¿Y si Macri ganara otra vez?

La apología de los horrores y la comunicación popular en la nueva etapa.

El presidente Macri se sube a un colectivo que no circula, su equipo publicitario realiza un montaje fotográfico, tal como si viajara de verdad siguiendo un recorrido real en horario regular, y cientos de miles o tal vez millones de ciudadanos le creen.

Pese a las desmentidas, a las pruebas en contrario, le siguen confiando, siguen pensando que se trata de un presidente que se mezcla con “la gente”.

Lo mismo pasa con aquellos, también cientos de miles, que continúan justificando las subas de tarifas de servicios que los ahogan, con el argumento falaz que los que estaban antes (Cristina, Lázaro y López) se robaron todo.

Estas pobres víctimas de semejante y burdo engaño, no están en condiciones de asociar que es más ladrón el que te cobra dos mil, pudiendo cobrarte ciento cincuenta, que el que te cobraba ciento cincuenta pudiendo cobrarte más (tal cómo pasa ahora) y robarse el resto (tal como pasa ahora).

Los “no hay que poner palos en la rueda”, “hay que dejar gobernar”, les dejaron “una pesada herencia”, proliferan entre otras fantasías dislocadas pero adoptadas a rajatabla por inmensos sectores del pueblo.

Hay presos políticos, despidos, corrupción estructural, vaciamiento de las arcas del estado, endeudamiento récord, comisiones salvajes, acuerdos prostibularios, bolsones de dinero mal habido en casas de funcionarios, etc, etc.

Estamos frente al peor, y por lejos, gobierno elegido por el voto popular en toda la historia argentina.

Se trata ni más ni menos que la apología de los horrores de la Corporación Cambiemos transformados, mediante la alquimia de sus usinas, en gente linda, globitos de colores y paseos en bicicleta por Nueva York o colectivos en el conurbano.

¿Qué sucede entonces?, ¿ han echado substancias en el agua de consumo de la población?, ¿han hipnotizado a las masas?

Sin duda la Corporación Cambiemos ha hecho y sigue haciendo un excelente trabajo de propaganda, pese a los negadores seriales que aún balbucean excusas desde el campo popular. El propio jefe de Gabinete, Marcos Peña se frota las manos al afirmar que los desmerecemos, que los consideramos ingenuos.

Entretanto seguimos aplaudiendo al candidato con los zapatos embarrados, mientras los pibes aspiran a tener zapatillas nuevas. Y es que no tiene nada de malo tener, o aspirar a tener zapatillas nuevas en un mundo cuya riqueza mejor distribuida podría dárselas a todos, tal como sucede con mayor cercanía cuando gobiernan los nuestros.

¿Acaso no tenemos expertos en comunicación? ¿o es que no le damos la relevancia que la época exige? ¿Será que desdeñamos la real influencia de las redes en función de sacralizar prácticas vencidas hace más de cincuenta años?

Sí tenemos expertos y sí tenemos líderes lucidos. Despertemos de una vez.

O acaso habrá que llevar a alguno de nuestros dirigentes a dar una vuelta por los medios de transporte de los barrios más humildes y hacerles ver que cinco de cada seis compatriotas viajan tecleando en la pantalla de su móvil informándose, o desinformándose según les convenga a los que manejan esos canales virtuales, que está claro no somos nosotros, compañeros.

Miles y miles de abnegados militantes territoriales, esos que están en cada necesidad, esos que dejan la vida trabajando por los demás cada día de su vida, merecen que sepamos contar y convencer mucho mejor que lo que venimos haciendo.

A diario comprobamos desde nuestros cursos y talleres en la Red eXperimenta, o en cada foro o Congreso que participamos, cómo los asesores de prensa de Cambiemos nos sacan ventajas en la cuestión de adopción de tecnologías. La brecha parece ampliarse cada día. Usan call centers, herramientas de segmentación y métricas. Desde luego cuentan con la simpatía de las redes del imperialismo, lugar dónde se sienten cómodos, amparados y protegidos.

¿Y por otros lados? Cuba y Colombia.

Ni Cuba es la excepción a esta globalización de ciertos símbolos. El que esto escribe lo ha comprobado en persona dialogando con jóvenes y no tanto en el Malecón de La Habana, en las calles y los hoteles, al asistir precisamente en una actividad de Comunicación Política y Medios Alternativos. Los funcionarios cubanos del área, saben lo que se les viene una vez restablecidas las relaciones con el imperio. Multitud de jóvenes fervientes defensores de la Revolución serán tentados por la andanada globalizada del consumo desenfrenado. Estudian cómo detener esa avalancha sin bajar una sola bandera de las conquistas revolucionarias. Estoy convencido que lo habrán de lograr.

