es seguir haciendo como que no pasa nada. Tenemos una oportunidad de dejarle a las generaciones que vienen un país mejor.


Fuente: Marcos Gutierrez, El Cronista.

Facebook Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.