“Volarán las balas si vuelven al bosque”: La familia Rothschild ‘declara la guerra’ a indígenas

El multimillonario francés Benjamin de Rothschild  presidente del grupo Edmond de RothschildCharles ha sido acusado de estar implicado en la comisión de abusos de derechos humanos contra un pueblo indígena a través de las actividades de una empresa de safaris que ofrece a los turistas cazar elefantes.   Según ha denunciado esta semana Survival International, los ‘pigmeos’ Baka han sido golpeados, torturados y expulsados de sus tierras ancestrales en dos áreas protegidas de Camerún, arrendadas por el conocido banquero, cuya fortuna asciende a 1.630 millones de euros, según la revista ‘Forbes’.

Ahora, en las tierras de los Baka, se llevan a cabo las conocidas como operaciones de “caza de trofeos”, en la que los turistas, que en este caso pagan 55.000 dólares a la empresa, persiguen y matan animales salvajes con la finalidad de llevarse parte del animal a su casa para exhibirlo como trofeo.

Ya no solo se quedan en el petróleo y en la banca sino que cada vez abarcan más terrenos siniestros, como la expulsión de pueblos indígenas de sus tierras para dedicarlas al exterminio de los animales salvajes. O sea, exterminio de personas y animales conjuntamente. Esa familia roza la perfección.

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“Nos golpean, nos persiguen, nos sueltan a los perros, nos disparan”, denuncia una de las víctimas.

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Las técnicas de caza varían entre los pueblos pigmeos, e incluyen arcos y flechas, así como redes y lanzasSalomé/ survivalinternational.org
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El multimillonario francés Benjamin de Rothschild ha sido acusado de estar implicado en la comisión de abusos de derechos humanos contra un pueblo indígena a través de las actividades de una empresa de safaris que ofrece a los turistas cazar elefantes.

Según ha denunciado esta semana Survival International, los ‘pigmeos’ Baka han sido golpeados, torturados y expulsados de sus tierras ancestrales en dos áreas protegidas de Camerún, arrendadas por el conocido banquero, cuya fortuna asciende a 1.630 millones de euros, según la revista ‘Forbes’.

Benjamin de Rothschild, presidente del grupo Edmond de RothschildCharles PlatiauReuters

Ahora, en las tierras de los Baka, se llevan a cabo las conocidas como operaciones de “caza de trofeos”, en la que los turistas, que en este caso pagan 55.000 dólares a la empresa, persiguen y matan animales salvajes con la finalidad de llevarse parte del animal a su casa para exhibirlo como muestra de su logro.

Testimonios de los Baka

Soldados, policías y guardias forestales armados vigilan la zona y amenazan a los Baka expulsados con dispararles si vuelven: “Nos golpean, nos persiguen, nos sueltan a los perros, nos disparan“, contó una de las víctimas a la ONG tras denunciar que cuando la empresa los encontró, “quemaron nuestros campos”.

“Me dijeron que cargara a mi padre sobre mi espalda. Comencé a caminar, (el guardia) me golpeó y golpeó a mi padre“, cuenta otro hombre Baka. “Durante tres horas, cada vez que gritaba me golpeaban. Hasta me desmayé y caí al suelo con mi padre”, añade.

Otro afectado narra cómo la empresa les amenaza con “volar las balas” si vuelven al bosque. “¿Cómo vamos a vivir ahora?”, se preguntó.

La respuesta de la empresa

Sin acceso a sus tierras, los Baka no pueden cazar, recolectar plantas o visitar sus lugares religiosos. Su difícil situación contrasta con la que viven los turistas en los campamentos que ahora ocupan sus tierras.

“Todos nuestros lujosos campamentos forestales están completamente equipados y son de construcción sólida. Los chalé son privados y disponen de aire acondicionado, baño completo y vestidor. Se sirve una deliciosa comida variada acompañada de los mejores vinos europeos”, narró a la ONG uno de los trabajadores que tramita las reservas de los turistas.

Survival International intentó contactar con Rothschild para preguntarle por los abusos de derechos humanos que se estaban cometiendo a través de su empresa, pero no han recibido ninguna respuesta. 

Los pueblos ‘pigmeos’ han vivido de la caza y la recolección desde hace milenios. Pero en las últimas décadas sus tierras ancestrales han sufrido la devastación causada por la tala, la guerra y la invasión de agricultores, entre otros. 

María Jesus Vigo Pastur

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