En ese mismo viaje, tuve oportunidad de tener entrevistas con los comandantes de las FARC integrantes de la delegación de paz. Hablamos de redes y comunicación durante casi cinco horas. Sí, de redes y comunicación con los líderes guerrilleros combatientes en las selvas más inaccesibles del orbe.

No es de extrañar, uno de los seis puntos del acuerdo de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno fue la democratización de las comunicaciones. No pude dejar de sentir un inmenso orgullo al recibir una agenda de la agrupación dónde se mostraba a Facepopular como una de las alternativas comunicacionales utilizadas por la ahora fuerza política institucionalizada.

De igual modo, también en La Habana tuve otra extensa entrevista con el líder de la izquierda colombiana, aspirante potencial a presidir su país sin duda, y nuevamente el tema excluyente fueron las redes. Redes que con intensidad y profesionalismo utiliza la senadora Piedad Córdoba. Basta verla en cualquier actividad política frecuentar la pantalla de su smartphone, como pudimos apreciar hace pocos días en su presentación en el Congreso Nacional de Argentina participando en defensa de la continuidad de Telesur cómo canal multiestatal

Ellos saben

Ellos, los de la Corporación Cambiemos (o sea la expresión en el gobierno de los poderosos de la tierra) han sabido y saben hablarle a los ciudadanos de esta era, han sabido usar las armas más afiladas del capitalismo, aquellas que te seducen con el espejismo de una vida llena de cosas, la mayoría inservibles, pero deseables.

La trama es bastante más compleja que eso y se hunde en lo cultural y no sólo en lo mediático o comunicacional, pero allí reside parte de la explicación a esta conducta suicida de gran parte de los argentinos y por qué no, latinoamericanos.

Ellos son los reyes de la publicidad consumista, y nosotros les hemos llenado la Patria Grande de consumidores. Es que igual situación, aunque con sus características, se vive en Brasil, en Ecuador y hasta, en mucho menor grado, en Bolivia.

Los gobiernos que han mejorado inmensamente la vida de la gente resultan demonizados, acusados de corrupción y prácticas dictatoriales, mientras los gobiernos neoliberales que los reemplazan reprimen y hambrean, saquean y roban con total desparpajo pero aparecen como víctimas, o bien como restauradores de la normalidad republicana.

Nuestra respuesta

Es claro que superado el trauma inicial de la derrota, las fuerzas del campo popular hemos intentado dar en la tecla correcta y establecer las estrategias adecuadas para corregir esto que por ahora pinta para goleada en contra.

Se están constituyendo frentes y organizaciones de medios alternativos como ACAPI ( Asociación de Comunicadores Populares por Internet) que congregan vocaciones asociativas o al menos complementarias para hacer frente a la hegemonía descomunal del grupo Clarin y sus secuaces. La suma de muchas hormigas puede devorarse al elefante si lo hacen todas juntas. También se ha constituido el Frente de Comunicación por Expresión de los Pueblos con la destacadísima conducción de Stella Calloni y Fernando Buen Abad, cuyo único requisito de participación es adherir al concepto que la Comunicación es un Derecho Humano. Allí se congregan Telesur, Prensa Latina, HispanTV, Resumen Latinoamericano, Infobaires24, los medios de Facepopular y la Red Popular, la Agencia Latinoamericana Mensajera,  y muchísimos medios alternativos de toda la Patria Grande, sean estos audiovisuales, impresos o virtuales.

Falta mucho por hacer, pero el camino es auspicioso.

Conclusión

En el año 2010, el estratega ecuatoriano de la comunicación de Cambiemos publicó un libro, que muchos “expertos” de los nuestros desdeñaron por hablar de “segmentación” de audiencias entre otras cosas. En ese libro contó cómo nos iba a ganar, cómo sólo un 8% de la población está politizada, y cómo dirigir los mensajes parciales al 92% restante.

Se llama profesionalismo, ni más ni menos. Eso les alcanzó para ganar y les está alcanzando para sostenerse y al hacerlo, sostener el vaciamiento de la patria.

Es hora que sumemos ese profesionalismo de una vez por todas, si es que queremos volver a completar el maravilloso trabajo de inclusión y emancipación iniciado por nuestros más preclaros líderes.

Ellos han puesto talento, profesionales y dinero, mucho dinero. Nosotros pasión y voluntad, no es poco, pero no alcanza. Resultados a la vista.

No se trata de diluir identidades, no se trata de banalizar los discursos o quitar ideología a nuestros mensajes. Se trata de ser mejores para volver y volver para ser mejores.

Se trata ni más ni menos que de estudiar, escuchar, aprender y comprender.

Manos a la obra y a las redes.

Juan Carlos Romero López

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