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Las guerras de EE.UU. en África

Entre el lunes 9 y el viernes 20 de abril EE.UU. realizará el ejercicio militar anual entre su Comando en África (AFRICOM) y fuerzas especiales de países occidentales y africanas.

Con el nombre Flintlock, contará con alrededor de 1900 participantes que desplegarán acciones en los territorios de Níger, Burkina Faso y Senegal. Además de esos Estados, habrá representantes de Camerún, Chad, Mali, Mauritania y Nigeria, junto a soldados de Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Polonia, España y Reino Unido.

Bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, estas maniobras militares se inscriben en una política que tiene ya más de una década y apunta a disputar el continente con otras naciones como China y Rusia.

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Vale recordar que, desde 2009, el gigante asiático reemplazó a la potencia norteamericana como principal socio comercial de los 55 países africanos. El intecambio entre ambas partes pasó de 10.500 millones de dólares en 2000 a 166.000 millones en 2011.

Por su parte Rusia juega también sus cartas. Reestableciendo las viejas relaciones forjadas por la Unión Soviética ha reingresado en los últimos años al continente principalmente como socio político-diplomático de varios países y también exportador de armas para reemplazar el armamento estadounidense en muchas Fuerzas Armadas de África. Por ejemplo la reciente visita del presidente de Sudán, Omar Al-Bashir, a Moscú tuvo como uno de los principales objetivos la modernización del ejército sudanés.

La respuesta de EE.UU. a este nuevo escenario fue la conformación, en 2007, del AFRICOM con un presupuesto inicial de mil millones de dólares. Desde entonces, de acuerdo a una investigación de Vice News, las tropas de ese país realizaron 3500 ejercicios y enfrentamientos militares al año, una media de 10 al día. Además esto supone un aumento del 1900% desde que se activó el comando.

Este despliegue e intervención regular dan muestras de que Washington ha optado por la opción militar para “defender sus intereses” en la región. La potencialidad de esta decisión está dada por la capacidad de desestabilizar o presionar a los distintos gobiernos por la fuerza, aunque los daños para las poblaciones locales pueden ser muy altos y los resultados de escasa proyección en el tiempo.

A esto se suman las erráticas políticas de Donald Trump. Cabe recordar que en África hay 22 países de mayoría musulmana, en ese sentido la retórica presidencial y la prohibición del ingreso a EE.UU. de ciudadanos de esos Estados supuso varios roces y da cuenta de una acotada visión diplomática a largo plazo. Además pone de relieve la dificultad de Washington para afrontar el nuevo mundo multipolar y refleja la dependencia constante de las soluciones militares a cualquier problema, incluyendo las rivalidades comerciales y políticas.


Fuente: Notas de periodismo popular

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